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Núria Rubió: “Necesito que mis historias sean poéticas y que hagan pensar”

La realizadora de Zaragoza estrena el viernes 14 su segundo cortometraje, ‘Mujeres al atardecer’, en el Centro de Historias

Nuria Ribó y 'Mujeres al atardecer'.
Retrato de Núria Rubió.
Archivo Nuria Rubió.

La joven realizadora Núria Rubió (Zaragoza, 1979) presenta el viernes 14, en el Centro de Historias de Zaragoza, su segundo cortometraje: ‘Mujeres al atardecer’. Con su primer corto, ‘Cuando Lucas encontró a Eva’, obtuvo siete premios y más de 30 selecciones en festivales de diversos lugares del mundo, entre ellos el de mejor ópera prima en el Festival de Fuentes de Ebro (Zaragoza).

Ya tenía experiencia en la realización. ¿Cómo afrontó este corto?

Con mucha más experiencia que el anterior. Los errores me han valido para mejorar la realización de ‘Mujeres al atardecer’. Me ha preocupado que la historia más personal llegara al espectador, y también me ha preocupado cómo se lo tomaría mi entorno. Quería mejorar respecto a la otra historia en el desarrollo de los personajes y del guion, y en mi relación con los actores. Pretendía saber comunicar a mi equipo lo que quiero contar. Estoy muy contenta porque ahora estoy más preparada para el siguiente.

¿Cómo nació ‘Mujeres al atardecer’?¿Partió de un cuento, una sensación, de unas notas dispersas?

Este corto nació de un hombre curiosamente. Hay un vecino de mi barrio, en Rosales del Canal, que sale todos los días al amanecer y al atardecer, y se queda delante del sol y lo observa. Va cambiando de sitio, depende desde dónde lo ve mejor. A veces, está justo al lado del lago, otras encima de una ladera. Me preguntaba quién era, por qué lo hacía. De hecho, en el barrio nos lo preguntábamos todos, pero nadie le ha preguntado a él. La figura de alguien que hace algo diferente y que nadie se lo pregunta me atraía. Luego ya le puse mi parte personal.

Nuria Ribó y 'Mujeres al atardecer'.
Fotograma de la película con la actriz Lorena Soler.
Archivo Nuria Rubió.

¿Qué ansiaba: contar una decepción, una crisis, abordar ese momento en que la autoestima desciende al abismo?

Pues un poco todo lo que dice, sí. Tiene tintes de decepción, también de fracaso, crisis, baja autoestima… Ella, la protagonista, ya está algo mejor en esta historia, para mí al abismo tampoco desciende. Podría ser mucho peor. No he querido hablar de la depresión sino de cuando sales de ella. Cuando decides qué vas hacer con tu vida. Me gusta que mis historias tengan un tono esperanzador y me gusta las palabras finales de ella. A veces es difícil precisamente decirle a tu familia el camino que quieres tomar. También es difícil reconocer que uno está perdido y necesita tiempo para encontrarse. Eso ya es una toma de decisión, por eso me gusta decir que lo que buscaba con esta historia es contar la toma de decisión de un personaje. Me gusta también relacionarlo con mi otro corto, ‘Cuando Lucas encontró a Eva’, porque en el anterior termina decidiendo, gracias a su perro que va detrás de ella, y ahora es ella quien decide y quien va detrás de su perro cuando lo pierde.

¿Por qué ha elegido una periodista?¿Le parece un sector que pasa por una renovación vertiginosa, por un período de incertidumbre?

Sí, la periodista está elegida adrede. Sí, es un sector que está en un periodo en crisis como ella. Conozco muchos casos como los de Andrea. Por un lado, han abandonado su puesto de trabajo porque han entrado en una depresión al no ser lo que ellas esperaban: el mismo sueldo durante años, incertidumbre, frustración por percibir que no progresaban o que no se les reconocía su trabajo. Es un sector al que la crisis le ha afectado, y le está afectando, mucho. Y por otro lado, considero que la información se ha vuelto en muchos medios información sensacionalista y está coartada la libertad de opinión.

¿Se ha topado a menudo con situaciones de un desamparo así?

Sí, claro. El mercado laboral se ha vuelto muy incierto y puede llevarte a una depresión o una situación de fracaso, y más aún cuando hemos sido una generación que hemos estudiado lo que queríamos (hay un montón de titulaciones), y ahora no hay sitio para todos. El mundo es cada vez más complejo.

