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Esto no es un juego

El último gran título de PlayStation 4 continúa la mejor historia jamás contada en una consola.

Ellie es la gran protagonista de esta secuela de ‘The Last of Us’ pero no la única, sus expresiones y gestos son de un realismo apabullante, no solo desde el punto de vista gráfico.
Ellie es la gran protagonista de esta secuela de ‘The Last of Us’ pero no la única, sus expresiones y gestos son de un realismo apabullante, no solo desde el punto de vista gráfico.
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No es necesario haber jugado a la primera parte de ‘The Last of Us’ para enfrentarse a su secuela. Es necesario jugar a ‘The Last of Us’ y punto. Lanzado hace siete años en el ocaso de la PlayStation 3, se convirtió en el mejor título de aquella generación y uno de los mejores juegos de todos los tiempos, una historia de ‘no muertos’ que resucitó a la moribunda PS3 y que demostró que otra forma de hacer juegos era posible. 

En este análisis, no se desvela la trama de la primera parte, baste decir que era una historia redonda y cerrada y que, por eso, enfrentarse a una secuela era tremendamente arriesgado, pero Nautghty Dog ha acertado de pleno al hacerlo, porque sobre los cimientos de algo grande ha creado una obra maestra que, como el original, trascenderá al tiempo y que, una vez jugada, hace imposible entender aquella historia, sin lo sucedido en ésta.

Esto no es un juego, es una obra de arte.

‘The Last of Us Part II’ no es un juego, es mucho más. Es ante todo una gran historia. Una historia de venganza y de amor, de rencor y de amistad, de violencia y de esperanza. En los restos de un mundo asolado por una gran pandemia, el ser humano se abre paso con toda su grandeza y, también, con todas sus miserias. En ese mundo se abre paso Ellie, la chiquilla que conocimos en la primera entrega y que ahora se ha convertido en una mujer. Esta es la historia de la gente a la que Ellie ama y también la historia de los que odia.

Ellie está enamorada de uno de los personajes con más protagonismo
Ellie está enamorada de uno de los personajes con más protagonismo
Heraldo.es

Porque ‘The Last of Us’ (en inglés ’Los últimos de los nuestros’) es la historia de ‘ los nuestros’, pero también la historia de ‘los otros’. Un ejercicio de empatía nunca visto hasta ahora en un videojuego. Es un relato duro y sangriento, repleto de muertes, sigilosas y brutales, que casi siempre se plantean como inevitables. Los ‘enemigos’ no son simples figurantes. Detrás de cada uno hay una persona, y después de cada muerte oiremos gritar su nombre en la voz rota de uno de sus amigos. Hay violencia, sí, mucha, pero el juego no se recrea en ella sino que la utiliza para denunciar lo peor que hay dentro de cada persona.

No es un juego, es una obra de arte. Cuidada hasta el último detalle en sus más de 25 horas de duración. Con un realismo tan deslumbrante en sus exteriores de monumentos decadentes a una sociedad desaparecida y engullida por una naturaleza hiperrealista, como crudo en sus oscuros y aterradores interiores donde sus peligros no dejan de sorprender. 

Es una muestra de músculo sutil de lo que todavía es capaz de hacer una PS4 y que nos hace soñar con lo que, en un futuro cercano, serán capaces de hacer los creadores, con una consola de nueva generación entre sus manos. Es un golpe sobre la mesa de un estudio que, una vez más, ha demostrado que juega en otra liga: la de las grandes historias.

‘The Last of US Part II’ es una apuesta arriesgada, que probablemente a muchos no gustará, sobre todo por algunos giros argumentales muy controvertidos, pero que seguro a nadie dejarán indiferente. Naughty Dog ha perdido el miedo al que dirán y a decidido tomar decisiones difíciles con todas sus consecuencias.

Ésta tampoco es una aventura perfecta. Hay detalles que le restan realismo en favor de la espectacularidad, como ciertas escenas de munición infinita, o momentos absurdos en los que nuestros acompañantes siguen interponiéndose de manera torpe en nuestro camino. La mochila de Ellie sigue siendo una suerte de bolso de Mary Poppins que engulle todo lo que le acercamos y, a pesar de la gran calidad gráfica ya mencionada, sigue habiendo una gran diferencia entre las cinematográficas escenas en las que somos meros espectadores y los momentos en los que tomamos el control de los personajes.

‘The Last of Us Part II’ es también un gran videojuego. Las mecánicas de combate se han mejorado, tanto en el gozoso modo sigilo como en los vertiginosos momentos de tiroteo. Hay más tipos de infectados y más armas para enfrentarse a ellos. El nivel de dificultad se puede controlar hasta el más mínimo detalle, para adaptarse a todo tipo de jugador, pero en general es un juego más sencillo que el original –bendito cuchillo de Ellie–, algo que no es necesariamente malo y que le puede restar realismo, pero que se puede arreglar aumentando el desafío y convirtiendo a este título en un auténtico simulador de supervivencia extrema.

Pero sobre todas las cosas, ‘The Last of Us Part II’ es una bofetada que deja aturdido al jugador con un buen sabor de boca y un regusto agrio que le será muy difícil olvidar.

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