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‘El alba eterna’, de Nanuk, denuncia la violencia y la desigualdad de Guatemala

Los cineastas aragoneses Javier Estella y José Manuel Fandos registran las luchas del país por la justicia social y los derechos de los trabajadores en un documental que se estrena en el Centro de Historias

'El alba eteerna' de Nanuk.
Uno de los personajes de 'El alba eterna'.-
Nanuk.

Javier Estella y José Manuel Fandos son dos cineastas que trabajan bajo el sello conjunto de Nanuk Producciones. El jueves, 28 de noviembre, en el Centro de Historias, a las 19.00 presentan su documental ‘El alba eterna’, rodado en Guatemala. Ambos explican las claves del proyecto.

¿Cuáles son los objetivos del documental?

Mostrar la lucha de la central sindical MSICG (movimiento sindical indígena y campesino guatemalteco) por la justicia social y los derechos de los trabajadores, en un país donde se incumplen sistemáticamente las normas laborales más básicas. Lucha en la que se exponen a ser despedidos, amenazados y asesinados. También dejar testimonio de la historia y actividad del MSICG, luchadores, honrados e incansables, pero siempre amenazados y cuestionados desde demasiados frentes, incluso desde los sindicatos blancos o patronales o sectores del acomodado sindicalismo internacional.

¿Cuál sería la biografía esencial del MSICH?

El MSICG surge hace diez años como respuesta a la pobreza, la injusticia y la falta de libertad sindical, convirtiéndose en la principal organización sindical del país y una de las más activas no solo en la lucha en favor de los derechos laborales sino, también, en favor de la emancipación de la población indígena guatemalteca.

¿Quiénes son los protagonistas?

Los protagonistas son compañeros del MSICG que reclaman sus derechos laborales. Desde los trabajadores del hule (caucho) hasta trabajadoras de las municipalidades (ayuntamientos) o maestras, pasando por las madres cuidadoras (mujeres que atienden a los niños pequeños, sobre todo de madres solteras, cuando están trabajando) y que a pesar trabajar para el estado este les hace firmar un documento como si fueran voluntarias y les niega todos los derechos laborales. Todos ellos y ellas han sufrido graves consecuencias por su actividad sindical: han sido despedidos, amenazadas con ser quemadas en público, tiroteados en sus casas, acosadas sexualmente, encarcelados o asesinados. También intervienen políticos, jueces y economistas que desentrañan algunas claves de la situación social y laboral de Guatemala.

¿Cómo se sobreponen a la violencia?

Con una gran fe en su lucha y con la solidaridad de los compañeros. Con la seguridad de que nunca van a ser abandonados por MSICG, que siempre va a estar con ellos en las buenas, en las malas y en las peores. También con la fortaleza que les da ir ganando procesos y luchas, tanto por su resistencia como por la gran labor de los abogados y dirigentes nacionales Lesbia Amezquita y Efrén Sandoval.

'El alba eterna' de Nanuk.
Detalle.
Óscar Sanmartín.

¿Cómo definen el clima de violencia en el país?

La violencia en Guatemala es uno de los principales problemas a los que se enfrenta la población en general, y de manera especial, todos aquellos que deciden defender los derechos sociales, políticos y económicos para la población, en un país cuya riqueza está concentrada en no más de diez familias, que controlan el país desde la independencia de la colonia española. Desde la caída del gobierno de Árbenz (1954), cuyo periodo fue conocido como la primavera democrática, las políticas que trató de llevar a cabo fueron cercenadas con un golpe de estado, auspiciado por EEUU, que inició un periodo de represión, que con mayor o menor intensidad ha llegado hasta nuestros días, manteniendo a Guatemala como uno de los países más pobres y atrasados de Latinoamérica.

¿Como definirían el clima de Guatemala?

La mayor parte de los asesinatos que se cometen en el país, se llevan a cabo en el marco de algún conflicto social, bien sea por los derechos de la tierra, o por la explotación de los recursos naturales, etc. Pero ninguno de esos crímenes son investigados ni juzgados (solo un 2% de los mismos llegan a ser juzgados), lo que implica una clara connivencia de instituciones del estado como la judicatura y la policía.  Obviamente, todo ello es posible porque también el poder político, tanto el legislativo como el ejecutivo, están al servicio de la oligarquía local y los intereses de empresas transnacionales, incluidas algunas españolas. En ese contexto, resulta muy difícil sobre ponerse a la violencia. Tal vez la única forma es luchar contra las condiciones que la provocan.

¿El título ‘El alba eterna’ es una realidad o una idealización, un deseo suyo?

‘El alba eterna’ es una realidad porque en Guatemala nunca termina de amanecer en lo que se refiere a la justicia social. Porque siempre son las diez familias más ricas del país las controlan toda la riqueza y se oponen a cambiar un país en el que por sus recursos y riqueza todos podrían vivir dignamente. También son una realidad las interminables jornadas de trabajo de los trabajadores del hule o de la caña. Y en sentido literal porque Lesbia y Efrén comienzan su jornada en defensa de sus compañeros al alba y la terminan de madrugada ya casi al alba. Sin descanso.

¿Qué dificultades tuvieron para rodar y cuánto tiempo emplearon?

El documental se rodó en 12 días. Una de las mayores dificultades fue moverse de punta a punta del país, con un trafico muy denso y carreteras colapsadas. También el hecho de que al estar la mayoría de esas personas amenazadas verlas junto a gente extranjera y con cámaras podía ponerles más en peligro. También dificultades con fundaciones que en principio financiaron el documental pero luego se pusieron en contra por motivos complejos de explicar y que casi acaban con el documental.

¿Cómo entiende Nanuk el documental, tan de moda?

El documental está pensado para que los protagonistas cuenten su historia con su voz, en primera persona. Dar eco a su voz, que nunca suele ser escuchada ni por autoridades ni por medios de comunicación. Dar fuerza a sus voces. No en vano el lema del MSICG es: “Una sola voz, una sola fuerza".

Parecen que hay vuelto las movilizaciones en Latinoamérica…

Con relación al proceso actual de movilizaciones en Latinoamérica, aunque sería muy prolijo desentrañar todas las claves. En cualquier caso, éstas se sitúan en un movimiento de reacción contrario a las medidas sociales que algunos gobiernos latinoamericanos quisieron llevar a cabo, luego de sacudirse las dictaduras militares de los años setenta, que habían imposibilitado el desarrollo social y económico de sus respectivos pueblos. Los conflictos de Chile y Ecuador, el golpe de Estado en Bolivia, el acoso a Venezuela, el encarcelamiento de Lula en Brasil y la llegada de Bolsonaro al gobierno, son productos de un mismo fenómeno: el control, o la no pérdida del mismo, de los inmensos recursos que detenta el subcontinente americano. Cabe recordar que Latinoamérica es el continente que soporta las mayores desigualdades del planeta, y ello tarde o temprano aflora, sobre todo por el fracaso de las políticas de carácter neoliberal llevadas a cabo por la mayor parte de los gobiernos y su supeditación a las duras medidas emanadas de la deuda adquirida a través del FMI o del Banco Mundial.

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