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Ocio y Cultura

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Laura Cebrián 'Elem': "La música fue mi antídoto contra las crisis de ansiedad"

La joven aragonesa (Zaragoza, 1993) acaba de lanzar ‘Lapso’, su primer disco de estudio, que presentará en directo el 12 de diciembre en el Rock&Blues.

Laura Cebrián fotografiada hace pocos días en Zaragoza.
Laura Cebrián fotografiada hace pocos días en Zaragoza.
Guillermo Mestre

¿Desde cuándo se recuerda entre partituras y micrófonos?

Empecé tocando un teclado pequeñito en el colegio. Entonces sacaba las canciones de oído. Luego hice las pruebas de acceso al Conservatorio y ahí empecé a tener problemas con las audiciones...

Porque hay que explicar que subir a un escenario para usted es todo un triunfo...

Durante años he sufrido miedo escénico. Sentía que no podía, se me nublaba la vista y me entraban hormigueos. Me daban ataques de ansiedad y en más de una ocasión tenía problemas para respirar y acababa en urgencias.

¿Por la presión? ¿Autoexigencia?

Supongo que por el miedo a fallar o a lo que dijeran los demás. El mal fue a peor porque estudié Magisterio y ahí hay que exponer y hablar en público. Hacía lo imposible por no enfrentarme a eso. Mi vida giraba en torno a esa ansiedad y, si tenía una exposición el 1 de enero, todo diciembre ya enfermaba. Solo buscaba excusas y hasta trataba de ponerme afónica el día anterior con tal de no exponer.

¿Y cómo pone coto a eso? ¿La música tuvo algo que ver?

Un día empiezo a componer y la música es el centro de mi vida. Me doy cuenta de que si quiero dedicarme a esto tengo que mostrar mis canciones al público.

¿Entonces se trataba de un problema mental?

Todo está en la cabeza. Un buen día reflexiono y me pregunto qué sentido tiene un miedo irracional cuando la vida se vive una sola vez. Componer fue un antídoto contra la ansiedad y la tristeza, porque vivir así es muy duro.

¿Cómo empieza a enseñar la patita por debajo de la puerta?

Empiezo con Youtube porque a través de la pantalla es más fácil, es como tener un escudo. Al principio incluso me costaba grabarme y los primeros vídeos salgo estática y no me muevo.

¿Pero sabe que su oficio obliga a estar en el escaparate?

Sí, sí. Tengo la suerte de que mi padre también es músico y un día le dije: «Mañana me subo al escenario contigo. Aunque me desmaye o me vaya el pulso a mil, mañana no voy a huir». Ya han pasado casi tres años, y ahora puedo salir a cantar y a tocar el piano sola sin sufrir ese vértigo.

¿Qué música le ha acompañado en su adolescencia?

En casa sonaban Nino Bravo, Raphael, Frank Sinatra... Stevie Wonder también me ha gustado siempre y -confieso- de pequeña cantaba a Céline Dion, porque me encanta su voz. Ahora soy más de David Bowie porque me fijo en otras cosas, como la composición.

Su estilo es muy ecléctico.

Me enfoco hacia el pop, pero no rechazo ningún género: tengo compuesta una rumba, también algo más rock, algo clásico...

¿Zarzuela o reguetón?

No, no, pero me gusta mucho el flamenco.

Y es una virtuosa del ukelele...

Me gusta su sonido. Probé el de una amiga y no tardé en comprarme uno. Ahora lo que quiero es aprender a tocar bien la guitarra.

¿Cómo es su proceso creativo?

He llegado a componer una canción en un tanatorio. Salir, coger la nota de voz y empezar a tararear. En el bus también se me ha ocurrido alguna letra, pero la mayoría requieren soledad y piano para buscar acordes.

¿Y de qué tratan sus canciones?

Historias personales, reflexiones íntimas y crítica social. El ‘single’ se titula ‘Quejas’ y habla de cuánto nos gusta aparentar cuando falta una comunicación más real.

O sea, las redes sociales...

Yo las enfoco al trabajo. Son muy útiles para darte a conocer y divulgar lo que haces. Pueden ser un buen trampolín.

Eso suena a fama efímera y televisiva, como de ‘O. T.’.

Mi sueño es poder trabajar de lo que me apasiona, pero esto es una carrera de fondo. En su día me presenté a un castin de ‘Factor X’ y, aunque de los ‘realities’ pueden salir artistas interesantes, son formatos que se basan en vender el producto, en que el espectáculo esté por encima de la música. Prefiero hacer mi camino por mi cuenta.

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