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Woody Allen airea sus trapos sucios

El cineasta retrata en sus memoria a su excompañera Mia Farrow como una perturbada.

Allen junto a Mia Farrow y su hija Dylan
Allen junto a Mia Farrow y sus hijos Dylan y Mosses
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El pasado mes de agosto, Woody Allen contaba a este periodista que todavía no tenía un título definitivo para sus memorias, que Alianza publicará en España el 21 de mayo. "Estoy pensando en varios, será algo relacionado con mi vida y el cine", adelantaba. Fiel a su habitual fatalismo y a ese humor que lanza dardos en primer lugar hacia sí mismo, el director ha bautizado 'A propósito de nada' el recuento de una vida y una carrera en el ojo del huracán desde que Mia Farrow le acusó de abusar sexualmente de su hija Dylan. El libro estaba previsto que lo editara en EE UU la poderosa Hachette, pero finalmente lo ha hecho la independiente Arcade Publishing, que lleva en su catálogo a autores como Samuel Beckett y Octavio Paz.

Ronan Farrow, hijo de Allen y Farrow, ganador de un Pulitzer por su trabajo de investigación periodística que llevó a Harvey Weinstein a los juzgados, presionó a Hachette y logró que 70 de sus trabajadores se plantaran, negándose a publicar la obra. "Un atentado contra la libertad de expresión", como recordó Stephen King, que no ha impedido que las 400 páginas de 'A propósito de nada' vean la luz y sean recibidas como la esperada defensa de Allen a las acusaciones de su excompañera. "En este extraño momento, cuando la verdad se descarta con demasiada frecuencia como 'fake news', nosotros preferimos dar voz a un artista respetado en lugar de inclinarnos ante aquellos decididos a silenciarlo", justifica la editorial.

El director de 'Annie Hall' hace memoria a sus 84 años y viaja desde el Brooklyn de su infancia hasta San Sebastián, donde el pasado verano rodó su última película, 'Rifkin's Festival'. Califica a la capital donostiarra de "miniparaíso" y, como neoyorquino que detesta el calor, alaba el clima del Cantábrico: "Soon-Yi se dedicaba a hacer senderismo y excursiones por todas partes, con temperaturas que todo el verano promediaban los veintidós grados".

Como si recitara uno de los monólogos cómicos de sus inicios, insiste en que su personaje de judío misántropo, hipocondríaco y pesimista tiene mucho que ver con su auténtica personalidad. "Nunca me perdí una comida ni tuve que buscar ropa y refugio, nunca fui presa de una enfermedad seria como la polio (.). No tenía síndrome de Down, como uno de los chicos de la clase, pero me las arreglé para volverme nervioso, miedoso, emocionalmente ruinoso, misántropo, claustrofóbico, aislado, amargado e impecablemente pesimista".

El tono chispeante se vuelve amargo cuando repasa los trece años de relación con Mia Farrow. La pareja nunca se casó y cada uno de ellos vivía en su casa. Allen quedó prendado de la actriz, aunque sabía que procedía "de una familia plagada de un comportamiento extremadamente siniestro". Y enumera los casos de alcoholismo, drogodependencia y problemas con la ley. "De entre sus tres hermanos y sus tres hermanas, uno se suicidó, otro acabó en el manicomio y un tercero fue a prisión por molestar a los niños". Fue la "primera bandera roja" que no fue capaz de ver.

Farrow había estado casada con el compositor André Previn y con Frank Sinatra. Tenía siete hijos, cuatro adoptados y tres biológicos. Allen la veía al principio como "una supermamá hermosa y frágil, cuya idea de progreso consistía en quedarse en casa y casarse". "No era exigente, estaba mejor informada que yo, era más culta, apropiadamente libidinosa, encantadora para mis amigos y, lo mejor de todo, vivía directamente al otro lado de Central Park, por lo que había un gran ahorro en el transporte aéreo". Después descubrió que "estaba profundamente perturbada, psicológica y corporalmente maltrataba a sus hijos y los convertía en auténticos sumisos".

El director enumera el maltrato y los castigos de Farrow a su prole, refrendados por su hijo Moses en una carta hace dos años. Detalla una convivencia esquizoide que en nada se parece a la dibujada por Dylan y Ronan, el único hijo biológico de ambos nacido en 1987, que se quitó el nombre con el que fue bautizado, Satchel. Sin ir más lejos, Allen acusa a la actriz de dormir desnuda con Ronan hasta que el pequeño tuvo 11 años. "No sé qué dirían los antropólogos sobre eso, pero me imagino lo que dirían los muchachos en la sala de billar", ironiza. Y hace balance de manera brutal: "¿Cómo se entiende que dos de sus hijos adoptados se suicidaran, un tercero casi los imitara, mientras que otra hija murió de sida a los treinta años sola en un hospital en la mañana del día de Navidad?".

El 4 de agosto de 1992, cuando ya habían roto, Woody Allen estuvo en la casa de campo de la actriz en Connecticut. Ese día, acusa la actriz, abusó de la pequeña Dylan, de siete años. "Nunca le puse un dedo encima, nunca le hice nada que pudiera interpretarse erróneamente como un abuso", establece el director. "Mientras Mia había salido de compras (...) no había asiento para mí, así que me senté en el suelo y recliné mi cabeza hacia atrás en el sofá en el regazo de Dylan por un momento. No le hice nada inapropiado". Y_concluye: "Sin creer en una vida futura, no veo qué cambiará si me recuerdan como director o pedófilo. Solo pido que mis cenizas se esparzan cerca de una farmacia".

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