Despliega el menú
Ocio y Cultura

ocio y cultura

La lluvia ahogó el entusiasmo de Las Armas e impidió la actuación de Kase.O y Sho-Hai

El concierto de 17 horas del Centro Musical respiró un gran ambiente de fiesta y camaradería, y una treintena de vecinos se concentraron en el escenario exterior, a las 22.00, tal como habían anunciado

CULTURA Y OCIO. Espacio Las Armas.Concierto aniversarioy protesta en contra / 30-11-2019 / FOTO: GUILLERMO MESTRE [[[FOTOGRAFOS]]]
Reinó un gran ambiente en la plaza de Mariano de Cavia en el Centro Musical de Las Armas.]
Guillermo Mestre.

«Nadie puede controlar la lluvia y se ha tenido que suspender la actuación de Kase.O, Sho-Hai y Xhelazz, que estaba prevista para los 20.30 o para las 21.00 en el exterior. Nos parecía injusto con la multitud de gente que había fuera hacerlo dentro cuando todo el mundo quería escuchar a los raperos. Es una decepción. Soy músico y no es la primera vez que se suspende un concierto. Dicho eso, el balance es muy positivo», decía Sergio Vinadé, gerente del Centro Musical Las Armas.

La mañana y las primeras horas de la tarde habían ido bien en la celebración del VI aniversario de Las Armas. Muy bien. Se intentó no sobrepasar el sonido de 90 decibelios autorizados, y la gente tomó la plaza Mariano de Cavia, la propia calle Las Armas y la de Sacramento. Todo el mundo buscaba a sus grupos, y perseguía acomodo como podía: en las paredes, en el centro del recinto o incluso en el interior.

Jorge salió entusiasmado de la actuación de Laura Cebrián, ‘Elem’, y de su versión de un tema de David Bowie. «Lo mejor de todo, casi mejor que la música, es la gente. El ambiente. No hubo tensión ni nada parecido».

Ya afuera, Jorge decía que «Manolo Kabezabolo ha encendido a la gente con sus himnos tan peculiares». Otro, Jorge, Martínez, vocalista de McFly y poeta, decía que Manolo es distinto. «A mí me ha gustado cantar y tocar con Llorente. Es un músico refinado, y está en estado de gracia», añadió. El director de cine Javier Macipe, músico también  (empezará a rodar su película sobre Mauricio Aznar en marzo), decía: «El día está yendo muy bien. Manolo Kabezabolo no se parece nadie. En él es todo verdad», dijo.

La humanidad tribal del rap

En ese instante, llevada por el entusiasmo, una joven pidió el cuaderno de notas del cronista y escribió con letra clara y grande: «Ama y vuela». Y salió, como si nada, en busca de una cerveza. La vecina Laura Soldevila, funcionaria en la Universidad de Zaragoza, quería matizar algo: «Las Armas para mí es un faro que brilla mucho. Este lugar nos ha cambiado la vida, nos la ha mejorado. Y yo quise venir aquí. Hay un poco de ruido, claro que sí, pero lo he solucionado aislando las ventanas. ¿Y todo lo que nos dan? Tengo que decir que respetan la legalidad, que son escrupulosos con los horarios. Yo vivo donde quería vivir y no me arrepiento, y me siento más segura que nunca», señaló. 

Por allí andaba el pintor Nacho Fortún, con su compañera Pilar, y pasaron los integrantes de Dr. Mabuse, con José Luis Seguer, ‘Fletes’, el percusionista que está en muchas partes (tocaría también con China Chana) y el guitarrista Alejandro Montserrat. Precisaron: «Todo muy bien. La gente se divierte».

Entonces aún no se sabía que Kase.O, Sho-Hai y Xhelazz no iban actuar; R de Rumba, el DJ y maestro de los sonidos, los iba a acompañar. Se preparaban en el camerino. Con esa camaradería tan peculiar de los raperos. Con ese afecto casi tribal. Kase.O, Javier Ibarra resultaba bondadoso y un tanto tímido; Sho.Hai, colega y cercano, más delgado que nunca, y R de Rumba, con suave sonrisa, concentrado en sus temas. Iban a cantar dos cada uno, y un séptimo en conjunto. Se les preguntó qué era el rap. Kase.O dijo: «Ritmo y poesía». R de Rumba apuntó: «Funky y rimas, muchas rimas». Sho-Hai pensó y pareció dudar: «Yo no sé lo que es el rap. Es mi vida, mis amigos, mi forma de estar en la tierra. Es más que la música misma. Disculpe: yo soy un poco ceporro. Bueno –añadió riéndose–, soy un poco cepo ceporro. Dígalo así, ja ja ja».

Las Armas
Una treintena de vecinos, tal como habían anunciado, protestó de nuevo contra Las Armas.
Guillermo Mestre.

Javier Ibarra habló de su documental, de lo importante que era para él colaborar con otros músicos –citó a Rozalén, a Coque Malla, a Calamaro, etc.–, dijo que su álbum ‘Remixes y regalos’ había nacido de los tiempos muertos, como un complemento al documental, ‘Dentro del círculo’, que atrae a todo el mundo. Kase.O intenta no perder la perspectiva. «Soy un hombre feliz. Nunca esperaba que la gente fuese tan generosa conmigo. Desde que fui pregonero tengo la sensación de que recibo más cariño. Lo agradezco. Salgo a la calle y no me incomoda que me pidan una foto. Va con el oficio. Y sigo teniendo los pies en la tierra», dice, con esa humanidad que se le cristaliza y expande en las distancias cortas.

Sho-Hai declaró que no está preparando disco, aunque sí ha firmado varias colaboraciones. Le conmueve una, que grababa el pasado viernes, con Manolo Kabezabolo y anunció que tiene una gira próxima por México.

Tras la suspensión, protesta

Desde las 19.00 se suspendieron las actuaciones en la plaza y se trasladó la acción a la sala interior. Posiblemente más de un millar de personas intentaban asimilar que había acabado la gran fiesta a la intemperie y que no habían podido escuchar a los raperos.

La lluvia ahogó la alegría. Dentro cantaban Nuei, 13Krauss o China Chana. Hacia las diez, cuando ya sabían que las estrellas más esperadas no saldrán y algunos ya esperan a Cuti Vericad, se concentraron en el escenario exterior una treintena de vecinos. Con sus pancartas: «No al botellón». «No ruido. Ruido no».

Decían:«Esto no es cultura ni es nada. Fíjese en la plaza: suciedad, botellas, ruido, un auténtico botellón. ¿Cree usted que esto es cultura? Aquí no se puede dormir hasta las cinco o seis de la mañana. Si lo de hoy fuera excepcional, no habríamos protestado. ¡No estamos tan locos! Pero ocurre siempre. Puro botellón. Todos los fines de semana. Mire bien, por favor. El Ayuntamiento nos dijo hace varios meses que lo iban a arreglar. Seguimos igual», decía uno de los manifestantes.

Otro, más joven, de una edad pareja a muchos jóvenes que andarían por la plaza, apostilló: «Esto es suciedad, ruido, falta de respeto al barrio y a la gente».

Etiquetas
Comentarios