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Ocio y Cultura

LETRAS ARAGONESAS. 'ARTES & LETRAS'

Ficciones soñando ser José Giménez Corbatón

El autor de 'El fragor del agua' publica en las PUZ una colección de cuentos sobre el placer de la lectura y los viajes que el lector emprende

José Giménez Corbatón publica 'Sueños de ficción'.
El escritor de origen turolense José Giménez Corbatón, en el Paraninfo.
Aránzazu Navarro.

Catorce relatos, catorce homenajes a la lectura y los cráteres que producen sus aerolitos en nuestra anatomía. El primero es inédito; los demás aparecieron en ‘El hongo de Durero’ (Muchnik, 2001), ‘Nuevas aventuras de Simbad el Marino’ (1996) y ‘Homenaje a Casanova’ (1998), ambos en Montesinos y coordinados por Javier Tomeo y Ramón Acín. Respectivamente.

Que la buena literatura mejora con la edad es lo primero que se percibe en estos cuentos de José Giménez Corbatón. Que la voluntad de estilo es pauta de su obra, también. Que el dominio técnico le permite cambiar de registro es, sin duda, la clave para entender cómo puede mantener el equilibrio entre la ternura y la ironía, la belleza y el horror. J.G.C. tiene lo que podría llamarse “señorío del lenguaje”, una potestad que, bien templada, le permite llegar a atmósferas poéticas en las que el lector es mecido sin que le despierte el traqueteo de la maquinaria. El último cuento ‘Más cerca del cielo’ es un ejemplo de lo que la técnica puede conseguir cuando consigue que te olvides de ella.

Abre el libro el inédito ‘El valor de la vida’: un chiquillo al que su padrino, ciego y sabio como Robert -el protagonista de ‘Catedral’, de Carver- inocula el veneno de la literatura. El padrino trata de hacerle saltar de los libros de aventuras a la literatura “de carga” por medio de ‘El caso Mauricio’, de Wassermann, pero el zagal, como Etzel -el hijo del protagonista- ya tiene los dos pies en el aire.

Hay en este libro dos grupos de relatos: lo que bailan agarrados y los que bailan sueltos. Todos comparten pista pero no todos cambian pareja. El suelo de la pista está hecho de viejos materiales -el amor, la muerte, el sueño, la música, soñar que soñamos, soñar que somos soñados… Algunos relatos ejercen de bisagra entre puerta y puerta a modo de transición. El primer bloque, integrado por ‘Cécile’, ‘Un enemigo español de don Jaime Casanova’ y ‘Oh, libertad, cuántos crímenes se cometen en tu nombre’, gira en torno a la venganza amorosa que desata un cruce de cartas, donde se rescata la historia de un viejo manuscrito de un enemigo de Casanova. La literatura evidencia que los hijos de Casanova siguen siendo legión y sus detractores no son sino envidiosos frustrados. El relato ‘Specula’, sin embargo, transfiere al lector al otro lado del espejo: el de los mitos. De su lectura se colige que los ausentes tienen más poder que los presentes. Las referencias musicales a Bruch, a Monk, a Miles Davis, arrojan piezas al damero que el lector deberá engranar.

El segundo bloque de relatos vinculados está compuesto de ‘Un largo invierno’, ‘El lago de Courbet’ y ‘El hongo de Durero’. El azar lleva a Samuel de Rozas a los brazos de la viuda Segunda de Chesnay que lo vampirizará con su amor frío. El tercer bloque está dominado por la danza mortal del amor en la que bailan el cornudo fantasma de “los aparecidos” y el Simbad enterrado en vida junto a su esposa, recreación del episodio del libro cuarto de Simbad en la isla de los recolectores de pimienta, que J.G.C. retitula ‘Simbad en la isla del perdón’. Los últimos relatos hablan de la falsificación en ‘Sueños’, de la provinciana vida de Elata (la “altiva” Zaragoza) en ‘La tertulia’ donde rescata un episodio de ‘La fábrica de huesos’. Cierra el libro ‘Más cerca del cielo’, un relato que vale por sí solo todo un libro.

José Giménez Corbatón publica 'Sueños de ficción'.
El autor de 'El fragor del agua' y 'La fábrica de huesos'.
Aránzazu Navarro.

En todos los relatos se respira la intención de J.G.C. al escribirlos: la vida de los libros es la vida de quienes los leemos. Los relatos se tiñen de los colores de nuestras emociones al leerlos. ¿Escribir? Es un ejercicio de porosidad: las lecturas abren caminos desconocidos en nosotros que solo llegamos a comprender con la escritura. Quien escribe, sabe que la letra es el punto final de un largo laberinto que cada libro ha horadado en su cuerpo. ¡Quién sabe los infinitos kilómetros que ha debido recorrer cada sonido que atraviesa el cuerpo de José Giménez Corbatón hasta llegar a ser letra de sus libros!

‘Sueños de ficción’. José Giménez Corbatón. PUZ, Zaragoza, 2020, 210 págs.

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