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Ocio y Cultura

Jesús Torres: "No es momento de escribir óperas inspiradas en tragedias griegas"

El compositor zaragozano prepara una obra que estrenará el año que viene el Teatro Real. ‘Tránsito’ es «una historia de exilio y amor» 

Jesus Torres / 09-01-20 / Enrique Cidoncha [[[FOTOGRAFOS]]] [[[HA ARCHIVO]]]
Jesús Torres, en el estudio de su domicilio madrileño, donde está escribiendo su primera ópera, 'Tránsito'
Enrique Cidoncha

Nacido en Zaragoza en 1965, Jesús Torres se formó en el Conservatorio Superior de Música de Madrid. Ha escrito más de un centenar de obras musicales, desde piezas orquestales (20) hasta de cámara, pasando por música vocal. Siempre ha tendido puentes entre música y literatura y, así, ha llevado al pentagrama numerosas poesías, especialmente de autores como Vicente Aleixandre. Jorge Manrique, Lope de Vega, Juan Ramón Jiménez o Francisco de Quevedo son otros autores a los que ha puesto música. ‘Tránsito’ es su primera ópera. Será representada en 2021 en producción del Teatro Real (director musical, Jordi Francés; director de escena: Eduardo Vasco).

¿Cómo nació ‘Tránsito’?

El año pasado Joan Matabosch, director artístico del Teatro Real, me comentó que quería llevar a escena una ópera de cámara mía. Yo siempre he leído mucho teatro, y años atrás descubrí las obras cortas que Max Aub había escrito a su llegada a México, en el exilio. ‘Tránsito’ me impresionó y tuve la idea de hacer una ópera con esa obra, tanto, que en 2018 incluso llegué a escribir unos 10 minutos de música. Pero al final uno acaba trabajando en lo que le encargan y el proyecto se quedó en un cajón. Cuando me hizo ese comentario Matabosch enseguida me vino a la cabeza la obra, le comenté la idea, le gustó mucho y me dijo que adelante. Y volví a empezar de nuevo.

¿Cómo es la ópera?

Más bien cómo será, porque aún estoy escribiéndola. Voy más o menos por la mitad del trabajo, porque la idea es que esté completamente terminada en diciembre para que los cantantes dispongan de tiempo suficiente para aprender y trabajar las partituras. El estreno está previsto en mayo. He dejado todo para no hacer otra cosa de aquí a fin de año. ‘Tránsito’ es una ópera para cinco voces y orquesta de 18 instrumentos. Dura unos 80 minutos y está dividida en escenas. Tiene 12.

Es una obra sobre el exilio.

El gran poeta del exilio fue Cernuda y el gran autor teatral fue Max Aub. Esta obra teatral, y por tanto la ópera, tiene mucho de magia y de irrealidad, posee elementos oníricos. Es la historia de un hombre, Emilio, y su relación con dos mujeres, la que dejó en España al exiliarse, Cruz; y la que conoce en México, que se llama Tránsito. Luego hay otros dos personajes, Alfredo, un amigo, y Pedro, el hijo de Cruz. Todo sucede en una noche calurosa y de insomnio y, en realidad, es un monologo de Emilio con su propio conflicto personal. Es también una obra muy metafórica, en la que el protagonista canta a su patria, a la tierra perdida a la que no puede volver. Habla del exilio pero de una manera universal. En eso es desgarradora.

A cierto público los argumentos contemporáneos aún le sorprenden.

Como aficionado al teatro, me emocionan ‘Medea’, ‘Antígona’ o ‘Fedra’, pero quizá no sea este el momento de hacer óperas inspiradas en las grandes tragedias griegas. Tenía muy claro que debía llevar a escena una obra que me emocionase profundamente, que abordara temas que sintiéramos cercanos. Del exilio se ha hecho literatura y cine en abundancia, pero creo que no se ha abordado desde la ópera. En mi elección no hay que ver claves políticas ni partidistas, me he dejado llevar por la pura emoción. Y creo que del exilio español ya ha pasado tiempo suficiente como para poder abordarlo con esa mirada, más universal. Pero ‘Tránsito’ es también una historia de amor.

El papel protagonista es para un barítono, y el elegido es aragonés, Isaac Galán...

No he influido en el reparto, lo ha elegido el Teatro Real, pero sé que tiene mucha calidad. Tránsito es un papel para ‘mezzo’ (Lydia Vinyes-Curtis), Cruz es soprano (María Miró), Alfredo es también barítono (Javier Franco) y Pedro, tenor (José Manuel Sánchez). Se darán seis funciones entre el 29 de mayo y el 5 de junio.

Musicalmente, ¿la ópera es muy contemporánea?

En lo que estoy componiendo hay claras referencias tonales y, aunque en los fragmentos orquestales el público advertirá elementos contemporáneos, la sonoridad global es muy inteligible para el espectador medio. Es una música con un lenguaje muy reconocible, pero he huido del localismo y de la cita fácil. A lo largo de mi trayectoria, mi lenguaje musical es muy homogéneo, y aunque mis cambios parezcan contundentes, han sido también graduales. Mi música es densa y a la vez transparente.

La voz humana...

Es el instrumento más difícil de dominar. Los instrumentistas actuales tienen capacidad para resolver cualquier idea de un compositor contemporáneo. Eso no sucede con la voz, pero yo no tengo problema porque amo la voz por encima de todo.

¿Cómo ha llevado el confinamiento?

Bien, aunque la situación ha sido tan horrible que te acaba afectando mentalmente. En unos meses tan trágicos como los que hemos vivido resulta difícil concentrarse para trabajar. Un compositor no tiene que sufrir para escribir música, aunque sea cierto que gran parte de las obras de arte son hijas del sufrimiento. Ahora que todo se está normalizando, es hora de ser creativos y no pararse. Los compositores tenemos que seguir escribiendo y los músicos interpretando.

Cuando mira hacia atrás, ¿se juzga a sí mismo con indulgencia?

Soy muy optimista. Si hago balance veo que he conseguido muchas cosas, que algunas de mis obras se interpretan con mucha regularidad, incluso en el extranjero. Y veo que aún hay tiempo para intentar lo que me falta por conseguir. Tenía una espina clavada con la ópera y ahora me ha llegado esta oportunidad. Tengo que medirme a mí mismo: si funciona esta ópera de cámara, intentaré escribir una obra más amplia.

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