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Ocio y Cultura

El Victoria & Albert Museum presume
de las joyas compradas en Zaragoza

La institución británica adquirió en el siglo XIX un importante lote de piezas del tesoro del Pilar

Pendientes de plata del siglo XIX adquiridos por el V&A Museum a finales del siglo XIX en Zaragoza
Pendientes de plata del siglo XIX adquiridos por el V&A Museum a finales del siglo XIX en Zaragoza
Victoria &Albert Museum

El Victoria & Albert Museum de Londres, uno de los centros expositivos más importantes del mundo, presume de las joyas que ha comprado en Aragón. El V&A, como se le conoce coloquialmente, incluye en su página web imágenes y fichas catalográficas de algunas de sus piezas más destacadas y, en su apartado dedicado a la joyería antigua incluye hasta 60 piezas de procedencia aragonesa. No todas ellas se exponen al público.

Buena parte de esas piezas que enorgullecen al museo hasta el punto de incluir fotografías en su web, pero no todas,  fueron adquiridas en 1873 en la subasta que organizó el Pilar para terminar las obras de la basílica, embarrancadas por falta de fondos. A la subasta acudieron fortunas destacadas y el South Kensington Museum (entonces se llamaba así, el nombre actual lo adquiriría en 1899) se hizo con un importante lote. La recaudación final de la subasta alcanzó según algunas fuentes los dos millones de reales de vellón, lo que permitió continuar las obras. 

El recorrido por la página web descubre la magnificencia de las joyas vendidas: "colgante de oro esmaltado en forma de figura de la Virgen del Pilar con ángeles acompañantes, del siglo XVIII", "colgante con una cruz de siete amatistas, con esmeraldas colgantes en forma de flor de lis, montado todo en oro esmaltado, probablemente del siglo XVII", "colgante de oro esmaltado en forma de loro, con rubí y perlas, de hacia el año 1600"...

El Victoria & Albert fue creado en 1852, tiene una superficie de 45.000 metros cuadrados y se centra fundamentalmente en las artes decorativas y las bellas artes. Dividido en varias secciones (escultura, cerámica y vidrio, mobiliario y decoración, arte africano, arte indio, textiles y trajes...) dedica una atención preferencial a la joyería, con 35.000 piezas en exposición, desde la Antigüedad hasta nuestros días. En el recorrido se distribuyen las piezas adquiridas en la subasta del Pilar, algunas de ellas muy curiosas, como un perfumero del siglo XVII hecho con una piña de pino montada en oro esmaltado, o un colgante del siglo XVI en forma de sabueso, con rubíes, diamante, esmeralda y perlas.

Destaca también una "cruz de oro del siglo XVI, engastada con perlas, rubíes y una piedra blanca incolora, esmaltada en el reverso con las figuras de los cuatro evangelistas, Mateo, Marcos, Lucas y Juan, y una figura central de Cristo, representada como el Hombre de los Dolores que emerge del tumba. Funcionó no solo como una pieza de joyería de alto valor, demostrando la riqueza y el estado del usuario, sino también como una ayuda devocional personal".

O un "amplio adorno de oro de principios del XVIII, de hojas de acanto en espiral" que se sujetaba en la parte superior del corpiño. "En el frente hay cerca de 300 diamantes engastados en importantes configuraciones de oro, mucho más pesados que los de plata que se hicieron dominantes en el siglo XVIII. Los cinco diamantes grandes son de talla rosa. Es característico de la joyería de oro española en esta fecha que los ajustes de oro casi encierren los diamantes más pequeños". Según el museo, perteneció a Ana Maria de Flores, Marquesa de la Puebla. 

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Pareja de pendientes realizados en Zaragoza y actualmente en el Victoria & Albert Museum
Victoria & Albert Museum

Los emisarios del museo no solo compraron joyas en la subasta; aprovecharon también para hacerse con un pequeño conjunto de piezas representativas de lo que estaban haciendo en la capital aragonesa los orfebres de finales del XIX. Así, destacan tres anillos (dos de plata, uno de oro) con la imagen de la Virgen del Pilar y que se vendían a los peregrinos, piezas de uso normal entre la burguesía de la época o incluso amuletos infantiles de plata para proteger contra el mal de ojo.

También material etnológico: "En el pequeño pueblo de La Alberca -dice una ficha catalográfica que acompaña a un collar de plata-, las novias llevaban tradicionalmente el día de su boda un collar largo y pesado, junto con hasta otros cuatro más pequeños. Estos collares podían colgar hasta las rodillas y estaban decorados con pesados medallones religiosos. El peso era tan grande que la novia generalmente ataba el collar a su vestido con cintas para que fuera más fácil de usar (...). Los colgantes religiosos tienen un estilo del siglo XVII, y algunos pueden ser de esa antigüedad. Cada uno lleva los atributos de diferentes santos o imágenes de la Virgen de centros específicos de peregrinación. El usuario esperaba que la apoyaran y la protegieran".

También hay piezas excepcionales que han llegado a la institución británica por donaciones o por otras compras (posee varios ejemplares de cerámica turolense), o que quizá fueron adquiridos en la subasta pero la ficha no lo especifica. Tal parece ser el caso de tres cálices en plata procedentes (uno de ellos, fechado hacia 1530 en Calatayud) o un busto relicario realizado también en plata por Martín Durán en 1509 y que podría representar a Santa Úrsula.

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