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Rosalía y la moda de los 'grillz': No es oro todo lo que reluce en sus dientes

En su último vídeo, 'A palé', la cantante luce estas prótesis doradas que también lucen artistas como Madonna, Katie Perry o Beyoncé. Los raperos de los años 80 las pusieron de moda, y los dentistas alertan contra su uso.

Imagen de Rosalía en su último vídeo, 'A palé'.
Imagen de Rosalía en su último vídeo, 'A palé'.
Youtube

Con entrecejo y dientes de oro. Así aparece Rosalía en su último vídeo, 'A palé', y su estética, aunque no es novedosa, sí ha llamado poderosamente la atención. Porque lleva unos 'grillz', las prótesis más o menos permanentes que adornan las sonrisas de los famosos, y gracias a ella esta moda ha encontrado altavoz en España en una de las artistas más seguidas del panorama. Y eso puede crear tendencia. Como sus uñas kilométricas. O no.

A mediados del siglo pasado, tener un diente de oro era común, porque era la solución que encontraba la odontología para reparar una pieza dañada. Llamaban la atención, pero con los años esa moda fue abandonada porque se inventaron otras soluciones estéticas y el diente de oro pasó al anecdotario. Pero, como todo puede vivir su 'revival', las 'celebrities' dieron hace años un paso más en su afán por las sonrisas deslumbrantes y rescataron del cajón del abuelo la moda de los dientes dorados. Eso sí, lucen aplicaciones engalanadas con diamantes y otras piedras preciosas, que todo es innovar en esto de las tendencias.

Se conocen como 'grillz', y en su última reinvención la camaleónica Madonna los lució bien brillantes. A ella se unieron famosos como Rihanna, Miley Cyrus, Justin Bieber o Beyoncé, entre otros, que aprovecharon para aumentar su brillo en conciertos y alfombras rojas. Aunque a algunas se les fue la mano. como a Katy Perry llegó a lucir el que se consideró el 'grillz' más caro del mundo. Un millón de dólares para el que lució en el vídeo de su tema 'Black Horse'. 

Katy Perry y su nada historiado 'grillz' dental.
Katy Perry y su nada historiado 'grillz' dental.
Agencias

Tampoco ellos inventaron nada, no crean. Esta moda nació hace algunos años como una excentricidad de la cultura hip hop, para ostentar riqueza, poder y rebeldía. Generalmente, estas fundas llevaban frases o palabras con la que el rapero se sentía identificado. Ahora existen distintos tipos de accesorios dentales, tales como marcos de oro con incrustaciones de diamantes o piedras preciosas, colmillos del mismo metal y fundas que cubren completamente los dientes. Incluso se venden por internet. Amazon oferta estas prótesis, sueltas o para cubrir toda la boca, desde 10 o 12 euros: doradas, plateadas, con o sin brillantes, en forma de hilera de calaveras, o imitando llamas. O gotas de agua. O un combinado de todo lo anterior. Incluso con un diente de cada color, para qué vamos a poner límites a la imaginación. En Aliexpress encuentras una pieza a un euro, céntimo arriba, céntimo abajo. Y lo que ya es el colmo, también se ofertan en Milanuncios. Usadas, claro.

Pero no todo lo que brilla es oro.

La realidad es que las decoraciones dentales sobrepuestas rayan el esmalte de los dientes; además, tenerlos cubiertos con ellas puede fomentar la producción de bacterias entre los 'grillz' y la dentadura, o que se acumulen restos de alimentos, generando así la posibilidad de desarrollar caries o alguna enfermedad periodontal. O también puedes tragarte una pieza.

El daño que causan estas fundas de oro va más allá de la dentadura, ya que también pueden provocar un desgaste innecesario e irreversible en los músculos, ligamentos y articulaciones maxilofaciales, pues su uso dificulta cerrar la boca con naturalidad.

Por otro lado, la incrustación definitiva de joyería en el diente causa un daño irreversible en la estructura dental y en el esmalte, ya que es un proceso sumamente invasivo que erosiona el diente y lo deja vulnerable a caídas o enfermedades, por lo que su tiempo de vida se acorta.

“Una moda nunca puede poner en riesgo tu salud”. El odontólogo zaragozano Rafael González del Castillo se muestra tajante ante esta moda y advierte contra los referidos efectos secundarios. “Antes, las fundas de oro iban troqueladas, se limaba el diente lo justo para que la funda se adaptara, y además esta protegía la pieza. Ahora, para colocar una de estas prótesis hay que limar tanto los dientes que el daño ya es irreversible”, asegura el también secretario del Colegio de Oficial de Odontólogos y Estomatólogos de Aragón.

Y eso, “si quien coloca las prótesis es un profesional”, añade, porque las fundas que se venden por internet, de quita y pon, o las que pueden colocarse en centros no homologados, pueden causar desajustes en la dentadura al no adaptarse correctamente a la misma. “Y aunque te las coloque un dentista, luego cambia la moda y entonces, ¿qué haces?”, se pregunta González.

Enrique Domínguez, protésico zaragozano con décadas de experiencia en el sector, asegura que esta moda no solo no es nueva, sino que en la capital aragonesa “tuvo cierto auge hace veinte años”. “Se fabricaban bastantes piezas, sobre todo para los dientes superiores, y una 'castañuela' (funda para toda la hilera) podía rondar los que ahora serían unos 200 euros”, explica. Eso, a nivel protésico. La colocación por un odontólogo podía subir ese precio “hasta los 800 o 1.000”. Ahora, Domínguez no tiene constancia de que se vuelvan a solicitar, aunque en cuestión de modas, todo puede pasar de repente.

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