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Ocio y Cultura

entrevista

"El sector del libro ha sabido adaptarse a cada momento"

Óscar Martín Morcillo (Madrid, 1968) es presidente de la Federación Aragonesa de Gremios y Asociaciones de
Librerías (Fagal).

Óscar Martín, en su librería Siglo XXI de Zaragoza
Óscar Martín, en su librería Siglo XXI de Zaragoza
O. M. M.

Que muchos recordemos, hoy se celebra el primer Día del Libro sin libros ni libreros ni autores ni claveles en el zaragozano paseo de la Independencia...

Para los libreros este un día muy especial, ya no solo por el volumen de ventas, que es el más importante del año, sino también por el encuentro con el público y con editores y escritores, que hace tiempo que no vemos. Es día de fiesta y el principal del año. Y, sí, no poder celebrarlo es doloroso.

Pero celebramos el primer Día Virtual del Libro...

No podemos abrir ni acudir al paseo de la Independencia. Pero, gracias la Comisión Permanente del Libro de Zaragoza (Copeli), lo estamos celebrando de manera virtual, con recomendaciones literarias, citas con los autores, lecturas dramatizadas, cuentacuentos… que, a través de las pantallas, llegarán a las casas de todos los aragoneses.

¿Y no le parece esta apuesta virtual un poco premonitoria?

No. Nuestro sector está en evolución constante y ha sabido adaptarse a cada momento. En nuestras librerías hemos organizado todo tipo de actividades, hasta cata de vinos. También cuando apareció el ‘ebook’, muchos presagiaban que sería el fin del papel. Y no ha sido así. Las ventas en este formato han aumentado durante la cuarentena, porque, con las librerías cerradas, el acceso a los libros se ha complicado y es más sencillo descargarse un archivo. Pero los lectores siguen valorando tanto los aspectos sensoriales que aporta un buen libro como la propia experiencia de visitar una librería y escuchar el consejo de su librero. Por eso, no, no nos asusta esta apuesta digital. También se han disparado las videoconferencias para tomar el vermú, pero, cuando esto acabe, la gente volverá a los bares a disfrutar de ese vermú que más nos aporta a todos.

Supongo que el cierre de las librerías, al no ser un servicio esencial, ha puesto en un duro aprieto al sector.

Hay sectores –hostelería, comercio, tiendas de ropa...–, que van a salir mucho más perjudicados. Todo dependerá de cómo se realice la desescalada. Por eso, nos gustaría que, cuando se nos permita abrir, el personal afectado por los ERTES de fuerza mayor, pueda reincorporarse de manera progresiva en función de las ventas. Si no es así, sí que puede ser la ruina. A la importante pérdida de ingresos por la suspensión de eventos, hay que añadir los gastos de alquiler, luz…, que tenemos que seguir afrontando. Y no podemos olvidar que, debido a la falta de poder adquisitivo, cuando todo esto pase, la gente se va a pensar mucho qué comprar. Y la cultura, en general, va a resultar muy dañada. Pero insisto, nosotros siempre hemos sido optimista, nos adaptamos.

¿Y no han subido las ventas ‘online’ con el confinamiento?

En general muy poco, porque, aunque muchas librerías tienen sus propias páginas web e incluso te llevan los libros a domicilio, el pensamiento ‘online’ de la mayoría de la población se dirige hacia las grandes plataformas que, además, te venden de todo. La gente cree que son más baratas, cuando, el precio y los descuentos en los libros se fijan por ley.

¿Y no tienen capacidad de reacción?

Ya está en marcha Todostuslibros.com, la mayor plataforma nacional de venta de libros de habla castellana, con más de un millón y medio de títulos. Es nuestra gran esperanza para darnos a conocer y de cara al comercio ‘online’.

El Departamento de Educación y Cultura de la DGA acaba de anunciar un plan de promoción de la lectura, que contará con las aportaciones de autores, libreros y editores.

Sí, pero también necesitamos un plan que motive a los jóvenes, que les haga ver que leer no significa que tengan que abandonar las redes sociales y las series de televisión, porque, está claro, que sus hábitos de ocio han cambiado y van en detrimento de la lectura; y programas de ayuda a las bibliotecas y centros escolares para que adquieran sus fondos en las librerías, el final de la cadena de suministro, que beneficia a todos. Vamos, que no se salten al librero, que es el que está en contacto con ellos y les ofrece confianza.

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