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Ocio y Cultura

LITERATURA. ARTES & LETRAS

Raquel Taranilla: la banalidad de la cultura

La escritora publica 'Noche y océano', la novela tan personal, contra Vila-Matas, con ecos de cine y Sterne, ganadora del premio Biblioteca Breve

Raquel Taranilla. La novela del Premio Biblioteca Breve de 2020.
Retrato de Raquel Taranilla, en el Museo Marítimo de Barcelona.
Enric Fontcuberta/Efe.

El 'Tristram Shandy', clásico de Lawrence Sterne, es el punto de partida de Raquel Taranilla (1981) para crear 'Noche y océano', novela galardonada con el último premio Biblioteca Breve. Así lo desvela la cita inicial: “Haremos que Tristram (…) conjugue todas y cada una de las palabras del diccionario: hacia delante y hacia atrás (…), de este modo, cada palabra queda convertida en una tesis o en una hipótesis; -cada tesis y cada hipótesis engendra una prole de proposiciones;- y cada proposición tiene sus propias consecuencias y conclusiones; cada una de las cuales, a su vez, conduce a la mente a otras sendas, llenas de nuevas dudas y pesquisas (…)”

En efecto, la autora pone en práctica su propósito en un relato digresivo que tiene por protagonista a Bea Silva, profesora de sociología que habita la planta baja de una villa modernista barcelonesa en alquiler. Se trata de un inmueble destartalado cuya propietaria alquila la planta superior a un estrafalario personaje: Quirós, empeñado en filmar un documental sobre el director de cine clásico alemán F. W. Murnau y, en particular, sobre su último y malogrado film: 'Tabú', rodado en la Polinesia. La obsesión de Quirós por visitar todos los lugares del mundo relacionados con Murnau, hace sospechar a Bea acerca de la posibilidad de que haya sido él quien ha profanado la tumba del cineasta, suceso verídico acaecido en julio de 2015.

Raquel Taranilla. Se publica el premio Biblioteca Breve de 2020.
Fotograma de 'Tabú', la película de Murnau de 1931.
Archivo Heraldo.

Con esta mínima trama argumental, Raquel Taranilla arma un sólido artefacto narrativo en que Quirós representa el vitalismo y la acción mientras Beatriz, narradora en primera persona, encarna la introspección y el culturalismo, pues su relato consiste en acumular un sinfín de atractivas historias en torno a Murnau, Polinesia, la sociología del turismo o la historia de la literatura. A todo ello se suman un montón de notas a pie de página, que producen el efecto de continuar e interrumpir el hilo narrativo. La autora entrevera con virtuosismo anécdotas dispares para concluir acerca de la infinitud de los relatos y la banalidad de la alta cultura.

No le falta brillantez ni al planteamiento ni a su puesta en escena, pero quizá se podrían haber alcanzado las mismas conclusiones dando mayor peso a la trama central de la novela, haciendo descansar más el relato en la intriga o en las emociones. Es evidente la lucidez de Taranilla a la hora de plantear su propuesta novelística, que sin duda es heredera de la Sterne; sin embargo, yo me siento más cercano a la narrativa de su coetáneo, Henry Fielding, y a su héroe novelesco, el expósito 'Tom Jones', que al caballero 'Tristram Shandy', cuya verbosidad, en ocasiones, me acaba resultando verborrea.

LA FICHA

‘Noche y océano’. Raquel Taranilla. Premio Biblioteca Breve. Seix Barral. Barcelona, 2020. 424 páginas.

*Ricardo Lladosa es crítico literario y novelista. Su último libro es 'Un amor de Redon' (Fórcola).

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