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Jesús López: “A cada canción le dimos su carácter y la vestimos con el corazón”


El líder de El Galgo habla del nuevo disco de la banda zaragozana, ‘Las horas azules’ (Rock CD Records), con ocho canciones que mezclan los sueños, el viaje, la realidad social, la familia o la intimidad

El Galgo.
Jesús López, voz y guitarra y líder de El Galgo.
Luis Lorente.

¿Qué son ‘Las horas azules’? ¿Son más pacíficas, más marinas, son horas de fantasía?

La luz azul que se genera entre el día y la noche. Inmensamente bella, serena y fascinante; es ese intervalo de tiempo donde la luz y la oscuridad coexisten y se aman. La vida es una frontera también.

¿Con qué ánimo han hecho este disco? ¿Qué buscaba El Galgo, qué buscaba Jesús López?

Buscábamos hacer un disco lleno de emociones, de sentimientos, de libertad y de fe en uno mismo. Que te lleve por diferentes derroteros… Para ello a cada canción le dimos su carácter y todas las vestimos con el corazón.

De entrada es un disco muy rock, con su sello personal, música sin prisas, para deleitarse, y a la vez podría decirse que es un disco casi de cantautor, con ritmo italiano…

Nuestra raíz es roquera y de alma callejera. De ahí que se mezcle lo acústico con lo eléctrico. Nos gustan tantos tipos de música y tan diferentes de estilos o épocas que de ese batiburrillo sonoro inconsciente salen nuestras canciones.

Parecen agitarse entre el canto a la vida, a las pequeñas cosas, y el extravío, el viaje, el traslado al Sur… ¿Nos movemos en un terreno simbólico?

Efectivamente, es un canto a la vida y a todo lo que ella tiene: alegrías, penas, luz, sombras, etc… Es un viaje interior para buscar tus propias fuerzas y tu felicidad dentro de ti. A quererte y saber que las cosas que merecen la pena ni se compran ni se venden. El Sur simboliza ese lugar donde conservamos el niño que fuimos. Ese refugio donde llenarse de calor en los momentos fríos.

El Galgo.
Retrato de grupo de la formación El Galgo.
Merche Julián.

¿Qué le pide a una canción y qué quiere que contengan las tuyas?

Que transmita, emocione y que tenga alma. Y a las mías, que el texto con la música remuevan más de un órgano.

Este es un disco muy marino. ¿Qué le da el mar o es un recurso de letrista?

Para mí, es la tierra prometida. Un sitio lleno de luz por el día, lleno de misterio en la noche y con unas horas azules impresionantes. Tiene el poder de engancharte a mirarlo y atraparte. ¡El mar y el cielo me sugieren tanto…!

Hablemos de los arreglos. ¿Cómo son?

Hemos buscado lo que hemos creído más conveniente a cada canción. Algunas las hemos desnudado y a otras hemos intentado enriquecerlas y enjoyarlas, para encontrar un equilibrio en el resultado final.

¿Qué supone la incorporación de Enrique Mavilla?

Cuando llamé a Enrique Mavilla (con el cual ya coincidí en El Galgo Rebelde) fue porque sabía que con él El Galgo daría un paso adelante musicalmente. Para nuestra alegría desde el primer momento fue más que uno más. Mavilla es grande se le mire por donde se le mire. Como persona y como músico. Un tipo de ley. Trabajar con él, codo con codo, la música de las canciones ha sido muy enriquecedor y muy grato. Con él estamos Nano Albero (batería y coros), Pedro Rubio (guitarra eléctrica), Irene Guillén (guitarra acústica y coros) y yo, que canto y toco las guitarras.

Hay una canción dedicada a su hijo Manuel, que incide en el carácter intimista del disco. ¿Qué ha traído Manuel a su vida, y en qué le ha cambiado como músico, si se puede decir eso?

¡Nos ha traído tanta felicidad! Viendo a tu hijo te das cuenta de lo impresionante que es la aventura de la vida y despierta tanto amor dentro de ti que ha llenado muchas canciones de luz y de color. Cuando uno escribe con el corazón, tus sentimientos riegan las canciones.

¿Supone este disco una vuelta por fin de Jesús López, con una nueva intensidad o vivir de la música es una quimera?

Yo siempre he vivido con la música, no de ella. No somos más que un granito de arena. Con que alguien se emocione al oír alguna de nuestras canciones, particularmente me siento satisfecho. Más allá me coge muy lejos…

¿En qué tenemos que tener la cabeza fría, como dice en una canción, en estos tiempos de incertidumbre?

En seguir siendo seres únicos y no dejarse llevar por corrientes o banderas.

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