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ARCO: arte que se come, se pisa y arrasa en Instagram

La feria internacional de arte contemporáneo enfila la recta final de su programación con un nueva jornada abierta al público general, en la que nombres consagrados como Antonio Tapies o Joan Miró compiten con jóvenes artistas poco conocidos.

Visitantes en uno de los pabellones que acogen la muestra artística.
Visitantes, incluso con mascarilla, en uno de los pabellones que acogen la muestra artística.
EFE

Los pasillos de ARCO se llenan este fin de semana de familias, estudiantes y todo tipo de público que quieren disfrutar del arte y hacerse el correspondiente selfi. Entre la oferta, obras de millones de euros que solo se pueden mirar y otras participativas que se pueden comer y pisar. La Feria Internacional de Arte ha abierto este sábado en Ifema (Madrid) las puertas de su penúltima jornada, en la que ha recibido una riada de visitantes. Carritos de niños, estudiantes y grupos de amigos se paseaban en busca de la obra más cara, la más polémica y también la más llamativa para compartirla en Instagram. Desde primera hora, los cuadros de Juan Genovés, Picasso, Dalí o la escultura de casi cinco toneladas de Chillida han sido retratadas por una marea de visitantes que, móvil en mano, se han paseado por la feria mientras hacían selfis sin descanso.

Buscan las obras más caras, la más polémica y los grandes nombres, pero también se detienen en autores menos conocidos, como Tomás Saraceno, cuya escultura de acero y espejos en la galería Esther Schipper, queda "fantástica" en Instagram, según exclamaba una visitante. Ante esta afluencia, varias galerías han acordonado sus obras más valiosas -como el "Retrato de Jaqueline" de Picasso de 6,5 millones- o directamente las han retirado, como el móvil de Calder (1,8 millones) que se mostraba en Leandro Navarro.

En la galería Elvira González han colocado a dos personas a cada extremo del tubo de cristal de colores de Olafur Eliasson, una de las piezas más caras del stand y también una de las más acosada por los teléfonos móviles ayer. Frente al ir y venir de visitantes otras ediciones, se ha podido ver también a numerosos grupos de visitas guiadas que este año la organización ofrece al público por primera vez.

Arte para pisar y comer

Los miles de visitantes de hoy no lo saben, pero están pisando una obra de arte. El suelo del proyecto que sustituye al país invitado este año, "It's just a matter of time" -en torno a la obra de Félix González-Torres-, tiene una fina capa de purpurina que el artista Liam Gillick ha desperdigado por el espacio y que los visitantes pisan sin darse cuenta. El objetivo es que se pegue a sus zapatos y se disperse por los dos pabellones de la feria.

La pieza casa perfectamente con la obra de González-Torres, artista y activista, que abordó su arte desde la participación con el público. Una de sus pieza más conocidas era una montaña de caramelos que pesaban lo mismo que su pareja, que murió de sida unos años antes que él, y que los visitantes se podían comer.

Hoy en la feria, también había una montaña de caramelos de fresa que los visitantes podía coger. El artista guatemalteco Esvin Alarcón Lam lo ha acompañado por una bandera de España rosada, en la que 'Plus ultra' ha sido sustituido por 'Abya Yala', el nombre del continente americano antes de la llegada de Colón.

La lucha de clases sociales, los nacionalismos, el colonialismo y los derechos LGTBQ+ confluyen en esta obra, de la que han disfrutado niños y adultos. "Se llama 'Placebo Rosa'. Tiene muchos significados. Habla sobre todo de nacionalismo, no lo va a cambiar, pero te lo va a endulzar", ha explicado Henrique Faria, el dueño de una galería de Nueva York con el mismo nombre que lleva más de una década participando en la feria.

No es la única pieza participativa. También "El capital te culea", de Teresa Margolles en la galería Mor Charpentier, que ha dispuesto junto a su obra una pila de carteles con este lema para que los visitantes los cojan libremente, y la obra de Rafael Lozano-Hemmer que invita al público en el espacio de Max Estrella a poner las mano sobre dos paneles para generar la energía que enciende dos bombillas.

Estas son solo una muestra de las más de mil obras de artistas de las 200 galerías que participan este año en ARCO 2020, que mañana domingo echará el cierre a su 39 edición y comenzará a preparar su cuarenta cumpleaños

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