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No cocinar: la manera de celebrar la Navidad que es tendencia

La tradición está dejando de estar reñida con lo práctico. Cada vez más familias huyen de complicaciones y se animan, no solo a comer fuera el día de Navidad, sino a encargar comida para llevar. Las opciones son, año tras año, más numerosas y variadas.

Cada vez más gente opta por la comida preparada en Navidad.
Cada vez más gente opta por la comida preparada en Navidad.
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Una campaña publicitaria de hace unos años hablaba del 'Sentador de madres' y hacía hincapié en la sobrecarga que estos días recae en ellas, cuando han de ser las anfitrionas de las comidas navideñas. Listas de la compra, quebraderos de cabeza para contentar a todo el mundo, tardes enteras en la cocina o la práctica imposibilidad de sentarse tranquilamente durante el banquete, con innumerables viajes del comedor a la cocina para vigilar el horno, son escenas habituales en esta época del año en muchas casas aragonesas.

Aunque es algo que está empezando a cambiar. O así, por lo menos, lo constatan varios hosteleros locales, que dan cuenta de un creciente desprejuicio a la hora de elegir la comida ya preparada como la opción ideal para Nochebuena o el día de Navidad.

El cocinero Manuel Araguás lleva un año con la puerta abierta de su restaurante, Zoca, en la zaragozana plaza de Santa Cruz. Y fue precisamente su experiencia familiar la que le animó a, además de diseñar un menú de Navidad en su restaurante, pensar en un abanico de platos para llevar a casa. "Pertenezco a una familia numerosa y mi madre, en Nochebuena y Navidad, siempre se pegaba unas sobas de órdago, sobre todo en el caso del segundo plato", recuerda. 

Manuel Araguás, cocinero de Zoca.
Manuel Araguás, cocinero de Zoca.
Raquel Labodía

Y así, le surgió la idea de ofrecer para llevar este plato principal. Por precios que parten de los 18 euros, en Zoca preparan cochinillo, 'roastbeef', pavo relleno o paletilla que venden, ya cortado, por raciones y con su correspondiente guarnición. Se entregan envasados al vacío y congelados, de manera que se pueden llevar a casa con días de antelación. El acompañamiento va en 'tuppers'. El día de la celebración, solo es necesario descongelar y dar un golpe de horno.

Además de aliviar de carga de trabajo, la idea de Manuel Araguás es también ofrecer platos mejor cocinados, "ya que en casa normalmente no se tienen los hornos de la capacidad y temperaturas que alcanzan los profesionales, y tampoco es fácil trinchar la carne". Los platos se preparan a baja temperatura, con cocciones de hasta 14 horas ("impensables en casa") y que luego se congelan en el abatidor.

Kike Júlvez, propietario de los restaurantes Marengo, La Bocca y Nativo, confirma por su experiencia que cada vez hay más desprejuicio a la hora de comprar comida preparada o salir a comer fuera el día de Navidad (incluso, dice, "cada vez hay más gente que llama para ver si damos cenas en Nochebuena"). Prueba de ello es que no hace ni un año que Júlvez, además de por los restaurantes, apostó por un local de comida preparada, La Tradicional, en el Camino de las Torres de Zaragoza. "Cada vez la gente cocina menos", sostiene este hostelero, quien cuenta que en este tiempo con las puertas de La Tradicional abiertas se han sorprendido de que, contrariamente a su idea original "no es tanta la gente joven que busca este servicio, sino gente más mayor, también señoras, que saben lo que cuesta la cesta de la compra y llegan a la conclusión de que entre el gasto y el trabajo que les supone les sale más a cuenta comprar la comida hecha".

En paralelo, esta opción también crece en Navidad. "Antes era casi impensable comer fuera o comprar comida preparada, pero es algo que está cambiando", opina Júlvez.

Escaparate navideño de Montal.
Escaparate navideño de Montal.
Heraldo.es

Veteranos en eso de preparar comida para llevar son en Montal. Su restaurante cierra en Nochebuena y Navidad, entre otras cosas, porque se dedican a pleno rendimiento a preparar menús para llevar de cara a las celebraciones del 24 y el 25, algo que llevan haciendo desde los aós 80. En Montal no se ofrecen menús cerrados, sino platos a elegir. Entre los más demandados: el cardo, las borrajas con almejas, la crema de langosta, el roastbeef o la paletilla.

En Huesca, nada menos que un restaurante con estrella Michelin, el Lillas Pastia, hace entente con el Flor para ofrecer, aunque solo en Nochevieja y Año Nuevo sendos menús para llevar de 35 y 55 euros. Para Nochebuena y Navidad, además del menú de ambos restaurantes, su cocina está a disposición de los clientes en la tienda de comida para llevar Capriccios (Casado del Alisal, 5).

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