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Ocio y Cultura

Una vuelta al mundo digital en busca de películas, imágenes y libros aragoneses

Archivos españoles e internacionales ofrecen la posibilidad de descubrir en sus fondos sorpresas culturales relacionadas con la comunidad. Y gratis

Recreación de la batalla de Zaragoza de 1710, según el grabador Romeyn de Hooghe.
Detalle de la recreación de la batalla de Zaragoza de 1710, según el grabador Romeyn de Hooghe.
Rijksmuseum

Con todo el planeta cartografiado por Google y por cientos de satélites que nos sobrevuelan a diario, resulta muy difícil realizar nuevos descubrimientos. Pero en el mundo virtual, que crece y se ensancha cada día, uno puede aún sentirse una especie de Percy Fawcett, ponerse un salacot imaginario, sentarse al ordenador y lanzarse a buscar referencias aragonesas en archivos, bibliotecas y museos digitales de todo el mundo. El camino está lleno de sorpresas, curiosidades y hallazgos. Pero, ¿por dónde empezar?

Quizá la primera etapa del camino sea el Google Arts & Culture. No hay allí muchas referencias ‘aragonesas’ (solo los Museos de Zaragoza y Serrano han incluido una buena selección de contenidos), pero los aficionados a los trenes hallarán allí una pequeña sorpresa: la Fundación de los Ferrocarriles Españoles ha colgado una visita virtual en 360 grados por el automotor diesel ‘Zaragoza’, del que al parecer Escoriaza y Fabro fabricó un pequeño número de unidades en la capital aragonesa.

¿Y películas? ¿Se pueden encontrar en archivos internacionales? Pues sí. Pocos saben que los italianos también tuvieron en su día su propio Nodo. Se llamaba Giornale Luce y buena parte de sus archivos están online. En algunos el título es evidente (‘Episodi della guerra civile spagnola nella zona di Teruel’, que muestra la dureza de los combates en la nieve) pero hay que espigar bien porque surgen muchos filmes inesperados (‘I danni alla città dopo i combattimenti fra truppe nazionali e repubblicane’, por ejemplo, presenta los efectos de la contienda en la provincia de Huesca en 1938). Hay cintas de otro corte, como la de la elección de Maja Internacional en la Lonja de Zaragoza en el 70 o, mejor, el reportaje Movietone (Fox) en el que puede verse a la comparsa de gigantes y cabezudos en 1933.

Sorpresas se llevará también el lector que visite el archivo Pathé británico, con más de treinta películas relacionadas con Aragón, y entre ellas curiosidades como un reportaje de minuto y medio de la derrota del Zaragoza ante el Westham en el partido de vuelta de semifinales de la Recopa de 1965, donde el gol de Canario no fue suficiente y se perdió por 2-1. O el reportaje de la ascensión al Moncayo que en 1960 hizo el Stadium Casablanca.

En cuanto a filmes, lo que más predomina es el tema de la guerra civil, en películas de época o, también, en investigaciones actuales. Varias universidades americanas tienen material aragonés que han utilizado para realizar estudios (en la biblioteca de Harvard, por ejemplo, tienen grabaciones de la Fundación Bernardo Aladrén). Y hay material poco conocido, como el de la Universidad de San Diego, en California, en cuya web puede verse una entrevista con lo que vivió en la guerra Carmen Casas, de Alcalá de Gurrea.

Sorpresas las hay en todos los rincones. Y los museos son lugares muy socorridos. En el Victoria and Albert de Londres, ya se sabe, se puede contemplar una treintena de joyas que adquirió el Reino Unido cuando a finales del siglo XIX el Pilar necesitaba fondos para no venirse abajo. Un clásico dentro de las búsquedas en estas páginas web es el rastreo de todo lo que perteneció a Aragón y acabó fuera. Como la famosa portada de la iglesia de San Miguel de Uncastillo, que está en el Museum of Fine Arts de Boston. Pero, buscando más, aparecen cosas menos conocidas. En este último museo, por ejemplo, se descubre un impresionante Cristo gótico de principios del siglo XV y que al parecer proviene de la catedral de Jaca. Fue adquirido en Madrid en 1919.

