Despliega el menú
Ocio y Cultura

Heraldo Saludable

Fernando García: "La sordera no me ha impedido rodar mi primer corto"

El realizador zaragozano estrenaba hace unos meses su ópera prima: ‘Un Carpe Diem diferente’.

Momento del rodaje de 'Un Carpe Diem diferente'
Momento del rodaje de 'Un Carpe Diem diferente'
HA

Fernando García tiene 30 años, es realizador, guionista y diseñador gráfico y sordo de nacimiento con una pérdida auditiva del 80%. Hoy se comunica con “el mundo de los oyentes” -como él lo denomina- leyendo con agilidad los labios de sus interlocutores. El zaragozano estrenaba hace unos meses su primer cortometraje como director, ‘Un Carpe Diem diferente’, que recoge una serie de subtramas en las que sus protagonistas deciden, como reza el título del corto, vivir el momento.

Un hombre que nunca se había atrevido a declararse a la mujer de su vida, una joven que no daba el salto a la hora de cambiar de empleo o una seleccionadora de personal que no se guiaba por su intuición son algunos de los personajes que se entremezclan en esta historia que se rodó en las inmediaciones de la plaza de los Sitios de la capital aragonesa. “Es una historia que habla de que hay que arriesgarse en los momentos verdaderamente importantes porque solo tenemos una vida”, explica.

Precisamente, algo parecido a lo que tuvo que sentir él cuando decidió lanzarse al mundo audiovisual. “Aunque he estudiado Diseño y Edición de Publicaciones Impresas y Multimedia tenía muy claro que quería probar el lenguaje cinematográfico”, afirma este amante del Séptimo Arte. Y aunque en un principio su entorno no le tomó muy en serio, asegura que pronto vieron que estaba decidido. “Creo que nadie debería sentirse diferente y que no existe nadie que sea bueno en todo independientemente de que presente o no una discapacidad. La sordera no me ha impedido cumplir el sueño de rodar mi primer corto”, afirma García.

En sus propias palabras, el zaragozano asegura que a pesar de tratarse de una ópera prima ha sido un proyecto muy ambicioso. “Recuerdo el primer día de rodaje cuando llegué al lugar donde estaba el equipo. Ni yo ni nadie teníamos realmente claro dónde nos estábamos metido, la verdad es que sentí una gran responsabilidad”, reconoce.

Hoy, afirma que durante mucho tiempo vivió su pasión como un sueño imposible, sin embargo, y aunque estuvo a punto de tirar la toalla en varias ocasiones, finalmente decidió lanzarse a la piscina. “Nadie me dijo nunca abiertamente que fuera imposible que me dedicase a esto pero yo sí me lo he repetido en ocasiones. ¿Cómo iba a dedicarme al audiovisual sin controlar el sonido?”, explica.

Sin embargo, y a pesar de sus miedos, el rodaje discurrió sin ningún problema: “El primer día había muchos nervios, lo normal dada la situación, pero poco a poco fuimos cogiéndonos el tranquillo”. Sin duda, uno de los grandes retos llegó a la hora de sonorizar el corto. “Toda mi vida he visto cine sin escucharlo y no sabía qué música podría encajar en cada escena. Para eso el sonidista, Diego García, tuvo que hacer un gran esfuerzo”, resume.

Además, en su caso, la figura del ayudante de dirección, papel que recayó sobre la también zaragozana Julia Mancho, fue clave, ya que fue la persona encargada de evaluar la interpretación de los actores y de controlar todo lo relacionado con la parte acústica de la cinta. “La verdad es que como director tenía todo en la cabeza y muy claro por lo que fue todo muy fluido”, recuerda Macho.

“Durante el rodaje nos complementamos muy bien, él se centraba más en gestos y movimientos y yo en entonación y voz de los actores. Fue una experiencia muy interesante para todos”, añade la joven.

Un cortometraje inclusivo

Además, el cortometraje está subtitulado ya que el zaragozano quiere que todo el mundo pueda disfrutar de su historia. “Recuerdo que, desde niño, notaba que los subtítulos en la televisión o el cine eran muy escasos por lo que no pude disfrutar de muchas películas en aquel entonces pero sí de las expresiones faciales y corporales de los actores, era un nuevo lenguaje para mí”, explica.

Precisamente por eso, desde que era un niño siempre se decantó por el cine mudo. “Hoy parece que los subtítulos están más extendidos pero todavía queda mucho por hacer para adaptar las salas de cine y las plataformas”, critica. Por eso, él no dudó en subtitular su historia desde el principio.

“Gracias a este rodaje me he dado cuenta de que nada es imposible y que no hay que dejar de luchar por tus sueños”, asevera. Y, de hecho, el zaragozano ya está trabajando en nuevos proyectos: “Estoy terminando un vídeo de animación con ilustraciones de Paco Lafarga para la presentación del cuento ‘El palacio oculto de las siete puertas’, de Yol de Yeste y acabando de pulir un nuevo guion de cortometraje”.

Etiquetas
Comentarios