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Ocio y Cultura

María Luisa Merlo: "Debuté como bailarina pero al final venció la vocación teatral"

María Luisa Merlo (Valencia, 1941) representa este sábado la función ‘Conversaciones con mamá’ junto a Jesús Cisneros en el festival Zuera Escena.

María Luisa Merlo actúa este sábado en el festival Zuera Escena
María Luisa Merlo actúa este sábado en el festival Zuera Escena
Heraldo

¿Vuelve a Aragón para seguir conversando en el teatro?

Estuve en Zaragoza el año pasado representando ‘Conversaciones con mamá’, que es una de las funciones más bonitas que he hecho y que al público más le llega, porque tiene de todo: comicidad, ternura y es muy real. El público se siente muy identificado con lo que pasa entre la madre (yo) y el hijo, que interpreta Jesús Cisneros. Estamos muy comunicados y la gente lo pasa muy bien.

Esta vez la función es en Zuera.

Sí, pero voy a ir en tren hasta la capital aragonesa para acercarme a visitar a la Virgen del Pilar. A ver si la encuentro con el manto blanco.

La adaptación teatral del filme de Santiago C. Oves, ¿gusta de igual modo en los escenarios?

En todas partes funciona y gusta. Por suerte, ahora, además de las ciudades, muchas localidades cuentan con un teatro y estoy muy contenta porque así puedo visitar otros lugares de Aragón.

¿Existen semejanzas entre el personaje de la madre que interpreta y usted?

Muchas. Primero en lo madraza y luego en lo liberal. Es uno de los personajes con los que más me centro y me lo creo precisamente porque es una mujer muy liberal. La única diferencia conmigo es que ella nunca ha trabajado fuera de casa y yo todavía me pego unas palizas de trabajo mortales.

Empezó en el cine con José María Forqué, en 1959, pero no iba para actriz...

La verdad es que yo era bailarina y como primera bailarina debuté en el Teatro Eslava de Madrid en un espectáculo que tuvo mucho éxito. Me empezaron a ver los directores de cine y así comencé a ser actriz. Bueno, además soy la tercera generación de una familia de actores y había aprendido sobre la profesión entre bastidores. Mi padre me había enseñado mucho y me había preparado muy bien. Pero yo quería ser bailarina aunque, al final, lo fui dejando porque en España no había campo.

En televisión coincidió con uno de los pioneros de TVE, el cineasta Alfredo Castellón. Otro aragonés. ¿Le recuerda?

Por supuesto, le tenía un cariño enorme. Era una maravilla de director y de persona. Divertidísimo.

Al igual que él, durante sus inicios usted también pasó un tiempo en Italia...

Participé en varias películas allí al principio de mi carrera y durante algo más de un año estuve en Italia, pero al volver a España empecé a trabajar en televisión y ya no me moví, excepto un par de años en que hice algunas cosas en México.

¿Le imponía en sus comienzos formar parte de una prestigiosa familia de actores?

Suponía una responsabilidad tremenda. Por eso quería ser bailarina y no actriz. Tenía mucho miedo porque mi padre, Ismael Merlo, era una figura importantísima y mi abuela Amparo Piquer había sido una primerísima actriz en lengua valenciana.

¿Qué aprendió de ellos?

Me transmitieron la necesidad de trabajar con mucha verdad y un comportamiento muy especial que tenemos toda la familia, que es no preocuparse en exceso por la competitividad y todo eso que tienen los actores normalmente. Funcionamos de una manera más natural. Eso es lo que aprendí de mi familia.

¿Qué consejo le daría a quien quiera dedicarse a la interpretación?

Que estudie mucho y que vaya a clases, pero no de profesores que le vuelvan loco, sino de aquellos que le enseñen a actuar de un modo normal.

No la veo con ganas de retirarse. Así que, ¿cuál es su próximo proyecto?

Ni yo (risas). Ahora mismo me voy a ensayar. Estoy preparando, también con Jesús Cisneros y con dos actores estupendos que son Javier Pradera y Ana Escribano –la última mujer de su exmarido, Carlos Larrañaga–, una función que se llama ‘Mentiras inteligentes’, un título que ya avanza su argumento y que es muy divertida.

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