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Fran Perea: "Tengo mucha suerte de poder ayudar con mi trabajo a gente que lo necesita"

El popular artista malagueño actuará este miércoles en la gala que la Fundación Sesé organiza en la sala Multiusos del Auditorio para recaudar fondos para las personas con síndrome de Down. También estarán Pedro Guerra, Merche, Carmen París o Adrián Martín. 

Fran Perea tiene doble cita este miércoles en Zaragoza.
Fran Perea tiene doble cita este miércoles en Zaragoza.
Heraldo

Fran Perea (Málaga, 1978) será uno de los rostros populares que este miércoles cantarán por una buena causa en la III edición de En Marcha Música X en la sala Multiusos del Auditorio de Zaragoza (20.00). Una gala en la que se recaudarán fondos para personas con síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales. También actuarán Merche, Pedro Guerra, Carmen París, Adrián Martín o Nacho del Río, entre otros. Además, Fran Perea también aprovechará su estancia en la capital aragonesa para presentar en la librería Cálamo su primer libro, 'Viaja la palabra'. 

Le trae de nuevo a Zaragoza una gala con un buenísimo propósito. 

Ahí estaremos. Contactaron conmigo para que echara un cable y acepté al instante. Tengo mucha suerte por poder ayudar a la gente con mi trabajo.

Colaborar con este tipo de iniciativas debe ser una de las ventajas que otorga ser popular. 

Hay dos vertientes. Por un lado, el hecho de ser popular te sirve para ser altavoz de causas como la de la Fundación Sesé. Y por el otro, también está la motivación de utilizar la música y la cultura para hacer un mundo mejor. En este tipo de iniciativas se demuestra.

Además, este miércoles cumplirá 41 años.

Lo voy a celebrar en Zaragoza. Una vez ya has superado los 40… La verdad es que no me puedo quejar porque hasta ahora he tenido una vida plena y completita.

Le han cundido mucho estas cuatro décadas. Ha hecho teatro, televisión, cine, música, literatura...

Muchísimo. Como decía mi abuela, soy un rabillo de lagartija. No sé estarme quieto. Recuerdo cuando era un chavalillo en Málaga y quería ser actor. La vida me ha ido llevando a muchos sitios y me siento un privilegiado en lo profesional y en lo personal. He aprovechado mucho el tiempo y espero seguir haciéndolo. Estoy en un momento muy bueno ya que con 40 años estás bien físicamente y tienes la cabeza muy amueblada.

¿Qué soñaba ser cuando era un niño?

De pequeño quería ser veterinario. Siempre pensé que esa sería mi profesión. Pero mis padres se empeñaron en llevarnos mucho al teatro y eso, a partir de los diez años, fue calándome. A esa edad ya empecé a notar que quería formar parte de la magia que se producía sobre el escenario. Con 14 o 15 años ya hice el click total de soñar con contar historias. Fue mi perdición y me olvidé de la Veterinaria.

¿Cómo es que estudió Biología?

Como no me podía ir de Málaga porque quería estudiar Arte Dramático en Málaga, hice un año de Biología para contentar un poco a mis padres. Pero solo duró ese curso hasta que cayó por su propio peso y me centré en ser actor.

Como decía antes, todo se reduce en su vida a contar historias. 

Ante todo soy un contador de historias. Del pasado para que no se nos olvide. De nuestro presente para que sirvan de reflejo. Ya sea con una canción o con una película o una obra de teatro, todo se reduce en esencia a lo mismo.

Tendrá tiempo para presentar en Cálamo 'Viaja la palabra', su primer libro. ¿Qué le ha reportado esta nueva experiencia?

Estoy aprendiendo muchísimo. Era un territorio absolutamente nuevo para mí y no sabía que había detrás. He descubierto un mundo maravilloso, como las ferias o las presentaciones en librerías, como la que celebrará en Cálamo. Viene gente que se interesa por lo que escribo, es muy gratificante ese contacto tan directo. Pero lo principal que me ha aportado el libro es abrirme nuevas puertas en todos los sentidos.

En su faceta cinematográfica, trabajó a las órdenes de la aragonesa Paula Ortiz en 'De tu ventana a la mía'.

Tengo muy buenos recuerdos de ese rodaje y del resultado final. En esa época me tocó ir a Zaragoza asiduamente, también por el teatro. Fueron unos años con mucho vínculo con una ciudad muy querida por mí.

¿Qué no se pierde cuando viene a Zaragoza?

Voy a ver siempre a mi amigo Hermógenes. Intento también quedar con Luis Alegre. Casi siempre me escapo al Plata. No lo paso mal. Y, al margen de lo personal, el motor cultural que supone Zaragoza es innegable.

En el cine ha trabajado a las órdenes de Antonio Banderas, de Emilio Martínez Lázaro, de Álex de la Iglesia, de Paula Ortiz, de Fernando Guillén Cuervo. ¡Vaya elenco!

¡Qué buenos recuerdos! Echo un poco de menos hacer cine, pero esto es cíclico. De repente te llegan proyectos interesantes y después no. Este año me he quitado un poco el mono con un corto con Alberto Ruiz Rojo que se titula ‘La cinta’ y que estrenaremos para principios de 2020. Aparte, hace dos años dirigí mi primer corto.

En el teatro también ha desempeñado papeles muy solventes. ¿Tiene la sensación de que la sombra alargada de su faceta televisiva en 'Los Serrano' ha opacado el resto de sus vertientes?

Es normal. Ahora ya no tanto, porque las audiencias no son las que eran. ‘Los Serrano’ llegaron a verlos nueve millones de espectadores y durante años. Es una barbaridad. Una obra de teatro la ven, con suerte, 800 o 900 personas por noche. Me pasa mucho que después de la representación vienen a hablar conmigo y me dicen que qué sorpresa tan buena, que tenían otra imagen de mí. Yo trato de sacar lo positivo: aún tengo la posibilidad de sorprender al espectador. Es un as que tengo en la manga. Si la masa está en otra onda, poco a poco los iré convenciendo.

En la música ha optado por hacerlo todo usted mismo. Su último disco lo ha autoeditado. 

Yo viví el declive de las multinacionales. Vendí de mi primer disco 600.000 copias. Hoy en día sería impensable. En ese momento se derrumbó todo. Fue uno de los motivos por los que me salí de la música. Pero al final uno es músico y ahora hay algo bueno en el mercado. La música ha vuelto a los creadores. Aunque hay muchos intereses, al final hay gente que puede tener una carrera musical a través de las redes. No hace falta tener una multinacional detrás para vivir de esto.

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