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Cincuenta años después, Vargas Llosa cree que Perú "se está desjodiendo"

El escritor manifestó su expectación ante los próximos comicios legislativos: "Ojalá que los peruanos no vuelvan a cometer la insensatez que cometieron llenándolo de gente que no tenía credenciales ni morales ni intelectuales".

El escritor Mario Vargas Llosa durante la charla literaria.
El escritor Mario Vargas Llosa durante una charla literaria.
Efe

El escritor Mario Vargas Llosa se mostró optimista sobre la situación que afronta Perú y afirmó, en alusión a una célebre pregunta que hizo hace cincuenta años, que su país natal "se está desjodiendo" con los cambios políticos y el combate a la corrupción que se llevan adelante.

"Yo creo que se está desjodiendo el Perú. Soy bastante optimista por una cosa: la historia del Perú es un poco la historia de América Latina", señaló Vargas Llosa en declaraciones publicadas este domingo por el diario limeño El Comercio.

El premio Nobel de Literatura de 2010 aludió de esa manera a la célebre pregunta que incluyó al inicio de su novela 'Conversación en La Catedral' (1969), en la que el personaje Santiago Zavala piensa: "¿En qué momento se había jodido el Perú?".

Al explicar su nueva posición sobre esa interrogante, que a lo largo de las décadas motivó debates y hasta libros, Vargas Llosa sostuvo que su país natal "tenía una oligarquía muy cerrada, muy ignorante, que lo que querían era militares en el poder porque se sentían seguros, y una extrema izquierda absolutamente sectaria, muy fanática, que no salía del cartabón revolucionario".

"La democracia estaba representada por sectores muy minoritarios, que no se movilizaban políticamente. Yo creo que eso ha cambiado muchísimo en el Perú", agregó.

El escritor opinó que en su país "hay una izquierda que entiende que ya no es posible buscar el paraíso comunista", aunque consideró que "no se ha democratizado demasiado, desgraciadamente". "Sigue sosteniendo cosas que son absurdas, como por ejemplo que hay que acabar con la minería. Eso es un gran disparate porque el Perú es un país minero", remarcó.

Añadió que también "hay una extrema derecha que está siendo hoy en día muy golpeada por su enorme corrupción", gracias al accionar "muy eficaz" de la Justicia. "Mi esperanza es que de todo esto resulte un movimiento muy sólido en favor de la democracia, de reformas profundas, pero hechas con la legalidad y con la libertad", comentó.

Vargas Llosa también manifestó su expectación de que los peruanos elijan, el próximo 26 de enero, un Congreso de nivel en los comicios legislativos convocados por el Gobierno, luego de que el presidente, Martín Vizcarra, decidiera disolver el Legislativo.

Vizcarra anunció esa medida el pasado 30 de septiembre en medio de una grave crisis política con el Parlamento, que dominaba el partido fujimorista Fuerza Popular.

"Ojalá que los peruanos, ahora que voten por renovar este Congreso, no vuelvan a cometer la insensatez que cometieron llenándolo de gente que no tenía credenciales ni morales ni intelectuales", indicó Vargas Llosa.

El escritor dijo que el Legislativo clausurado "debe de haber sido el peor de la historia del Perú" y que "no se ha visto un Congreso más deficiente y que haya sido tan absolutamente obstruccionista contra toda reforma, contra toda operación política".

En ese sentido, consideró que la líder del fujimorismo, Keiko Fujimori, quien actualmente cumple 18 meses de prisión preventiva mientras es investigada por presunto lavado de activos, "probablemente también perdió el sentido de la realidad" cuando su partido obtuvo la mayor votación para el Congreso en 2016.

Manifestó, además, su decepción por la gestión y las posteriores imputaciones de corrupción que se hicieron contra el economista Pedro Pablo Kuczynski, quien derrotó en 2016 por escaso margen a Keiko, y luego renunció a la Presidencia en 2018.

Vargas Llosa sostuvo, finalmente, que la imagen del expresidente Alan García, quien se suicidó en abril pasado para evitar ser detenido en la investigación de corrupción del caso Odebrecht, "va a quedar muy mal" en la historia tras las confesiones de personajes allegados de que recibió dinero de la empresa brasileña Odebrecht.

"Creo que en el Perú hay una especie de hartazgo con los presidentes ladrones, los pillos que se aprovechan de la política para enriquecerse. Yo creo que hay un hartazgo con eso", remarcó antes de decir que esa es la "realidad que está detrás" del gran apoyo ciudadano que ha recibido la disolución del Congreso.

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