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Javier Ordovás: "Los cronistas forjaron la imagen histórica y mítica de Aragón"

Este doctor en Filología Hispánica y editor de los ‘Anales de Aragón’ de Bartolomé Leonardo de Argensola publica un libro de síntesis con las vidas y las obras de los historiadores del Reino

JAVIER ORDOVAS, HISTORIADOR / 04-12-2013 / FOTO: ARANZAZU NAVARRO
Javier Ordovás es filólogo, historiador y meticuloso editor de los Argensola.
Aránzazu Navarro.

«Mucha gente había escrito sobre los cronistas y los datos bailaban un poco, y estaban dispersos en muchas publicaciones. Lo que yo pretendía era agrupar estos contenidos, de tal forma que quien necesite información la tenga de un vistazo. Y además, pretendía agrupar a todos los cronistas, del Reino y de la Corona, etc., y a la vez reivindicar la obra del Conde de la Viñaza», dice Javier Ordovás (Zaragoza, 1966), autor de ‘Los cronistas aragoneses en la Edad Moderna. Apuntes bibliográficos’ (Institución ‘Fernando el Católico’)

¿Qué método ha elegido?

Intento esquematizar y hacer gráficos, porque me parece una cosa muy ilustrativa, te sitúan muy bien en el tiempo. La crónica, o ‘chrónica’, es la historia donde se trata de la vida de los reyes o de personas nobles o heroicas en virtud, letras o armas. Los cronistas dejaban de serlo cuando se morían; hubo una expulsión...

¿Ah, sí?

A uno lo echaron a partir de los hechos de 1591, los de la decapitación de Juan de Lanuza. Aquí hubo un antes y un después… En ese momento estaba Juan Costa y Beltrán, pero al que echarían sería a Martel.

¿Por qué?

Entre otras razones por «la ninguna curiosidad en el estilo o lenguaje y la falta de erudición y elegancia», y además se marchó a trabajar a Medinaceli y protestó.

Le suplió Leonardo Lupercio de Argensola, poeta, intelectual, sabio...

Fue de los que más contribuyeron a que este hombre dejara de ser cronista. El, además, tiene un libro sobre los hechos ocurridos en 1591, igual que su hermano menor Bartolomé Juan de Leonardo Argensola. Ninguna de las dos obras de los aragoneses salieron a la luz entonces. Hubo que esperar al siglo XIX y al siglo XX para que pudiéramos ver impresas esas obras.

Javier Ordovás.
Javier Ordovás con su libro 'Los cronistas aragoneses en la Edad Moderna. Apuntes Biobibliográficos'.
Archivo Ordovás.

Usted editó a Bartolomé.

Hice una edición filológica sobre los ‘Anales de Aragón’ de Bartolomé Leonardo de Argensola, esa es mi gran aportación porque por primera vez se hacía una edición moderna, con criterio científico, con más de 5.000 anotaciones, sobre una obra historiográfica de ese tipo.

Aunque demos un salto temporal en su libro, ¿qué significaron los Argensola como cronistas?

Son de aquel momento los más famosos, al menos en España y en Nápoles, porque los dos vivieron allí. Y fueron elogiados por doquier, por Lope de Vega, por Cervantes y por los grandes del momento. Nunca tuvieron ningún problema con nadie, Eran hombres de letras, refinados y curiosos, que tocaron muchos temas…

Cuando hablamos de ‘Anales de Aragón’, pensamos en el cronista por excelencia: Jerónimo de Zurita. Con él empieza todo.

Sí, claro. Y con todo honor y toda justicia. El hombre escribió durante más de 30 años haciendo sus ‘Anales’, que son la gran obra historiográfica aragonesa. Además creó escuela por muchas razones: para empezar porque siguió un criterio de máximo rigor. Aunque la escritura no es bonita, no usa técnicas retóricas como Jerónimo de Blancas o los citados Argensola.

Dice usted que mete muchos documentos originales...

Cartas, órdenes, etc. Todos los historiadores habían escrito, en su mayoría, sus crónicas desde el Génesis bíblico hasta el presente… Zurita da la vuelta a la situación, y comienza sus ‘Anales’ desde lo que para él es la configuración de España:la Reconquista. Eran unos tiempos en que la historia no se veía como ahora, sino como parte de la literatura. Es un pionero de la precisión. Precisión y no deleite.

¿Qué misión tenían los cronistas?

Tenían tres misiones: hacer una historia de Aragón, que es la que empezó Zurita, y los siguientes deben seguir con esa historia hasta sus días presentes. La segunda misión era componer una especie de diario sobre los hechos que ocurrían en su mundo contemporáneo.

¿Y la tercera?

La tuvieron solo algunos cronistas. Por ejemplo, Juan Francisco Andrés de Uztárroz organizó el Archivo de la Diputación del Reino, al que los franceses bombardearon y se quedó con menos de la mitad del material que había allí:libros, títulos de nobleza, documentos, publicaciones de los cronistas, actas de Cortes. El Archivo de la Diputación del Reino se hallaba en la plaza del Pilar, junto al Palacio Arzobispal, donde antes estaba el cine Pax.

Tras Zurita vino Blancas, un esteticista...

A Jerónimo de Blancas se le achacaron muchas cosas. Era muy culto y escribía muy bien, pero fue acusado de abusar de algunos mitos que se han usado para explicar los inicios de la Historia de Aragón.

Hay otros muchos historiadores.

Sí. Dormer fue muy prolífico. O José Pellicer, que era además un poeta muy gongorino. Al final se ven sus trayectorias: los libros que escribieron y los libros que les dedicaron. Los cronistas ayudaron a forjar la imagen histórica y mítica de Aragón.

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