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Nuevos bares, tiendas y terrazas: algo se mueve en los márgenes de la calle Alfonso

En los últimos tiempos, las calles adyacentes entre la popular vía peatonal zaragozana y César Augusto viven un 'florecimiento' de aperturas en forma de constante goteo, que las hacen una opción cada vez más interesante para el esparcimiento y las compras.

"Es una zona emergente y con estilo", dice Paloma Herrero del entramado de calles que se extiende entre la calle de Alfonso y el Mercado Central de Zaragoza. Entre ellas, algunas muy singulares que desembocan en dos de las plazas más bonitas: la de San Felipe y la del Justicia. La opinión de Herrero puede considerarse como 'autorizada'. No en vano, lleva 20 años con las puertas de un comercio abierto, Boutique Paloma, que acaba de mudarse de la calle de Espoz y Mina a la de Manifestación, justo enfrente de la iglesia de Santa Isabel. Se trasladó enamorada del local -de aire parisino con sus puertas color verde mar que antes ocupaba una floristería-, convencida de que ahora, en realidad, "el escaparate son las redes sociales".

Pero el cambio le ha aportado mucho más de lo que esperaba: "¡Me he llevado una sorpresa tremenda por el buen ambiente que hay en esta zona! Y eso que son solo apenas 70 metros desde la calle de Espoz y Mina", asegura Paloma. "¿Tú sabes lo que es trabajar con el portal de esa iglesia enfrente? Me ha cambiado hasta la filosofía de la tienda al instalarme aquí. Iba a apostar por lo 'vintage' pero también tendré cosas nuevas", asegura Herrero, quien confía además en el gancho de otros factores, como el vecino hotel Catalonia.

Ella es de las últimas en unirse a una serie de aperturas en el entorno que, si bien se producen por goteo, son ya numerosas. En pocos años, entre la calle de Fuenclara y la de Prudencio se han abierto barberías 'hispters', tiendas de diseño y de moda -muchas con filosofía sostenible y propietarios muy jóvenes-, locales de comida para llevar, un restaurante vietnamita, escuelas de cocina, bares de tapas y han aumentado las opciones de terraceo. Y todo, en convivencia con negocios de toda la vida, incluso algunos ya casi únicos, como la cestería de la calle del Temple o la guarnicionera de Matías Carrica.

Un empuje que se mantiene a pesar de que la pandemia ha alterado en gran medida el natural fluir del vecindario, que siempre ha tenido el turismo y los bares de marcha como motores principales. Dos ganchos a los que, recientemente, se había añadido el nuevo Mercado Central, cuyo efecto revulsivo se ha visto también reducido, de momento, por la crisis sanitaria.

PARADAS PARA CALLEJEAR ENTRE LA CALLE DE ALFONSO Y CÉSAR AUGUSTO
​CALLE DE FUENCLARA
  • Restaurante vietnamita Than Long
  • Restaurante Donde Carol
    CALLE DE​ CANDALIJA
  • Made in charme (decoración y regalos)
  • Sanse (Zapatería)
  • Cafetería Ceres (con terraza)
    PLAZA DE SAN FELIPE
  • Doña Hipólita (con terraza)
  • Montal (con terraza)
  • Planta Calle (con terraza)
  • Kachonwaa (frutas bañadas en chocolate)
    CALLE CONTAMINA
  • Cibus. Panadería y pastelería
    CALLE TORRE NUEVA
  • Floristería El Jardín de Paula
  • Jamones Buri
  • DeTarros (alimentación sostenible a granel)
  • Joyería Agüeras
  • El Rincón de Hanoi (comida vietnamita para llevar)
  • Crepería Flor
    CALLE CIPRÉS
  • Bar Gorila (especializado en conservas de calidad)
    CALLE SANTA ISABEL
  • Menta y albahaca (comida para llevar, repostería casera y café de especialidad)
  • Somos Vértices (joyería y complementos hechos con impresora 3D)
  • Peluquería En Calma
  • La Modateca (biblioteca de ropa y marcas de moda alternativa, jóvenes diseñadores)
  • Antigüedades Maturén
    PLAZA DEL JUSTICIA
  • Boutique Paloma
  • Al Lío (terraza)
  • El rincón del viajero
  • Cafés de especialidad San Jorge (apertura prevista para septiembre)
    CALLE PRUDENCIO
  • Escuela de Sabor (del cocinero Daniel Yranzo)
  • Churrería La Fama
  • Bar Formidable 
  • Bocatart (con salida a la calle Manifestación)
  • Marianela (con salida a la calle Manifestación)
  • Platerías (con salida a la calle Manifestación)
  • El Picadillo 
  • La campana de los perdidos (todos con terraza)
    CALLE MANIFESTACIÓN
  • La Pomada (tienda especializada en bici urbana)
  • Enrique Lafuente (moda y complementos)
  • Fulanita Retal (moda y complementos)
  • Peluquería Oliver y Goretti
  • Confecciones Castillo

