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Ocio y Cultura

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El Asalto afronta el final de su edición más "íntima" con un día repleto de actividades

Un picnic urbano, la Asalto Fair, talleres y conciertos esperan a los visitantes en el barrio de Las Fuentes.

El ateniense Dimitris Taxis ultima su mural en la calle Rusiñol del barrio zaragozano de Las Fuentes. Es un bodegón con cierto aire cubista que se despliega en una pared de forma irregular que a él le recuerda a "un barco". En la composición hay un pan, una cafetera, unos huevos y un limón. "Loco barrio, la gente dice falta chorizo", dice entre risas, chapurreando el español. La interacción de los artistas con la gente es parte de la esencia del Festival Asalto, que hoy termina con una jornada llena de actividades, que incluyen las consabidas visitas guiadas (a los murales, que ya estarán acabados) un concierto matinal, un picnic en el cuartel general del Antiguo Matadero, varios talleres y la feria de arte, con mucha presencia de galerías de fuera de Aragón.

Han sido los propios colectivos del barrio los que quisieron que el Asalto llegara para dejar su huella de color en las calles, en una edición que organizadores, público y artistas coinciden en que ha sido "más íntima". La razón es que este año el tamaño de las paredes no ha sido tan grande (salvo el caso de Hell’o Collective en el colegio Torre Ramona), de manera que los artistas han estado a pie de calle, mucho más accesibles para el paseante. Y también ha sucedido que sus trabajos quedan a la altura del ojo del observador, en muros de poca altura.

Es el caso de la obra de Isabel Garmón. Vecina de Las Fuentes, se estrena cambiando el lienzo por el cemento. En la calle Monasterio de Guayente explora las conexiones entre la pintura tradicional de estudio (lo suyo) y el arte urbano. Está encantada con la experiencia y con los comentarios, porque son positivos y porque evidencian que sus intenciones a la hora de plantearse este trabajo se cumplen: aprecian la belleza retro de los bañistas que está pintando en una caseta de entrada a un garaje, con ecos de las escenas campestres del impresionismo o de las orillas mediterráneas de Sorolla. Referencias que están constantemente en la cabeza de Isabel. "Me encanta conocer a gente, disfruto de los que van pasando, tienes críticas todo el rato y gracias a los dioses son buenas, me gusta ir viendo su reacción", dice. Y añade: "Repetiría. ¡Yo ya me he metido en este mundo y ya no salgo!"

Más pop y proveniente del mundo de la ilustración es el también zaragozano Mayki Maik, que se afana en llenar de color un muro de la calle Numancia, en un lateral del Antiguo Matadero. También se estrena en el Asalto con una idea muy pegada a Las Fuentes, barrio sobre el que investigó previamente. "Vi que es un barrio con bastante gente mayor, a la que he representado con unas casas con cabeza, como el inquilino de toda la vida que se mimetiza con su propia vivienda". También aparecen perros, las zonas verdes del barrio por las que han luchado sus vecinos y los cántaros de Las Fuentes, amén de unas soluciones pictóricas muy inteligentes a la hora de sortear una señal de tráfico que le ha tocado en suerte.

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