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Ángel Petisme: “Nos está matando la soledad de las redes y la tecnología”

El cantante y poeta aragonés publica un nuevo álbum, ‘Pilar’, dedicado a su madre, y el poemario ‘La camisa de Machado’. Actúa en el homenaje a Trinidad Ruiz-Marcellán el 12 en el Teatro de las Esquinas

Ángel Petisme.
Ángel Petisme presentó su disco y su poemario en la Fnac el Dia de las librerías.
Toni Galán.

¿Quién y cómo era Pilar?

Es mi madre, y lo digo en presente porque cada día que pasa la siento más viva y conmigo. Sin su cuerpo, por supuesto, pero es una presencia que ni me suelta ni la suelto. Las madres no abandonan a sus hijos ni muertas. Pilar era un señora pequeñita con una sonrisa que te abría el cielo, sencilla, de origen tan humilde que no le dejaban ir a la escuela de niña y se fue a servir a Barcelona. Toda la vida, además de en casa y cuidando a mis abuelos, trabajó de señora de la limpieza. Muy generosa y simpática. Tan inquieta que se sacó el graduado escolar a los 63 años. 

¿Cómo le marcó, qué alas le dio, cómo creyó en usted?

Siempre me apoyó en todo. Decidí estudiar Filología Italiana, irme a Madrid, escribir poesía, componer… y allí estaba ella, mientras mi padre decía con buen criterio: «Tanto estudiar para acabar de titiritero». Me inculcó decencia y respeto por los demás, con sentido de la rectitud y disciplina pero rebosante de amor. Fue siempre paraguas y paracaídas. Nos decía: «Vosotros, maños, no os preocupéis por nada, mientras tengáis a vuestra madre». También era una gran ‘coach’: siempre te reforzaba la autoestima y la confianza…

¿O sea, su mejor fan?

Mi mejor fan sin duda, si hasta repartía almendras garrapiñadas al público e incluso me llamaba en mitad de los conciertos a ver qué tal iba. Una vez me olvidé de silenciar el móvil y como no paraba de vibrar se lo cogí y allí, en directo, les dio la bendición a 200 personas.  

¿Era ella así de mimosa, tan maternal, tan apasionada… o hay una sublimación del hijo?

Creo que ya se ve. Era muy cariñosa y besucona, así hemos salido en la familia. Protectora absoluta, pendiente de todos y todo. Cuando enfermaron Labordeta y Aute me preguntaba siempre por ellos, por mis amigos. El que venía a casa a comer sabía que tenía que repetir y se iría con una sobrasada en las manos o un bocadillo para el viaje. Solía decir que era una «mujer muy vividora» y cuando se daba cuenta de que vividor es despectivo, se echaba a reír. Tenía más virtudes que defectos y esos los he olvidado, por eso la puedo sublimar.   

Recuérdenos cómo era su primera guitarra… y en qué medida fue el origen de este disco.

Es una guitarra española que me compraron mis padres con una beca que gané por buenas notas. Yo tenía doce años y costó 10.000 pesetas en Musical Serrano. ¡Qué fuerte, las dos vocaciones y oficios que ahora tengo proceden de ellos, como mi primera máquina de escribir que conservo! A los pocos días de fallecer mi madre volé a casa de mi hermana en Mallorca para estar juntos y hacer nuestro duelo. Y allí, con algunas heridas, estaba la guitarra que les había regalado a mis sobrinos para que jugasen con ella.

¿Qué hizo?

Ángel Petisme.
Ángel Petisme alterna la escritura poética con la música.
Toni Galán.

Le puse cuerdas nuevas y comencé a tocarla. Entre lágrimas, casi gritando porque subo una octava al cantarla, salieron estos versos: «Era mi plegaria y era mi alegría, la madre que un hijo siempre siempre soñaría. Echo de menos tanto sus caricias y sus llamadas tres veces al día». Me llevé la guitarra a Barcelona y cada vez que la tocaba sentía una fuerza inmensa que me abrazaba. Escribir solo delante de la pantalla no me estaba ayudando pero agarrarme a esa madera y esas cuerdas me hacía llorar y sudar hasta apaciguarme. Por eso ha sido un duelo dulce, creativo y benigno.

¿‘Pilar’ es un homenaje a Pilar y a qué más cosas? ¿En qué medida vuelve a ser uno de sus discos temáticos, donde hay una unidad muy abierta?

El disco es un diccionario tierno e íntimo de todas mis pérdidas. ‘Carnales’ está dedicada a mis amigos desaparecidos (perdí a dos de los mejores por un cáncer fulminante y un suicidio un mes después que a mi madre), ‘Berta’ a mi perrita, ‘Bufandas rojas’ a las mujeres del exilio, ‘El niño de la llave’ es la historia de uno de esos 600.000 niños en pobreza infantil sin piscina ni campamentos que se redime leyendo.

¿Tiene historia la portada?

Hay una cita del poeta Khalil Gibran: «Enséñame el rostro de tu madre, te diré quién eres», que me encanta y por eso la portada del disco es una foto de ella con 22 años en Barcelona. Seguir las huellas y el legado de mi madre y mi abuela que emigraron a Barcelona y verme yo aquí, era como cerrar un círculo.

¿Qué le ha dado Barcelona? Le dedica una estupenda canción.

Respecto a Madrid, mucha más luz y silencio. Vivo en una casa antigua de techos altos y baldosas hidráulicas que da a un patio manzana interior enorme, con árboles frutales y cipreses y es una alegría. Solo oigo a las pajaricos al amanecer. Madrid es más nocturno y ocioso y Barcelona invita más al trabajo. Por supuesto, el Mediterráneo, en el metro estoy a 20 minutos de cualquier playa.

¿Dónde está ahora musicalmente Ángel Petisme?

Supongo que donde está la persona. En un punto más sereno, doliente, sobrio y desnudo.

De sus canciones, ¿cuál era el tema favorito de su madre?

Pues la recuerdo bailando en el salón de casa con ‘El Singapur’ o ‘El tranvía verde’. Siempre me decía: "haz canciones movidicas". Por eso la última canción, que lleva su nombre es alegre y vitalista como ella. Era muy graciosa porque le cambiaba el nombre a las canciones. A ‘Los ríos de Venus’ la llamaba ‘Los vinos de Reus’.

¿Por qué se siente el huérfano más feliz de la Tierra?

Hay mucha gente en el mundo huérfana de vínculos, de empatía, de cariño. Nos está matando la soledad de las redes sociales y la tecnología. Hay personas que nunca han conocido el amor de verdad o les ha salido todo mal.

-Acaba de publicar ‘La camisa de Machado’ en Isla de Siltolá. ¿De quién se siente más huérfano: de su madre o de Antonio Machado?

De Machado tengo su obra, es imposible sentirse abandonado o descuidado cuando uno le lee. A mi madre le he escrito este disco quizás para que el olvido y el tiempo que todo lo engullen, no se lleven ni siquiera su voz.

 

 

 

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