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Ocio y Cultura

Los lectores podrán comprar libros el lunes, aunque aún no se sabe en qué librerías

Los profesionales del sector se preparan para la reapertura pero exigen flexibilidad en los ERTE. Las galerías de arte planean volver a la actividad

Las librerías pueden abrir a partir del próximo lunes
Las librerías pueden abrir a partir del próximo lunes
Toni Galán

Los lectores aragoneses podrán comprar libros el próximo lunes, 4 de mayo, en su librería de confianza, mediante cita previa... y si esta abre sus puertas. Y es que la mayoría de los libreros tiene otra fecha en el horizonte, el 11 de mayo, cuando reabre el pequeño comercio aun con restricciones.

Todos siguen los consejos de un informe jurídico que repartía ayer por whatsapp y correo electrónico la CEGAL (la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros) y en el que se recomendaba esperar a la publicación del decreto de desescalada en el BOE para leer su letra pequeña y saber a qué atenerse.

«La clave está en qué pasa con los ERTE –señalaba ayer Óscar Martín, de la librería Siglo XXI y presidente de la Asociación de Librerías de Zaragoza–. La mayoría ha declarado uno y, si no nos permiten mantenerlo a partir del día 11, tendremos que solicitar otro, porque con colegios, bibliotecas y universidades cerrados no hay trabajo para todos. Y se volverá a colapsar el sistema. Si la reincorporación de los trabajadores puede ser progresiva, entiendo que la situación será distinta, porque todos queremos volver a abrir».

El perfil de Óscar Martín es parejo al de Víctor Castillón, presidente de la Asociación de Libreros de la provincia de Huesca. Sus establecimientos son, a la vez, librería y papelería. Ambos han tenido abierta la sección de papelería y prensa durante el confinamiento. «Se supone que, avanzada la segunda quincena de mayo, nos pondremos en marcha de lleno. El problema es de qué modo la gente va a volver a la calle y a comprar libros», asegura Castillón, cuya tienda está en Barbastro.

Él ha podido servir a domicilio. «Hay muchos clientes que han optado por las librerías de confianza o de cercanía para que les lleváramos libros o reservar novedades», cuenta.

Sobre el auge del comercio electrónico en estas semanas, reconoce que en su caso «se ha disparado, aunque nunca llega a cubrir las ventas presenciales. La venta ‘online’ es un escaparate, un incentivo y un servicio más que das a una población que no puede acudir a las tiendas. Esta crisis ha servido para que mucha gente que no sabía que teníamos página ‘web’ ahora la consulte y haga pedidos».

César Muñío, de la zaragozana librería París, es de los que quiere abrir el 11 de mayo. «Aún tenemos mucha incertidumbre, estamos viendo las medidas de seguridad que está tomando el sector, tanto en nuestro país como en el resto de Europa».

Muñío, que está aprovisionándose de guantes, geles y máscaras, va a rediseñar la zona de acceso y atención al público de la librería e incluso no descarta instalar mampara de metacrilato. Pero incide en el problema del sector. «Aquí somos ocho personas –subraya–. Si el día 11 nos obligan a venir a trabajar a todos, aparte de que no será sanitariamente viable, nos obligarán a cerrar. No habrá ventas para sostenerlo».

La General de Zaragoza ha seguido vendido ‘on line’ durante el confinamiento. Para su propietaria, Beatriz Correas, «cada librería tiene una problemática distinta. Nuestra idea es abrir el día 11 pero, sí, es preciso ver de qué manera porque con todos los trabajadores es imposible. Hay que esperar a que se publique el decreto y ver las condiciones exactas en las que se aprueba la reapertura».

También cauta se mostraba ayer Ana Belén Casanova, de la librería Central, que ha atendido pedidos realizados a través de su web. «Todavía no hemos decidido nada –apuntaba–. Queremos reabrir cuanto antes pero obviamente no con todo el personal. Lo lógico además sería hacer una incorporación al trabajo teniendo en cuenta a quienes pertenecen a grupos de riesgo. Tenemos que estudiar bien lo que publique el BOE».

Por su parte, las instituciones públicas y privadas de las que dependen salas de exposiciones y centros culturales no se atrevían ayer a poner fecha a la reapertura o a la celebración de actos hasta ahora habituales, como conferencias o inauguración de exposiciones, para lo que se puede tardar varios meses. Los ayuntamientos de Zaragoza y Huesca, de quienes dependen infraestructuras como el Centro de Historias o el C. C. Manuel Benito Moliner, por ejemplo, se limitaron a señalar que se ceñirán «a lo que vaya disponiendo el Gobierno en cada fase».

En parecidos términos se manifestaban las fundaciones Ibercaja (Museo Goya, Patio de la Infanta...) y La Caixa (Caixafórum), aunque esta última avanzaba que la exposición ‘Lujo’, organizada con el British Museum, se va a prorrogar y posiblemente podrá ser visitada a lo largo de todo el verano. «Seguiremos las instrucciones del Gobierno», señalaban. «No se pueden adelantar las fechas de reapertura», afirmaban desde la Fundación Ibercaja.

Distinta era la versión que imperaba en las galerías de arte, que se ven incluidas dentro del apartado de ‘pequeño comercio’ y, como tales, creen que nada les impide abrir el 11 de mayo. Aunque, como es lunes, día en que tradicionalmente cierran museos y galerías, en su caso sería el 12.

«Tenemos que estudiar bien los detalles, pero la intención es esa –confesaba Mariano Santander, de A del Arte–, e ir estudiando ya cómo reajustamos el resto de la temporada. No hay problema en la afluencia y atención al público, con las debidas medidas». A del Arte reabriría con la muestra dedicada a los ‘Antihéroes’ de Víctor Mira, y la obra del artista zaragozano protagonizará también los espacios de la galería Cristina Marín. «Cumpliremos con todas las medidas de prevención, aunque nos duela no hacer inauguraciones –relata la galerista–. Llamaré el lunes a la DGA y, si puedo, abriré en cuanto nos dejen. Mandaré ‘emails’ a mis clientes y concertaré citas para atenderles».

En La Casa Amarilla, librería y galería, apuestan por esperar al BOE. «Hay que leer el decreto y ver cómo lo aplica el Gobierno de Aragón en cada provincia –apunta Chus Tudelilla–. Por el momento no tenemos planes, aunque nos preocupa la falta de noticias del Gobierno de Aragón sobre cómo se va a actuar».

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