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42 Gramos, una historia de rock, flamenco y mestizaje en Zaragoza


Ana Blasco, alias Lady Ámbar, paya ella, y Juanín Fernández, gitano él, superan algunas hostilidades sociales y familiares, y publican su primer álbum con ocho temas

42 grados. Lady Ámbar y Juanín Fernández.
Juanín Fernández y Ana Blasco, Lady Ámbar, el dúo 42 Gramos, en la plaza de los Sitios.
Toni Galán.

Se encontraron por azar en un concurso musical en Las Fuentes. Y allí surgió la amistad entre Ana Blasco (Zaragoza, 1968), musicalmente Lady Ámbar, y Juanín Fernández (Zaragoza, 1971). Ella llevaba cinco años en el rock, en el pop, y se sentía compositora a intérprete, sin duda, una roquera formada en una tradición que abrazaba a Los Rolling Stones, The Cure, Lenny Kravitz, Pink Floyd, etc.; en La Ley Seca se había aficionado al blues. Y él, guitarrista y cantante, venía de una escuela distinta: de estirpe gitana, se sentía admirador de Paco de Lucía, Vicente Amigo y Tomatito, sus maestros como intérprete, y de Alejandro Sanz, Niña Pastori y Mónica Naranjo.

“Juanín es un tímido y un romántico. Y un estupendo guitarrista. Aprendo mucho con él y de él. Nos entendimos pronto, y decidimos formar un dúo de guitarras y voces. Los dos nos sentimos cantautores. Gracias al poeta y promotor cultural Fran Picón, hemos actuado varias veces en La Bóveda del Albergue. Yo ya había participado en el ciclo ‘Mujeres con voz’, y eso me ha permitido conocer y frecuentar a algunos poetas aragoneses como Juan Leyva, Miguel Ángel Yusta, Belén Mateo, Mar Blanco o el propio Fran Picón”, explica Ana.

Empezaron a ensayar, a componer y a tocar juntos. “Fue una experiencia muy bonita. Lo está siendo. Llevamos dos años. Y no ha sido fácil. Un gitano puede tener todos los amigos que quiera y tocar con ellos, pero no puede tener amigas y menos presentarse en público en un escenario con una mujer. Y eso, el hecho de ser gitano yo y paya ella no ha sido fácil para ninguno de los. Lamentablemente, en mi mundo aún hay gente que no se ha bajado del burro ni se ha abierto al mundo, y a Ana también le han preguntado qué hacía cantando y componiendo con un gitano”, explica Juanín. Ana matiza: “Los dos hemos sufrido hostigamiento. Tal como suena. No podíamos anunciar los conciertos para que no los boicoteasen o interrumpiesen. Hostigamiento e incomprensión, ha sido muy duro el camino pero parece que las cosas se normalizan. Vamos en serio”, añade.

Quizá porque van en serio y han venido para quedarse acaban de publicar su primer disco: ’42 Gramos’, que también es el nombre del grupo, grabado y producido enteramente por ellos. Lo han hecho todo: las letras, las canciones, los arreglos, han registrado la instrumentación y las percusiones, y firman 8 temas, inscritos en el pop y el rock con aromas de flamenco, donde hay ecos de Camarón, de Manzanita, de la rumba. También se han hecho imprimir una tarjeta en la que han puesto: ‘Cantautores de Zaragoza’. Dice Juanín: “Lo somos. Creamos. Componemos. Escribimos. Interpretamos”. Ana añade: “Nos gustaría que nos apoyasen un poco”.

42 grados. Lady Ámbar y Juanín Fernández.
El dúo 42 Gramos con sus guitarras. Ana Blasco y Juanín Fernández.
Toni Galán.

Ana matiza: “El flamenco está ahí, es el mundo de Juanín, donde se siente cómodo, pero no es un disco flamenco, hay mucho más: creamos nuestra propia fusión, nuestra mezcla, y con el flamenco, conviven otras líneas: la bossa nova, el bolero, el rock, el blues y el pop. Nos encanta tocar en directo. En el disco yo soy la segunda voz; en directo, canto más. Hacemos bailar y nos dicen que somos salvajes. Que llegamos a la gente. El segundo corte del álbum es ‘Diferente’; es un blues y un bolero, pero también lo hacemos en rumba”.

Todas las canciones son de amor. Festivas, melancólicas, de exaltación, de pura necesidad del enamorado. Explica: “El amor está en todas partes. Es el motor de la vida. Como dice Ana, el romanticismo es lo que a mí me gusta. Y el disco es todo de amor. De amor, de desamor como ‘Ya no puedo más’, de las cosas de cada día como ‘Ayer te vi’, de las ilusiones de vivir, de las fantasías, algo que sucede en ‘Secuéstrame en viernes’, y también hay homenajes a algunas salas”, dice él, que sobrevive como puede, sobre todo con una furgoneta de transporte. Lady Ámbar precisa: “Yo soy más dura y más bruta. Me gusta contar historias. Janis Joplin me vuelve loca. Nos gusta hacer llorar, pensar, bailar, claro. Somos dos almas que nos encontramos encima del escenario. Él ya ha compuesto 18 temas y yo nueve. Seguiremos”.

Y recuerda que han actuado en los auditorios de Alagón, Figueruelas, en el Parque José Antonio Labordeta, en Madrid, en Excalibur y la sala Capitolio, “y tres veces en Aragón Televisión. Nos gustaría que nos llamasen más”, dice Ana.

Coinciden en su sueño: salir de aquí, dar conciertos muy lejos y comerse el mundo con dos guitarras y dos voces. “Me pongo a soñar y nos veo juntos, en la música, y hacia el infinito”, concluye Ana. Lady Ambar.

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