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Pedro Vizcaíno cumple un cuarto de siglo como editor de 209 discos y de tres sellos

El zaragozano, que comenzó su andadura en 1994, vende sus títulos en todo el planeta, de EE. UU. a Japón. Acaba de crear el sello Topaz Hit Label, consagrado al surf y la exótica.

Pedro Vizcaíno, rodeado por algunos de los discos que ha editado.
Pedro Vizcaíno, rodeado por algunos de los discos que ha editado.
YATC

Hay superhéroes que no llevan capa ni protagonizan películas. Te cruzas con ellos a diario y jamás repararías en la grandeza de su obra. Es el caso de Pedro Vizcaíno (Zaragoza, 1969), uno de los mayores editores de discos de España y de Europa, quien celebra un cuarto de siglo en un negocio que exige persistencia, pasión y sacrificio. Tres asignaturas que ha aprobado con holgura. Dan fe de ello los 209 discos que ha alumbrado a través de sus tres sellos. Un legado que promete seguir incrementando para disfrute de sus seguidores en todo el planeta.

«Los discos son lo único que sé hacer. Me encanta mi trabajo. Me paso prácticamente las 24 horas del día escuchando música. Es como una droga. No puedo evitarlo. Me sigo emocionando cada vez que descubro algo nuevo. Es un subidón. Con el desarrollo digital y las redes se ha abierto un mundo casi infinito para acceder a miles de artistas. Es inacabable», explica con la genuina emoción que acompaña a cada uno de sus proyectos.

Trae bajo el brazo sus tres lanzamientos más recientes, tres discos con los que acaba de inaugurar su tercer y más reciente sello, Topaz Hit Label. Y es que uno de los mandamientos que alimenta la filosofía vital ‘vizcainiana’ es desterrar la nostalgia y los antiguos laureles. Siempre adelante. Más madera y más musica. «La nueva etiqueta está dedicada a los sonidos de exótica y surf instrumental. Es un estilo que me apasiona y que ya me tentó en el pasado. Pero ahora siento que ha llegado el momento y me he lanzado a por ello», revela con indisimulado entusiasmo. Una exquisitez que destila desde el hipnótico logo que ha corrido a cargo del diseñador Fer Rayos: una ‘pin-up’ de los años 50 apostada tras unas lustrosas letras.

La primera referencia procede de Escandinavia. Es ‘Escapades in Space’, un elepé del grupo sueco The Surfites. «Se había editado en cedé en 2008. Para mí, es el mejor disco de space surf del siglo XXI, digno del productor inglés Joe Meek. Contacté con la banda, les expliqué que quería darle vida en vinilo y con la típica frialdad sueca me dijeron: ‘Fantástico, adelante’», rememora. A este título le ha seguido un EP de The Excelsiors –un proyecto paralelo de los dos hermanos Fjellgren de The Surfites– y un álbum de Albert Ginés, «el músico español de surf que más me gusta».

Cual malabarista, Vizcaíno no pierde el ritmo con su aventura más internacional, You Are The Cosmos. Nacida en 2014, totaliza 65 referencias con distribución en Inglaterra, Japón y Estados Unidos. Sin duda, su emblema son los recopilatorios ‘Twelve String High’, que reúnen canciones interpretadas con guitarras de doce cuerdas. Una saga innovadora con tres entregas que ha conquistado a cientos de melómanos de varios continentes. En este lustro mágico ha obtenido éxitos rotundos como la compilación del grupo estadounidense Blue Ash, la orfebrería pop del inglés John Howard o la exquisitez del norteamericano Nick Eng.

El 70% de las ventas de YATC se concentran en el extranjero y, además, cada año organiza dos o tres giras por la geografía española con artistas –generalmente americanos– de su escudería.

El tercer vértice de este triángulo es Grabaciones en el Mar, el sello que fundó en 1994 y con el que ha editado 141 discos de grupos preeminentemente nacionales. Será eternamente vinculado con la inmarcesible estela de El Niño Gusano. Pero también ha sido el hogar de propuestas tan excitantes como La Costa Brava, Bigott, Tachenko, La Granja oCarrots. En septiembre salió a la venta el elepé de debut de la banda zaragozana GranSol y en el horizonte de 2020 asoma el nuevo elepé de Pigmy, otras de las banderas de la casa.

«La música no es la panacea. Cada vez se venden menos discos y tengo que compaginarlo con otros trabajos para que sea viable. Pero mientras siga emocionándome una canción, pienso seguir en la brecha. No hay otra», remacha este valiente superhéroe sin capa, pero con un legado admirable.

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