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Ocio y Cultura

yo de arte no entiendo. 'artes & letras'

Vivir en las palabras: notas de entusiasmo por 'Mi lucha' de Karl Ove Knausgard

Reflexiones alrededor de la descomunal novela autobiográfica de 3.500 páginas del noruego, publicada en España por la editorial Anagrama

'Yo de arte no entiendo'. Sección de Pecker.
Retrato de un escritor que ha conmovido y conmueve en Europa.
A.H.

Creo que siempre he sido un tipo de cargada mirada introspectiva. Desde fuera puede sonar narcisista o egocéntrico, pero no puedo evitar vivirlo todo con una inmensa subjetividad. De hecho creo que yo soy el centro del cosmos, en el sentido de que en cuanto muera, todo habrá desaparecido. Al menos para mí. Y lo mismo os ocurrirá a vosotros.

Es posible que por este motivo me haya convertido en un loco entusiasta de 'Mi lucha', la descomunal novela autobiográfica de tres mil quinientas páginas del noruego Karl Ove Knausgård. Él escribe desde el interior, permitiendo que la vida brote como un haz de luz teñido por su propio punto de vista. La honestidad que practica es brutal, confiesa sus debilidades, sus humillaciones y sus miserias, muestra qué tipo de partículas componen su conciencia, y se expone completamente desnudo, indefenso sobre la arena, a la incomprensión del mundo, con el único fin de encontrarle tal vez un sentido a la existencia. Y lo hace desde lo cotidiano, a veces desde lo banal, desde ese detalle minucioso que te permite acomodarte entre sus párrafos y sentir la atmósfera que describe.

En 'Mi lucha' (Anagrama) no pasa nada, solamente discurre el tiempo, pero es que eso lo es todo. Abres el libro y te sumerges inconscientemente en ese espacio tan atormentado como efervescente, tan doloroso como vitalista, y vas recorriendo y saboreando su historia, como si estuvieras en un universo alternativo. Porque sobre sus palabras se puede vivir. Y sin darte cuenta, crees ser él, quizá porque has sufrido experiencias similares o paralelas, o porque compartes con él pasiones musicales o cinematográficas, o simplemente porque te ha hecho recordar aquella primera vez. Y en determinados momentos, quieres ser él, porque percibes el aroma del superviviente, de quien pelea por abrazar la felicidad, de quien lucha constantemente por encontrar lo que le hace consumir la vida con tanta intensidad y autenticidad.

Reconozco que ni siquiera lo he terminado, apenas he devorado tres de sus seis volúmenes. Ahora, mientras leo pero también mientras recorro el día, habito en el cuarto, en 'Bailando en la oscuridad'. Porque eso es lo que pasa con la literatura, que genera vida emocional. Como cualquier disciplina artística, las letras son un producto de primera necesidad, un alimento tan vital como una manzana, porque da forma a lo que somos, lo explica, y nos ayuda a comunicar todo eso que no cabe en los verbos. David Bowie decía que la felicidad verdadera se encuentra en los libros. Y sí, uno es realmente feliz cuando desaparece entre las líneas de un cuento, allí donde los problemas quedan eclipsados por nuestra imaginación, es decir, por nuestro yo más íntimo.

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