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Ocio y Cultura

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Cines, teatros, auditorios y museos podrán reabrir en mayo con un tercio de su aforo

La vuelta a la actividad cultural se materializará ya a partir de la próxima semana en las librerías. Las industrias aragonesas del sector, preocupadas por su sostenibilidad con las nuevas condiciones.

El Teatro Principal de Zaragoza se llenó el pasado febrero para la XIX Jornadas de Introducción a la Danza. Podrá reabrir pronto, pero con el aforo limitado.
El Teatro Principal de Zaragoza se llenó el pasado febrero para la XIX Jornadas de Introducción a la Danza. Podrá reabrir pronto, pero con el aforo limitado.
Guillermo Mestre

El nuevo horizonte para unas de las industrias más amenazadas por la crisis del coronavirus, las culturales, tiene un nombre: fase 2, cuando la mayoría de sus actividades podrán reactivarse, si bien con un ritmo sensiblemente inferior al anterior a la pandemia. Según detalló ayer el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, será a finales de mayo, aunque puede retrasarse en algunas provincias en las que la covid-19 se resiste a ser dominada (no se espera que las aragonesas estén entre estas), cuando se reabran cines, teatros y otros equipamientos culturales con butacas, además de museos.

Ya antes comenzará a asomar la luz al final del largo túnel por el que transitamos, con la vuelta a la actividad de las librerías la próxima semana. Será bajo cita previa, manteniendo distancias, con la recomendación del uso de mascarillas, como en otros comercios, y dentro de la denominada fase 0. Paco Goyanes, propietario de Cálamo y vocal de la Asociación de Librerías de Zaragoza, lo valoró de forma muy positiva, tanto por lo que supone económicamente como por el valor simbólico de estos negocios como contenedores y difusores de la cultura. Goyanes señaló que «habrá que estar muy atentos para atenernos a la normativa que garantice la seguridad de libreros, empleados y clientes» e «ir adaptándose».

En la fase 1, a partir del 11 de mayo, podrán comenzar, con su aforo limitado a un tercio, las visitas a museos y celebrarse algunos actos en espacios cerrados ante un máximo de 30 personas, sentadas. Al aire libre, el público, igualmente ocupando una plaza predeterminada y con distanciamiento, podrá llegar hasta las 200 personas. También será la hora de una primera reactivación de las bibliotecas, solo para el servicio de préstamos, y de que se retomen los rodajes audiovisuales.

Una quincena después, la evolución debiera ser apreciable con la fase 2: llegará la reapertura de cines, teatros o auditorios y salas de conciertos (siempre con butaca asignada, y a un tercio de su capacidad, hasta 50 personas en espacios cerrados o 400 en espectáculos al aire libre). También podrán reabrir monumentos, salas de exposiciones o aquellas en las que tienen lugar conferencias y presentaciones, con las limitaciones de público mencionadas.

Para las salas de conciertos será muy difícil asumir estos requisitos, según Joaquín Domínguez, propietario de ZZ Producciones y secretario de la asociación Aragón en Vivo, que aquí las agrupa. «Las condiciones de nuestras salas están ajustadas al máximo para que los conciertos sean mínimamente rentables, así que si hay que reducir aforos, no podremos abrir. Además, las barras tampoco podrán funcionar, según lo que se desprende de lo anunciado por el presidente del Gobierno, con lo que nuestros ingresos todavía se reducirán más». Como solución, Domínguez apuntó hacia las ayudas de las administraciones.

Para María López Insausti, gerente del Teatro de las Esquinas y presidenta de la Asociación de Artes Escénicas de Aragón, lo dicho por Sánhez deja un sabor agridulce. Por un lado, «estamos satisfechos de que el horizonte sea más optimista, frente a algunas previsiones que auguraban que no volveríamos a una normalidad hasta finales de año». Pero, por otro, la limitación a un tercio del aforo «nos pondrá las cosas muy difíciles». Satisfacer la demanda del público sería posible haciendo varias funciones, con lo que las compañías se verán obligadas a más esfuerzo con menos ingresos. En cualquier caso, dijo que habrá que esperar a que se concreten las medidas porque todavía hay «incertidumbres».

También tienen muchas dudas los gestores de las galerías de arte, como puso de manifiesto Patricia Rodrigo, de la zaragozana Antonia Puyó. «Habrá que esperar a que se publique el decreto, pero nos parece que las galerías podrían estar en una fase anterior porque no dejan de ser asimilables a pequeños comercios», señaló Rodrigo, quien añadió que no habrá problemas en regular la entrada de personas a las exposiciones, ya que «pocas veces se pueden juntar más de media docena». La única excepción serían las inauguraciones, más concurridas, algo que se puede solventar haciendo actos de apertura y de clausura de las exposiciones para que los interesados en conocer a los artistas se repartan.

Ya en la fase tres, mediado junio y con la circulación interprovincial permitida entre aquellos territorios donde la enfermedad esté controlada, se podrá pasar a la actividad en las salas con hasta un 50% de aforo y un máximo de 80 asistentes; el tope, en espacios abiertos, será de 800 personas. También será el momento de la vuelta de la actividad taurina, con una limitación de aforo en las plazas que garantice que no haya más de una persona por cada nueve metros cuadrados.

Las limitaciones se mantendrán al menos hasta la llegada de una «nueva normalidad» a finales de ese mes, según las palabras utilizadas ayer por Pedro Sánchez. Habrá que ver cómo encajan en ella, por ejemplo, los espectáculos de masas, como los festivales musicales de verano.

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