Despliega el menú
Ocio y Cultura

Víctor Coyote: "No me interesa ese mito del bohemio rockero y romántico"

El músico gallego (Tuy, 1958) publica nuevo álbum, ‘Las comarcales’, un viaje por carreteras secundarias interrumpido, de momento, por la crisis del coronavirus.

Coyote, un ‘crooner’ de pueblo, artista y autónomo
Coyote, un ‘crooner’ de pueblo, artista y autónomo
ANTONIO ALAY

Como le ocurrió a tantos otros, su concierto previsto hace unos días en Zaragoza se canceló por la pandemia del Covid-19. Víctor Coyote –músico, ilustrador y diseñador gráfico– ha interrumpido la gira de presentación de su nuevo disco, ‘Las comarcales’. Mientras, trabaja en varios de sus proyectos, como artista y como autónomo que es, y ha iniciado una diario ilustrado de la crisis en Instagram (‘coyotealarma’).

¿Por qué caminos musicales discurre ‘Las comarcales’?

Pues discurre por las comarcales (risas). En realidad transita por los caminos de siempre, los míos, que son dosis de rock, música latina, folclore y de todo lo que haya por ahí hecho a la manera mía. Todo eso parece una obviedad, pero tampoco es tan normal.

En este trabajo ha dibujado, literalmente, un mapa de influencias de sus canciones...

En cada tema apunto un poco tanto las influencias que son directas en la canción como otras que son laterales, como por ejemplo la del escritor portugués Eça de Queiroz, que siempre me ha gustado mucho y que de alguna manera me ha influenciado; o la carretera Terra de Montes-Lalín. Las influencias no son solo musicales, hay de muchos tipos.

¿Habla de sí mismo en el tema ‘Soy un trabajador, son un autónomo, soy un artista’?

Esa canción trata claramente de mi vida. Quería unir esas cosas porque el mito ese del músico bohemio romántico, estúpido, rockero... pues no me interesa mucho. Yo soy trabajador porque curro bastante, soy un autónomo porque estoy en el régimen de autónomos de la Seguridad Social y soy un artista, no porque salga por las noches a perseguir minifaldas o de faranduleo, sino por lo que hago.

En su anterior álbum se definía como un ‘crooner’ de pueblo.

Quería que ‘De pueblo y de río’ tuviera un aire medio folk, en el sentido de que estuviera poco instrumentado y yo ahí intentaba tener cierto rollo ‘cool’, que a veces no se asocia con el folk. Digamos que esa elegancia del ‘crooner’ intentaba mezclarla con lo folclórico. Además, yo soy de pueblo y pienso que ese rollo de que el rock tiene que ser urbano... pues puede serlo, o no. El folk también puede ser urbano. Por ejemplo, el fado, se puede considerar una música urbana pero también una música folclórica.

Además de músico, usted es diseñador e ilustrador. ¿Nunca ha dejado de lado esta faceta?

No, no. A lo largo de mi vida he empezado a hacer cosas y en todas ellas me he instalado, tanto en la música como en otros campos. Como diseñador gráfico e ilustrador hay cosas que hago más alimenticias, más de curro, y otras más personales. He realizado y sigo realizando trabajos de atrezo básico para películas, y en ese sentido me gusta bastante esa faceta.

También hizo sus pinitos en la gran pantalla con Pedro Almodóvar...

Bueno, más o menos. Aparecí en ‘Átame’ como actor, pero más bien fue un cameo.

¿Alguna vez se ha puesto detrás de la cámara?

Dirigí tres documentales para la televisión de Galicia, hace ya unos años, sobre la frontera que marca el río Miño entre Galicia y Portugal, la zona de donde soy. Grabé uno sobre acordeonistas portugueses, otro sobre el contrabando y un tercero sobre un personaje político que se llamaba Antón Alonso Ríos y que tuvo una peripecia un tanto extraña y rocambolesca.

Fue un precursor en la fusión del rock y la música latina en España sin necesidad de viajar a otras latitudes...

Eso de que viajar enriquece no es verdad. Lo único que haces es dar la brasa a los nativos de los sitios. Soy demasiado radical en ese tema y a lo mejor no es exactamente así, pero conozco a mucha gente que ha ido a Cuba, ha estado en Latinoamérica y no tiene ni idea de la música de allí. Yo empecé con los ritmos latinos en parte por escuchar a Los Lobos, y siempre me gustaron Santana, Barrabás... grupos así. Entiendo que en la época era algo que chocaba bastante porque aquí solo se pensaba en Londres, Ámsterdam y Berlín.

Etiquetas
Comentarios