Despliega el menú
Ocio y Cultura

ENSAYO. 'ARTES & LETRAS'

José Camón Aznar despejó de nieblas su pensamiento

Libros del Innombrable recupera un curioso libro del historiador del arte zaragozano: 'Aforismos del solitario'

Los aforismos de José Camón Aznar.
Retrato pictórico de José Camón Aznar. Detalle.
Álvaro Delgado Ramos.

En 1982, tres años después de su muerte, la editorial Espasa Calpe recogía la primera edición de estos textos que, casi cuarenta años después, vuelven a ver la luz revisados y reeditados de la mano de José Luis Trullo y los Libros del Innombrable. Estos ‘Aforismos del solitario’ son una recopilación de reflexiones y testimonios del zaragozano Historiador del Arte José Camón Aznar, siendo un libro -como cualquier otra obra- que hay que contextualizar en un momento y un pensamiento diferentes.

El objeto de estas cavilaciones son tanto espirituales como intelectuales, siempre manando desde un sujeto perceptor que -lejos de arrojarlas contra sus coetáneos-, las materializa en breves fogonazos con los que ilumina aspectos filosóficos, religiosos, morales, históricos o poéticos que, en su tiempo entre los vivos, ocuparan el interés, la preocupación y, en definitiva, el razonamiento de Camón Aznar. Sabedor de que “un prejuicio es un pequeño atasco que impide que corra el agua de la verdad”, el autor trata de dejar fluir en la palabra sus ideas en más de un millar de cavilaciones compuestas -las más de las veces- con un par de frases. Como todo libro de aforismos, no está concebido para la lectura rápida, sino para el paladeo lento de sus postulados; con los que se puede estar o no de acuerdo, dicho sea de paso.

Se intuye, tras de estas muestras de su juicio, a un intelectual al que no atraen ni los ricos ni las riquezas –“En las grandes huchas faltan siempre treinta dineros”- , sino que se empeña en una búsqueda de la virtud, de la Verdad (con mayúsculas), de la eternidad celestial, de la bondad o de la maestría -entendida como el avance que se adelanta a su época, con todas sus consecuencias: “Si te adelantas a tu tiempo, no te siguen: te persiguen.”-. A pesar de que muchas de las meditaciones que nos propusiera José Camón Aznar son de índole religiosa – sin contar entre estas, claro está, la cincuentena que dedica a la Gioconda-, otras muchas abarcan reflexiones muy diversas y desafían, -o confrontan, como ustedes prefieran-, las creencias asentadas en la conciencia del lector. No obstante, las primeras también pueden apelar a la inteligencia del ateo, véase como ejemplo la siguiente: “Puedo no morder la manzana del árbol edénico. Pero, ¿cómo resistir la tentación de no hablar con la serpiente?”.

Los aforismos de José Camón Aznar.
Detalle de la portada del libro.
Archivo Heraldo.

Eso sí, si uno busca en estas páginas consejo, Camón Aznar les advierte: “Me pides un consejo. Y yo te doy un papel en blanco”. Estos ‘Aforismos del solitario’ nos mandan no pocos mensajes que hoy convendría tener bien presentes, sirvan estos de ejemplo: “La democracia une a los hombres por lo único que les diferencia: las ideas” o “Ese amigo que todos los días me recuerda mi deber y a quien la sociedad llama mi enemigo…” o “Habla la humildad. -Encórvate hasta que monten sobre tus espaldas. Así los podrás llevar adonde quieras” o “¿Dónde comienza la verdadera sabiduría? Allí donde terminan mis conocimientos” y también nos advierte: “Cuál es, en definitiva, el drama del hombre? Que tiene ojos frente al espacio y es ciego frente al tiempo”.

Se trata, en definitiva, de un compendio de instantes reflexivos en los que dialoga hacia adentro y hacia afuera, donde aún resuena esta pregunta desde su silencio: “¿Qué es preferible, la niebla de ideas o el pensamiento que la concreta?”. Esperemos que sea tupida la neblina que les surja desde su lectura y que, si así lo quiere el lector, concrete la turbidez en sus propias aserciones. Pero recuerde que “el escéptico nunca lo es de sí mismo”, así que lea, dude, pero dude también de la incertidumbre.

LA FICHA

'Aforismos del solitario'. José Camón Aznar. Edición de José Luis Trullo. Libros del Innombrable. Zaragoza, 2020.

Etiquetas
Comentarios