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Monet, Bordighera y los viajes de Franco

Fábulas con libro. Historia de una cita del dictador español con Benito Mussolini

Monet, Franco y Bordighera.
Así pintó Claude Monet el paisaje de Bordighera.
Archivo Heraldo.

El Instituto de Arte de Chicago es uno de los mejores museos del mundo. No es, claro está, el Hermitage, el Louvre o el Prado, pues no es el museo nacional de un país, pero sus fondos son extraordinarios si pensamos que se trata del museo de una sola ciudad. Goya, Velázquez o el Greco están bien representados, igual que Picasso, Miró o Dalí, y se puede ver desde un gran Rembrandt hasta el mejor Grant Wood o el mejor Hopper (el famosísimo ‘Nighthawks’). Con todo, lo mejor es su colección de impresionistas, que llena varias salas y en la que hay algunos de los mejores cuadros de Camille Pissarro que uno había visto nunca. Fue allí donde vi un excepcional cuadro de Claude Monet que llamó mi atención: una vista de Bordighera, en la Riviera italiana, de 1884. Y me acordé de Franco, claro. Éste sólo viajó tres veces al extranjero: la primera a Hendaya, en la Francia ocupada, con objeto de entrevistarse con Hitler, como cualquiera sabe, en octubre de 1940. El viaje lo hizo en tren desde San Sebastián y llegó unos pocos minutos tarde a la cita, no para impacientar al Führer (como trataría de vender la propaganda del régimen) sino porque el tren en el que viajaba no debía de dar más de sí.

Y su segundo viaje al extranjero fue a Bordighera, para reunirse con Benito Mussolini en febrero de 1941. Esta vez viajó en coche y le acompañaron el General Moscardó y Serrano Súñer. Esa reunión se la había sugerido Hitler a Mussolini para ver si éste convencía a Franco de que España se incorporara a la guerra, aunque el dictador italiano en ningún momento le pidió a su huésped que se sumara incondicionalmente al Eje. Por eso, cuando vi el cuadro de Monet me acordé de Franco, pues siempre unía yo Bordighera a la entrevista de éste con el líder de los fascistas italianos.

Aún haría Franco un tercer viaje al extranjero, esta vez a Lisboa (adonde llegaría en barco desde Vigo), para entrevistarse con Salazar, en octubre de 1949. Estos tres fueron pues sus únicos viajes fuera de España en casi cuarenta años ejerciendo la jefatura del Estado. Nunca utilizó el avión: los precedentes de las muertes de Sanjurjo y Mola en accidentes aéreos debieron de asustarle. Y yo iba a acordarme de todo esto viendo un cuadro de Monet en Chicago. Qué cosas.

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