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Ocio y Cultura

Un asesinato de hace 500 años resuelve el misterio de la identidad del Maestro de Sijena

Su nombre, Rodrigo de Sajonia, aparece en uno de los documentos del monasterio devueltos por Cataluña

‘Nacimiento de Cristo y adoración de los ángeles’, tabla del retablo mayor de Sijena.
Detalle de ‘Nacimiento de Cristo y adoración de los ángeles’, tabla del retablo mayor de Sijena.
Museo del Prado

El 18 de octubre de 1514, el hallazgo de un cadáver conmocionó a la localidad oscense de Sena. Una mujer había aparecido degollada. La priora del cercano monasterio de Sijena, María de Urrea, pidió un notario para nombrar a alguien que levantara el cadáver. Y llamó a varias personas que vivían en ese momento en el monasterio para que firmaran como testigos del nombramiento.

Quinientos años después, ese documento, que ha sobrevivido a guerras, incendios y traslados, ha sido la clave para resolver un misterio que traía de cabeza a los historiadores del arte: la identidad del llamado ‘Maestro de Sijena’, el pintor que hizo para el monasterio un retablo cuya belleza no se marchita con los siglos. El Maestro de Sijena se llamaba en realidad Rodrigo de Sajonia. O lo llamaban, porque en el siglo XVI, si algún extranjero tenía un apellido muy raro para la ortografía española, se solía sustituir el apellido real por uno que aludía a su procedencia.

El dato lo acaban de divulgar cuatro historiadoras del arte que forman parte del grupo de investigación Artífice de la Universidad de Zaragoza: Carmen Morte, Ana Agreda y Carolina Naya, vinculadas al centro académico de la capital aragonesa; y Elisa Ramiro, profesora de la Universidad de Alcalá de Henares.

Los resultados de su investigación los acaban de dar a conocer en el último número de la revista ‘Emblemata’, de la Institución Fernando el Católico, y tienen un atractivo añadido: todo su trabajo se ha basado en documentación procedente del monasterio de Sijena y que fue devuelta por Cataluña hace un par de años sin que hasta entonces nadie le hubiera prestado especial atención.

«El grupo Artífice es amplio y tiene varias líneas de trabajo –relata la historiadora del arte Carmen Morte–. Nosotras nos marcamos el estudio del Maestro de Sijena y el del alabastro como material artístico. Por eso, cuando nos enteramos de que entre el material devuelto por Cataluña había protocolos notariales, nos propusimos leerlos todos, hoja por hoja y línea por línea. No sabíamos que había protocolos allí; si lo hubierámos sabido, hace años que habríamos ido a consultarlos y transcribirlos».

Para un historiador los protocolos son fuente de la que mana el agua cristalina de los datos. Al leer los devueltos por Cataluña, las investigadoras hallaron en seis de ellos nombres de artistas que trabajaban en el monasterio cuando se hizo el retablo: Johan Navarro, Rodrigo de Sevilla, Gaspar Godos, Johan Tudon, Gil de Barbant, Guallart de Camps y Rodrigo de Sagonia. Si se descartaba los carpinteros, doradores o quienes no encajaban como autores del retablo, todo apuntaba a ese «Rodrigo de Sagonia, pintor, habitante en el monesterio de Xixena» que firmó el documento de 1514 como testigo.

«Esa identidad, la de Rodrigo de Sagonia o Sajonia, cuadra perfectamente con algo que ya advertí algunos años atrás –apunta Carmen Morte–. Y es que el autor del retablo no era del todo aragonés, que mostraba detalles que relacionaban su pintura con la que se hacía en aquella época en Centroeuropa. Y hay otro dato clave que apunta en esa dirección. A una de las tablas de ese retablo, la de la ‘Adoración de los Reyes Magos’, que pertenece al Meadows Museum de Dallas, se le han hecho recientemente análisis del dibujo subyacente con distintos métodos físico-químicos. Y los resultados revelan que el dibujo de las figuras se hizo con una tinta ferrogálica cuyo empleo fue masivo en la Edad Media tanto en los Países Bajos como en Alemania, pero que no estaba hasta ahora documentada en la pintura española».

Se sabe que al autor del retablo mayor se le encomendó también terminar el de San Pedro del mismo monasterio, por eso se tiene el dato de que la mano de Rodrigo de Sajonia está también presente en esa obra. Pero poco más se conoce de este artista, del que aflorarán nuevos datos en el futuro. De momento, a la tabla del ‘Nacimiento de la Virgen’ que formó parte del retablo mayor y está en el Museo de Huesca, se le van a hacer los mismos análisis que a la de Dallas. A ver si aparece la tinta ferrogálica.

Para Carmen Morte, Rodrigo de Sajonia, el Maestro de Sijena, «fue un gran pintor, con una enorme imaginación, que innovó dentro de la tradición de la pintura tardogótica en Aragón. El retablo mayor de Sijena, que fue desmontado en el siglo XVIII, es una obra maestra y las tablas que lo componen técnicamente son muy buenas: aún hoy deslumbran por su colorido».

El retablo es hoy un puzzle incompleto. Se cree que lo componían 30 tablas, incluyendo la predela o banco, pero de ellas solo se ha localizado la mitad: siete en Aragón, cuatro en Lérida, dos en Toledo, una en Barcelona, otra en Madrid, una más en Dallas... De Rodrigo de Sajonia no se conocen más obras que las de Sijena, pero en el futuro aflorarán. «Su figura sigue siendo un misterio... –concluye Morte–, pero menos».

Las historiadoras del arte han estudiado también otro importante documento, el testamento de María de Urrea, priora del monasterio entre 1510 y 1521. «El testamento, que también es a la vez un inventario de sus bienes, confirma la importancia de su mecenazgo. Gastó toda su fortuna en el cenobio, incluso tuvo que vender el condado de Biota para afrontar los gastos. La propia comunidad llegó a pedir dinero al conde de Aranda para pagar lo que se había encargado».

En el documento, además, María de Urrea cedía una cama para los artistas que estaban trabajando en el monasterio, lo que demuestra que se alojaban allí. Pero más importante aún es el hecho de que demuestra que María de Urrea se veía a sí misma como parte de un linaje vinculado históricamente al monasterio. Por eso pidió ser enterrada allí, al igual que lo había sido, doscientos años antes, Teresa de Urrea, antepasada suya y antecesora en el cargo.   

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