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Ocio y Cultura

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El XVIII Salón del Cómic cierra con un gran éxito de público y de participación de autores

Los organizadores destacan la afluencia de lectores jóvenes que garantizan el futuro de esta cita cultural en Zaragoza.

Eran las 17.00 de este domingo, hora de apertura de puertas de la última sesión del Salón del Cómic de Zaragoza, y la fila de aficionados que esperaban para comprar la entrada y pasar al interior de la Sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza llegaba hasta el paseo de Isabel la Católica, bordeando el edificio del Audiorama y el de la Cámara de Comercio e Industria. Una imagen ilustrativa del tirón de esta convocatoria, una de las de mayor éxito de cuantas citas culturales anuales hay en la capital aragonesa.

Durante los tres días que ha durado la XVIII edición del Salón, el lleno ha sido total. La organización fija en alrededor de 22.000 personas el número total de visitantes, imposible de cuantificar con exactitud porque los menores de 12 años no pagan, aunque, para los responsables, lo importante no es que haya más público que en años anteriores porque el aforo de la sala no da para más. "Lo que de verdad nos satisface es comprobar que siguen acudiendo públicos de todas las edades y especialmente gente joven, porque eso demuestra que el mundo del cómic goza de buena salud y hay mucha cantera para que el Salón pueda cumplir muchas ediciones más", ha comentado el jefe de Coordinación de Programas y Centros Cívicos, Antolín Terés.

La sesión de clausura de esta cita imprescindible para los amantes del cómic en Aragón estuvo muy animada, siguiendo la tónica de días anteriores. Sí hubo, incluso, más vistosidad, pues fueron muchos aficionados al cómic los que acudieron disfrazados de sus héroes favoritos para subirse a la pasarela de ‘cosplayers’ que estaba programada, luciendo sus vestimentas más o menos trabajadas.

Los organizadores destacan que no ha faltado gente en ningún momento, ha habido muchos autores firmando constantemente, bien en las mesas centrales o bien en las editoriales. Más de 80 creadores han pasado por la Sala Multiusos. Así, por ejemplo, el puesto de la editorial Grafito acogió por la mañana nada menos que a ocho autores firmando sus obras. Por la tarde, estaba Agustín Ferrer, quien se mostró muy contento por haber recibido en esta edición el premio del Salón a la mejor obra de un autor español, por ‘Mies’. Sus lectores se iban encantados porque cada dedicatoria era una obra en sí misma.

Otros autores que despertaron mucho interés fueron Flavita Banana, David Rubín, José Luis Martín (uno de los más veteranos que pasaron por allí, fundador de ‘El Jueves’) o Artur Laperla, que no cesó de firmar cómics de ‘Superpatata’ para los más pequeños.

También fueron muy aplaudidos Jaime Calderón –referente del álbum europeo– y Julia Madrigal, ganadora de dos premios Eisner.

También las charlas registraron una gran asistencia en los dos espacios habilitados para ello, como destacaba Óscar Senar, coordinador de esa zona del Salón.

Este domingo por la tarde hubo asistencia masiva en la charla dedicada al fanzine, con la presentación de los que se hacen en seis institutos zaragozanos. Todo ello demuestra que hay un gran futuro para el cómic en Aragón, como lo prueba también la gran cantidad de niños y adolescentes que acudieron durante los tres días. Los primeros, acompañados de sus padres o de sus abuelos, y los adolescentes en pandillas de amigos, muchos de ellos disfrazados de personajes muy variados. "Los fanzines se utilizan como método educativo y los chavales quieren hacer cómic no para hacerse ricos ni para ganarse la vida, sino como forma de expresarse y de decir lo que sienten. Si luego tienen éxito, pues bienvenido sea", resaltó Senar.

Además, los más jóvenes también compraban, pues los precios en este Salón son muy asequibles, ya que había fanzines desde un euro hasta seis o siete. La mayoría de obras se vendían entre 10 y veintitantos euros.

Según los organizadores, las ventas han ido muy bien, al igual que en ediciones anteriores. Este año, además de las tiendas especializadas, muchas de ellas de Zaragoza, había 29 editoriales entre los 77 estands presentes, varias de ellas nuevas. "Vienen un año y ya no se pierden ninguna edición porque es un salón de papel, ya no quedan casi de estos salones dedicados exclusivamente al libro de cómic", señaló Guillermo Morales, editor de Grafito, quien ya lleva viniendo varias ediciones. También destacó que es una cita en la que se prima el contacto entre los autores y sus lectores, que quieren llevarse el libro dedicado.

Y es cierto que se da protagonismo a los creadores, especialmente a los autores que están empezando, porque es una iniciativa de titularidad pública, que no busca réditos económicos. Y muchos de ellos vuelven al Salón cuando ya tienen varias obras en su haber.

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