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Ocio y Cultura

arte. obituario

Muere en Zaragoza el humorista, dibujante y pintor José Cerdá Udina

Tenía 96 años, creó varios personajes de prensa, construyó con Manuel Arcón el primer tragachicos de Zaragoza e hizo una amplia carrera como muralista

En la muerte de José Cerdá Udina. Dibujante, humorista y pintor.
Retrato de José Cerdá Udina, artista y padre el pintor Pepe Cerdá, con su nieta  la doctora María Estiragués Cerdá.
Archivo Familiar Cerdá.

Mi padre, José Cerdá Udina (Zaragoza, 1924-2020), ha muerto esta noche a los 96 años.

Nació en 1924. Vivió la guerra en Barcelona al final de su niñez. Después en Zaragoza mientras hacía el largo servicio militar de la autarquía y la posguerra se encargó de la imprenta del cuartel. Allí leyó, escribió y, lo más importante, dibujó. Dibujó constantemente ya que disponía de algo importantísimo y escaso en la época: papel y de tinta.

Salió del cuartel y ejerció distintos oficios: impresor, camionero y taxista fueron los principales. Mientras ejercía el oficio de taxista nocturno intentaba ganarse la vida como dibujante de día. En aquella época, primeros años 50, empezó a colaborar diseñando anuncios publicitarios en la prensa local, fundamentalmente en el periódico ‘Amanecer’. También empezó a publicar un chiste ilustrado diario en este periódico. Creó diferentes personajes cómicos para protagonizar sus chistes. Los más importantes fueron ‘Mendo y Bruto’, que caracterizaban los atlantes esculpidos en la puerta del Palacio de los Luna. Pero su personaje por antonomasia fue ‘El tío Zambombo’, que caricaturizaba a un personaje real de la época: ‘El tío Rana’. Con este personaje publicó un chiste en el periódico durante más de diez años.

Junto a Manuel Arcón y Bartolomé modeló y construyó el monumental y primer tragachicos de la ciudad de Zaragoza. Desarrolló también una importante carrera como pintor publicitario. Como empresario tuvo un estudio de decoración y reformas, y montó la primera empresa de impresiones serigráficas.

En los primeros años 60 se instaló en Torremolinos y se dedicó de lleno a al ofició de pintor. Pintó decenas de murales en la costa del Sol y muchísimos cuadros que aún decoran hoteles y establecimientos de la zona.

Sobre 1968 se volvió a instalar en Zaragoza y comenzó su colaboración como pintor en la floreciente industria de fabricación de aparatos de feria que existía entonces en Zaragoza.

De su producción artística personal hizo varias exposiciones. En la sala del Casino Mercantil de Zaragoza realizó una individual en 1973 y obtuvo un primer premio de pintura en el concurso navideño organizado por la Diputación Provincial de Zaragoza y Ansiba en 1972.

Mi padre, José Cerdá Udina, formó parte de una heroica generación que maduró rápido tras una guerra que perdieron los dos bandos. Tuvo que adaptarse a situaciones difíciles y cambiantes. Esta generación construyó con un esfuerzo colosal y sin quejarse el país en el que nacimos nosotros. Generación que con su esfuerzo hizo pasar en una década del burro al automóvil, del hambre a la dieta, del recado al anuncio publicitario, de la emigración al turismo. “Milagro Español” llamaron los economistas extranjeros a lo ocurrido en España en aquellos años. Pero olvidan que el milagro fue posible por el indecible esfuerzo, físico y mental, de los españoles de la posguerra.

Mi padre fue, ni más ni menos, uno de ellos. Descanse en Paz.

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