En el Metropolitan de Nueva York destaca la predela del altar mayor de la capilla del palacio arzobispal de Zaragoza, encargada por Dalmau de Mur en el siglo XV y comprada también a principios del siglo XX por los insaciables coleccionistas norteamericanos. En museos menos conocidos también aguardan descubrimientos. En la web del Rijksmuseum de Amsterdam, por ejemplo, se pueden ver varias recreaciones de la batalla de Zaragoza de 1710 y de la entrada de Carlos III en Zaragoza, entre ellas la colorista de Romeyn de Hooghe. Pero también los dibujos menos conocidos que realizó Marius Bauer en la Seo de Zaragoza en 1902. Bauer fue un famoso pintor holandés de principios del siglo XX que en 1949 donó todos sus cuadernos de viaje al Rijkmuseum.

Es en el campo de la fotografía, y sobre todo en el de los libros, donde más sorpresas se lleva el internauta. La primera visita obligada, en cualquier caso, es el archivo de Efe. Al ampliar las fotos en su página aparece una marca de agua, pero en cualquier caso el archivo es una joya: 61.788 fotos en cuyo pie aparece la palabra Zaragoza, 70.322 de Huesca y 11.759 de Teruel. Desde el siglo XIX hasta ayer. Impresionante.

Otro lugar donde bucear horas y horas, pese a cierto aire que tiene a batiburrillo digital es Europeana. La biblioteca digital europea, de acceso libre, echó a andar en 2008 y en estos momentos tiene cerca de 60 millones de objetos digitalizados ofrecidos por 2.000 instituciones de 28 países. Uno puede pasar semanas curioseando y no agota el archivo que, además, es la vía más directa para acceder a algunos fondos. Como los de la Fototeca del Instituto del Patrimonio Histórico Español, con abundantes imágenes antiguas de Aragón, en archivos de fotógrafos ya clásicos como Otto Wunderlich, António Passaporte o el arqueólogo Joan Cabré.

Y si lo que uno busca son libros, necesitará varias vidas para leer todo lo que ofrecen archivos y bibliotecas digitales. Aquí la ventaja surge sobre todo en los libros antiguos y raros. Si a usted le apeteciera leer, por ejemplo, la ‘Guía instructiva de la ciudad de Zaragoza para litigantes y pretendientes’, de Borau de Latrás, se encontraría con que no hay ejemplares a la venta en ninguna de las librerías de viejo españolas, y que solo siendo alumno o profesor de la Universidad de Zaragoza podría acceder a uno de los pocos ejemplares que se conservan de la obra. Bueno, pues Google Books se lo pone a disposición perfectamente escaneado.

Hay portales muy famosos, como la Biblioteca Digital Mundial, auspiciada por la Unesco, que no tienen mucho material novedoso sobre Aragón; tampoco el Project Gutenberg, que se fundó en la década de los 70 y ya ofrece unos 60.000 libros de libre descarga pero quizá no muy atractivos.

Otra cosa es nuestra Biblioteca Nacional, en la que podemos tener acceso libre y gratuito a miles de documentos digitalizados, entre los que se cuentan libros impresos entre los siglos XV y XX, manuscritos, dibujos, carteles de circo, grabados o incluso grabaciones antiguas.

Hay que zambullirse con tiempo en sus dos ramas principales: la Biblioteca Digital de España, con acceso a material variado, que incluye desde grabaciones antiguas de jota al manuscrito de una comedia de Julio Monreal, pasando por impresos y grabados raros; y la hemeroteca digital.

En esta última, que en los últimos tiempos se ha demostrado clave para todo tipo de investigaciones históricas, se incluyen colecciones de medios tan variopintos como ‘El Iris de Paz’ de Huesca, espiritista del siglo XIX, al diario de información general ‘El Mañana’ de Teruel, de los años 20 y 30 del siglo pasado.

Espigando en bibliotecas más alejadas también hay hallazgos esperando quien los saque a la luz. El internauta puede salir defraudado de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos (en su vertiente digital), pero encontrar en la British Library un bellísimo pergamino del siglo XVI con el árbol genealógico de los reyes de Aragón y Navarra y sus retratos idealizados; o, en la Biblioteca de la Universidad de Harvard (donde por cierto tienen una colección de fotografías del CAI de baloncesto de tiempos de Piculín Ortiz) el diario manuscrito del aragonés Miguel Domingo Fuertes Lorén, uno de los botánicos más importantes de principios del siglo XX. 

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