Dentro de la dureza y el desgarro, acaba haciendo un corto más bien poético, ¿no?

Sí, porque a mí me gusta la esperanza y lo poético. No me gusta lo que termina mal, no me gustan esas historias como espectadora, aunque también le digo que lo he dejado abierto porque es mejor pensar que todo puede cambiar. Como los atardeceres que van cambiando.

¿Qué tienen los atardeceres, qué transmiten, cómo nos condicionan el ánimo?

Los atardeceres significan reflexión, pensar en lo que se ha hecho durante el día. Significan paz y cambio. También en muchos lugares del mundo se comparten con amigos o es un instante de meditación personal. Por ejemplo, en Atenas una de las actividades que se realizan es ir a la Acrópolis y ver el atardecer. Me parecía una metáfora muy bonita para hablar del cambio que desea mi protagonista.

¿Qué tienen los atardeceres de Zaragoza?

De entrada #tienen algo especial porque son los de Zaragoza. Los nuestros. Ja ja ja. Me encanta ver en instagram como los comparte la gente. También en Gallocanta, que sale en el corto, o en otros lugares hay atardeceres que son un espectáculo. Estuvimos rodando también en Alfocea, donde hay un mirador desde el cual el cielo y el horizonte son preciosos. Lo descubrí gracias a mi ayudante de dirección José Manuel Manero.

Nuria Ribó y 'Mujeres al atardecer'.
Las actrices Elena Parra y Loreto Soler en 'Mujeres al atardecer', con el perro Lucas.
Archivo Nuria Rubió.

Háblenos de los actores, sobre todo de la actriz principal: Lorena Soler. ¿Cómo fue su implicación, qué aportó?

Estoy muy contenta con todos los actores y las voces del corto. La actriz principal, Lorena Soler, es una gran promesa y ha hecho un trabajo maravilloso. Ha aportado mucha naturalidad, que es lo que yo quería, entendió al personaje desde el principio, y la química que logró con Eva Parra, otra de las actrices, es mágica. Me encantan juntas. Teresa Fuertes y Gloria Aporta han sido compañeras mías de teatro y su naturalidad me gusta mucho. Todo están bien.

¿Es fácil rodar con un perro?

La verdad que es al ser mi perro Lucas es más fácil. Lo que ha tenido que hacer han sido, en general, cosas sencillas como pasear, olisquear, etc. En planos que había diálogo y luego queríamos repetir la escena, en el contraplano, y eso fue muy complicado en montaje. Tuvimos que ingeniárnoslas con comida y con mucha paciencia. En general, el equipo se quedó sorprendido de lo fácil que fue rodar con él. Fueron días de mucho calor y lo llevábamos como una estrella en coche de localización en localización.

Existe una poética del corto?

Rohmer opinaba que “el cine es un medio para hacer descubrir la poesía, pero no es el cine lo que es lo poético, es la mirada del cineasta lo que poetiza”. Estoy de acuerdo con Rohmer. Este verano estuve en la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños (Cuba) y en el taller que asistí como alumna nos hicieron escribir un haiku japonés del largometraje que estábamos desarrollando. Escribir un haiku te permitía encontrar lo que da sentido a tu película. Para mí es necesario que mis historias sean poéticas.

¿Cómo sueña su carrera y qué cine querría hacer?

En mi estudio hay una placa que me regalaron mis hermanas que pone: “Calle señorita Nuria. Idealista incorregible”. Siempre lo he sido. Sueño con seguir contando historias. Me gusta mucho crear y construir todo lo que rodea una historia. Me gusta el trabajo en equipo. Quiero seguir haciendo cortos y aspiro, claro, a un largometraje. Me gustaría hacer un cine que haga pensar, con historias esperanzadoras que emocionen al espectador.

¿Cuáles serían sus cuatro o cinco películas favoritas, las que le marcan el camino?

Siento predilección por el cine social. Por el cine inglés, irlandés, como ‘Secretos y mentiras’ de Mike Leigh. También me gusta el finlandés Aki Kaurismäki; me quedo con su película: ‘Un hombre sin pasado’. Iciar Bollaín y su ópera prima ‘Hola ¿estás sola?’, ‘Pequeña Miss Sunshine’ de Jonathan Dayton y Valerie Faris. ‘Belle de jour’, de Luis Buñuel, me vuelve loca.

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