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Ocio y Cultura

Opinión

Cascos retornables

ACTUALIZADA 13/12/2019 A LAS 16:28
Uno de los cascos que vuelven a España, ayer en París
Uno de los cascos que han vuelto a Aragón
Ministerio de Cultura y Deporte

Esta mañana se han presentado en el Museo de Zaragoza, donde, según el anuncio del Gobierno aragonés, quedarán expuestos, siete cascos celtibéricos que fueron expoliados en los años 80 de un yacimiento de Aranda de Moncayo y que, tras distintas peripecias por Europa en las que se disgregaron de una colección mayor, acaban de retornar. Allí estaba Javier Lambán con el director general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Román Fernández-Baca. Es la culminación de una semana de la que presumir en cuanto a la recuperación del patrimonio salido de este territorio: el miércoles se cumplían dos años de la vuelta desde Cataluña de algunos de los bienes histórico-artísticos de Sijena y ese mismo día se difundía la sentencia que ordena la devolución de otras 111 piezas de arte sacro de varias parroquias aragonesas que están retenidas en Lérida.

Los éxitos aragoneses en las reclamaciones ante unas prácticas que si no son expolio se parecen mucho van llegando. Es una cuestión de justicia, de justicia básica, y esta alguna vez se da. Hay que celebrarlo. Pero la de hoy era también una ocasión estupenda para ir más allá y anunciar un compromiso con la gestión del patrimonio histórico-artístico propio, tomando la iniciativa en la resolución de cuestiones básicas que se arrastran cansinamente legislatura tras legislatura (edificios y conjuntos artísticos notables en deterioro y abandonados a su suerte, yacimientos arqueológicos de primer nivel que esperan estudio y protección, patrimonio industrial y popular que se está perdiendo sin que se le preste atención, programas de educación y difusión paralizados…). Salir a la contra está bien solamente si se combina con algo de ofensiva. Y para jugar bonito, en este aspecto de la gestión pública igual que en cualquier otro, hace falta un presupuesto digno. El actual de la DGA, como el de los últimos años, no se corresponde con un mínimo de ambición.

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