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Ocio y Cultura

entrevista

Álex Rodrigo: «Vamos a intentar cerrar ‘La casa de papel’ a la altura de lo que los fans imaginan»

El guionista y director zaragozano ha dejado atrás su trabajo en ‘El último show’ y ‘Veneno’, y pronto despedirá la serie más internacional de la televisión española.

Álex Rodrigo prepara en Madrid la temporada final de 'La casa de papel'
Álex Rodrigo prepara en Madrid la temporada final de 'La casa de papel'
Enrique Cidoncha

En un verano en el que muchos trabajadores de la cultura están mano sobre mano, sí que hay tajo abundante en el sector audiovisual. ¿Quedaba mucha faena pendiente?¿Las productoras temen que en otoño todo se detenga de nuevo?

Las restricciones de la covid son un problema grave para la gente que trabaja en escenarios, ya sea teatro o música, una industria que ya de por sí es frágil e inestable y que ha tenido que cancelar actuaciones y giras. Pero, por otro lado, durante la cuarentena, el consumo audiovisual en las casas ha subido mucho, por ejemplo el de las series, que ya gozaban de buena salud. Ahora hay un protocolo que dificulta y ralentiza los rodajes, pero no los imposibilita. Estos no se han cancelado, a no ser que fuesen de una coproducción internacional.

La demanda para alimentar a las plataformas de ‘streaming’ es insaciable, ¿no?

Tengo la sensación de que se han quedado sin ‘stock’, de que la gente ha consumido las series que tenía pendientes aprovechando el confinamiento. Pero no soy optimista en cuanto al futuro de los que nos dedicamos a generar contenido audiovisual. Estoy preocupado por la crisis económica que acarrea la covid. El temor es por lo que viene ahora: se acaban los ertes, muchas empresas empezarán a despedir... Se avecina una crisis y eso nunca es buena noticia para ningún sector. La gente se va a quitar antes la suscripción a una plataforma que el darle de comer a sus hijos.

¿Con el final de ’La casa de papel’, que prepara su quinta y última temporada, cerrará una etapa en su carrera profesional?

La verdad es que sí. Para los que trabajamos en ella, el haber hecho una serie que acabó ganando un Emmy es un hito que probablemente no repitamos. Tenemos que ser conscientes de ello para mantener los pies en la tierra. Con la quinta temporada se cierra un ciclo, además, que me ha ocupado muchísimos meses, y voy a echar de menos lo vivido con los compañeros. La experiencia de trabajar en una serie es muy inmersiva: por un lado, es una aspiradora de energía increíble y, por otro lado, es muy generosa en el campo emocional, por las relaciones que haces. 

¿Le apetece embarcarse en otros proyectos tan personales como ‘El último show’ (la serie que creó para Aragón TV protagonizada por Miguel Ángel Tirado, ‘Marianico el Corto’?

Sí. De hecho, durante el confinamiento, he estado trabajando en dos guiones. Uno de ellos, para Aragón TV, para un proyecto de largometraje hecho a partir de cortos, de uno de los cuales yo escribí el guión y lo ha rodado Alejandro Cortés. Y, además, he estado escribiendo para otro proyecto que también tiene mucho que ver con Aragón y que implicaría volver a rodar en la tierra... Sí que hay una veta relacionada con las inquietudes emocionales, filosóficas, políticas, que nacen de algo muy personal y que las tienes que llevar a cabo porque te lo pide el cuerpo.

‘El último show’ continúa viéndose en distintas cadenas. Inspirándose en un cómico que precisamente escenifica la imagen tópica del baturro, ¿está descolocando a unas audiencias a las que de Aragón llega poco más que el cliché?

Para mí, era una forma no tanto de tratar de lo localista sino del tipo de humor que encontrábamos en la tele los niños en los años 90. Es redescubrirlo siendo adulto y con mucho cariño, aunque tuviera cosas un poco casposas. Es homenajear esa forma de entretenimiento en la que aparecían Marianico o Barragán haciendo personajes que parecían salidos de un tebeo, superexagerado todo, hiperbólico, nada que ver con la sutileza de los monólogos de humor que hay ahora.

¿Cómo le fue en los meses del estado de alarma?

Igual es un topicazo, pero creo que me han vuelto a conectar con la escala de prioridades en la vida. En mi casa en Zaragoza se ha pasado bastante mal y yo estaba en Madrid, a 300 kilómetros, sin poder viajar. Al final, lo básico es tener las necesidades materiales cubiertas, que la familia esté bien y que los tuyos tengan salud. En lo profesional, me ha cambiado menos. Me han salido trabajos de guión y los he aprovechado. Llevaba como un añito dirigiendo ‘El último show’ o ‘Veneno’ y no había escrito, y he vuelto a hacerlo.

¿Y qué tal le va en verano?

Llevo fatal el calor, me quita mucha energía. No tengo aire acondicionado en casa y estoy con dos ventiladores en la cara para currar, y en rodaje, con las mascarillas, es todo mucho más incómodo y engorroso. Pero bastante bien: ahora estoy en la transición desde ‘Veneno’ para volver a meterme en ‘La casa de papel’ e intentar cerrar la serie por todo lo alto, a la altura de lo que los fans imaginan, desean y sueñan... Y me pude hacer una escapada a Panticosa, que me invitaron del festival de música, y esas bocanadas de aire fresco que me llevé.

¿Qué le gusta hacer en verano?

Para mí, está íntimamente ligado con Broto, Fue mi pueblo hasta la adolescencia, cuando tuvo que vender la casa mi familia. Pasábamos ahí fines de semana, veranos enteros, navidades... Cuando pienso en el verano, me acuerdo del primer beso, el primer enamoramiento, la primera borrachera, todas las primeras veces que se dan en verano y se dan en tu pueblo.

¿Qué tal pinta el próximo curso?

Vamos a estar metidos en rodaje y es temible un rebrote tan descontrolado que tengamos que parar o un caso de covid en el equipo. Pero, sabiendo cómo hay que hacer las cosas a nivel de higiene y seguridad, hay que ir a por todas, como siempre. El miedo te anula creativamente y hay que evitar la continua paranoia.

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