Pese al mazazo del coronavirus, la zona sigue pugnando por ser alternativa para compras especiales y para ir de bares, que están virando sin complejos hacia horarios diurnos, una tendencia que la pandemia no ha hecho sino acelerar.

Por ejemplo, la plaza del Justicia cuenta ahora con una gran terraza regentada por el, en realidad bar de copas, Al Lío. La calle Contamina, si bien ha perdido la popular terraza del Gran Café, que ha cerrado sus puertas, ha ganado unas mesitas en su entrada desde la calle Alfonso: las del bar Borneo, que como el Al Lío, opta en estos tiempos por la sesión de tarde y al aire libre.

Algo se mueve a orillas de la calle Alfonso
Patatas con mejillones del bar Gorila.
FRANCISCO JIMENEZ PHOTOGRAPHY

Otra calle tradicionalmente de paso en las farras nocturnas, la de Ciprés, también se ha incorporado desde hace solo una semana a la ruta de terrazas con el bar Gorila. Regentado por Daniel Acirón, está especializado en conservas de calidad. Este zaragozano, que proviene profesionalmente del mundo de la música en directo y ha viajado por toda España, ha elegido algunos de los bocados más ricos que ha disfrutado a lo largo y ancho del país para servirlos en su nuevo local de esta adyacente de Torre Nueva ganada para el terraceo. Caballa con mostaza, gildas, patas fritas con salsa Perrins o con mejillones en escabeche son solo algunos de los aperitivos y raciones que ofrece Gorila, junto a una amplia carta de cervezas.

Pero si una calle del entorno ha apostado por sacar sus bares al aire libre es la de Prudencio, en las bambalinas de la plaza del Pilar, que se une al ambiente de la ya clásica plaza de San Felipe, con Montal, Doña Hipólita y el Planta Calle, como sus tres puntales.

Tienda DeTarros, en la calle Torre Nueva.
Terrazas en la calle Candalija.
Toni Galán

En Prudencio tienen terraza desde los bares tradicionalmente de ambiente noctámbulo, como el Platerías (con salida también a la calle de Manifestación) o La Campana de los Perdidos, hasta otros de tapeo como El Picadillo o de comida informal, como Bocatart. Y desde hace poco más de un mes hay una novedad: el Formidable.

Detrás de este proyecto están Piluca Molero y Javier Martínez, que han apostado por esta "nueva zona de terrazas, con bares muy variados, cada uno con su estilo: en uno te puedes tomar un combinado, en otro picar algo, en otro un café... Es una calle muy ecléctica".

Piluca explica que en Formidable, que abre todo el día (aunque estas jornadas centrales de agosto cierra al mediodía, entre las 15.00 y a las 18.00) han empezado haciendo particular hincapié en el desayuno, apostando por el café de calidad y tostadas con "los mejores productos". En breve, llegará el picoteo para el vermú. Entre septiembre y octubre (pandemia mediante) está previsto incorporar una pequeña carta de bocadillos.

Para rematar la creciente oferta, la marca zaragozana de cafés de especialidad San Jorge tiene previsto abrir el próximo mes de septiembre una tienda-cafetería en la esquina de la calle Manifestación con la calle La Virgen (justo enfrente del bar El Picadillo).

Daniel Yranzo propone recetas ideales para el regreso de vacaciones.
Daniel Yranzo, en su Escuela de Sabor.
Aránzazu Navarro

La calle Prudencio fue también la  elegida por el cocinero Daniel Yranzo para abrir su Escuela de Sabor, donde da clases de cocina y organiza celebraciones y demostraciones gastronómicas. "Me decidí por esa calle porque es muy céntrica y, como trabajo también con clientes de fuera de Zaragoza, me resultó muy interesante que estuviera a solo dos minutos de la plaza del Pilar". El también presentador del programa de Aragón TV 'La pera limonera' destaca otro elemento que le atrajo: "Tengo enfrente la chocolatería La Fama, y no se me ocurre mejor red social, con las colas que se forman en invierno".

