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Los cascos de Aranda se presentarán en Zaragoza el día 12

El Ministerio de Cultura se ha hecho cargo de los siete yelmos celtibéricos este miércoles en la sede de la Unesco en París.

Uno de los cascos entregados ayer a representantes del Ministerio de Educación y Cultura español
Uno de los cascos entregados ayer a representantes del Ministerio de Educación y Cultura español
Ministerio de Educación y Cultura

Representantes del Ministerio de Cultura y Deporte español se hicieron cargo este miércoles de siete cascos celtibéricos expoliados en los años 80 del siglo pasado en un yacimiento de Aranda de Moncayo, en la provincia de Zaragoza. Las piezas se exponían hasta ahora en el Museo de Arte Clásico de Mougins (Francia), y su propietario, Christian Levett, decidió entregarlos voluntariamente al enterarse de algo que desconocía cuando los adquirió: que su origen era ilegal, y que había una sentencia judicial que así lo establecía.

La entrega se formalizó en la sede de la Unesco, en París, en un acto sencillo al que asistieron el director general de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Román Fernández-Baca; el coleccionista Christian Levett, fundador y propietario del museo; y el embajador español ante la Unesco, Juan Andrés Perelló. Según aseguraban ayer fuentes del ministerio, "las piezas de bronce, fechadas entre los siglos VI y III antes de Cristo, viajarán en los próximos días a España para incorporarse a la colección permanente del Museo de Zaragoza, donde serán estudiadas antes de su exposición pública". La fecha elegida para presentarlos es el 12 de diciembre. Los cascos han despertado expectación en la comunidad científica aragonesa, y ayer la directora general Patrimonio, Marisancho Menjón, aseguraba que "se integrarán en la colección permanente y el discurso expositivo del museo".

El director general de Bellas Artes destacó ayer la importancia de la colaboración conjunta de personas e instituciones que ha hecho posible esta restitución arqueológica. Fernández-Baca subrayó también la complejidad del caso, que ha dificultado hasta ayer su resolución: "La ciudad y necrópolis de Arátikos fue objeto de un expolio, lento, sistemático y constante, que se prolongó durante décadas y que, pese a las voces de alarma no pudo ser, por desgracia, impedido. Solo cuando en 2018 la Audiencia Provincial de Zaragoza dictó la sentencia que acreditó sin ninguna duda el expolio y condenó a los culpables, se abrió la puerta para la recuperación de las piezas, permitiendo que hoy estemos aquí".

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Con la entrega en París se pone fin a las gestiones iniciadas en septiembre de 2018 por el embajador de España ante la Unesco, Juan Andrés Perelló, quien informó al Ministerio de Cultura del interés del coleccionista Christian Levett por devolver los siete cascos que había adquirido –sin conocer su origen ilícito– en dos subastas celebradas en los años 2008 y 2009 y en el mercado anticuario en 2012, y que había depositado posteriormente en el museo fundado por él en la localidad de Mougins.

"He intentado aplicar la ética a mi colección a lo largo de los años –aseguró Levett–. Sin embargo, he descubierto en estos años que coleccionar antigüedades es mucho más difícil y peligroso, tanto legal como financieramente, de lo que uno podría imaginar". Levett pagó 250.000 euros en total por los siete cascos, y ahora reclama buena parte de esa cantidad a la casa de subastas alemana Hermann Historica, que organizó la venta.

El coleccionista aprovechó el acto para pedir un refuerzo de las leyes contra estos delincuentes y lamentó que «muchos aficionados al mundo de las antigüedades hayan considerado a lo largo de los años que el expolio cultural seguido de una falsa venta a los coleccionistas era simplemente parte del negocio y no un delito".

El embajador Perelló subrayó ayer que "este acto conecta directamente con el espíritu de la Convención Unesco de 1970 y es un ejemplo de buenas prácticas que deberá valorarse para el futuro por coleccionistas, museos y estados".

El acuerdo alcanzado reconoce la buena fe del coleccionista, así como su voluntad de devolución. Las piezas se encuentran en perfecto estado y en principio no requerirán ninguna atención antes de mostrarlas al público.

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