 Yranzo le ve más ventajas: "Es una zona maravillosa, no la cambiaría por nada del mundo", asegura el cocinero, que destaca, amén de la apertura del Formidable, otras terrazas de la calle, como la del Marianela o el Platerías y, también, subraya, el papel de la pajarería: "No te puedes imaginar la de gente que pasa por ese negocio tan bonito, por cierto".

Más allá de los de su calle, Yranzo elige dos negocios de la zona: la panadería-pastelería Cibus, en Contamina ("mi debilidad", asegura) y DeTarros, en la calle Torre Nueva

DeTarros es el proyecto de Lidia Vicente. La idea de la sostenibilidad impulsa esta tienda de alimentación a granel que se estableció hace un año. "Mi idea era situarme en un acceso al Mercado Central", explica Lidia, para quien la ubicación ha respondido a sus expectativas. Cree que es una zona que "tiene bastante vida y muchos más vecinos de los que me esperaba. Es de lo mejorcito". 

Pese a los tiempos de incertidumbre, hay en lontananza más nuevas propuestas en la misma calle. Pronto abrirá enfrente de DeTarros otra tienda de productos a granel, en este caso de limpieza, que se unirá así en la calle a otros negocios como la floristería El Jardín de Paula, Jamones Buri, la joyería Agüeras, la crepería Flor o el Rincón Hanoi, con comida vietnamita para llevar. Por cierto, que muy cerquita, en la calle de Fuenclara,  hay otra parada para los amantes de la gastronomía de este país asiático: el restaurante Than Long. Allí también abre sus puertas el restaurante Donde Carol.

Pero si hay una calle que vive un particular florecimiento es la de Santa Isabel, que fue mejorada a comienzos del pasado año, elevando su calzada a cota cero y dándole impresión de peatonal. Además, está mejor cuidada desde que la zona de marcha del Casco ha bajado en intensidad.

Allí perviven negocios de toda la vida, como la tienda de antigüedades Maturen o la óptica El Temple. Otros han desaparecido recientemente, como la Quesería Nº20.

Pero en poco tiempo se han reunido ahí varios jóvenes emprendedores. Hay una barbería de nuevo cuño, la Monkey Barber Shop. Y una peluquería, como muchas de las iniciativas de la zona, con preocupación medioambiental: En Calma. Haciendo zona está también La Modateca, con Taimyr Faye y su proyecto de alquiler de ropa y venta de marcas locales o alternativas. Ella fue la que le habló del buen ambiente en el vecindario a Sandra Azuara, que a finales del pasado año abrió Somo Vértices, una firma de joyería y complementos realizados con impresora 3D y materiales sostenibles. Completa la oferta, además de un par más de restaurantes (uno de ellos una pizzería) y una lavandería, Menta y Albahaca, que ofrece comida para llevar, repostería casera, además de ricos cafés de especialidad, tan de moda.

"Nos hemos juntado aquí mucha gente concienciada con el medio ambiente", resalta Sandra Azuara, quien señala asimismo el gancho a la hora de que aumente el paso de gente que ha supuesto la terraza del Al Lío. Si bien, dice no entender muy bien, a pesar de lo bonita que ha quedado la calle de Santa Isabel y "los edificios tan bonitos que tiene, por qué la gente sigue pasando más por la calle de Manifestación".

Quizá sea la costumbre. Pero también la tradición comercial de Manifestación, que se mezcla con destellos de modernidad. Muchos año lleva allí Enrique Lafuente, con su tienda de moda en un coqueto chaflán con la calle Maestro Estremiana. Lafuente aplaude el momento que vive la zona. Enumera espacios en su misma calle, como La Pomada, especializada en el mundo de la bici urbana, Fulanita Retal, con ropa o ideas de regalo

A la par, el diseñador y experto en historia de la moda, recuerda otros buenos y esperanzadores momentos vividos años atrás, como cuando en 2005 hubo otra explosión de tiendas creativas, con ejemplos como Rancho Relaxo (en la calle Contamina) o Momart o Mr Poper, en la propia Manifestación. 

Un impulso que llegó a desembocar en proyectos como Enrutador, que aspiraba a hacer del entorno algo así como una versión zaragozana de los barrios más modernos y alternativos de Barcelona o Madrid. La crisis de 2008 se llevó, por desgracia para Zaragoza, todo aquello. Parece que, de momento, esta de 2020, de naturaleza bien distinta, no ha acabado aún con las ganas de mantener el pulso y el atractivo de esta parte del corazón de Zaragoza.

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