Despliega el menú
Ocio y Cultura

Heraldo Joven

Arte

Las esculturas más impactantes (y menos conocidas) del mundo

El David de Miguel Ángel o la Venus de Milo son algunas de las obras más populares que cada día reciben miles de visitas. Sin embargo, otros artistas han buscado sorprender con sus trabajos (y lo han conseguido).

El David de Miguel Ángel
El David de Miguel Ángel es una de las esculturas más populares.
Unsplash

Una de las aficiones más populares y más apasionantes es la de viajar. Hay quienes siempre organizan sus viajes en función de los restaurantes singulares en los que quieren degustar la gastronomía típica de la zona o según los museos curiosos que quieren visitar. El Louvre, el Prado, el Metropolitan o el Hermitage son algunos de estos centros donde, cada día, miles de turistas llegan dispuestos a observar el arte de cuadros y otras expresiones artísticas. Dentro de estas, la escultura también suele despertar gran interés, como lo demuestra la popularidad de obras como el David de Miguel Ángel, la Venus de Milo o el Éxtasis de Santa Teresa de Bernini. 

Frente a la fama de estas esculturas, por todo el mundo existen obras menos conocidas que, sin embargo, resultan sorprendentes, ya que los artistas han buscado generar impacto en el público. Por ello, Musement, plataforma de reserva de actividades en destino, ha seleccionado algunas esculturas impactantes que, aunque no son muy conocidas, bien merecen una visita por su rareza.

Las esculturas más impactantes (y menos conocidas) del mundo

La estatua de San Wenceslao
1

La estatua de San Wenceslao 

David Černý firma esta obra de la Galería Lucerna de República Checa, donde San Wenceslao es el patrón. En su controvertida obra, el santo se sienta sobre la barriga del caballo muerto a modo de parodia satírica. Cerca se encuentra la estatua original del santo montado correctamente. 

Geograph
2

Headington Shark

El tejado del adosado de un famoso locutor de radio en el barrio de Headington, en Oxford, apareció con esta sorprenderte escultura el mismo día que se cumplían 41 años del lanzamiento de la bomba atómica de Nagasaki. El objetivo de John Buckley, el autor de la obra, era reflejar la impotencia ante el mundo moderno. El tiburón, que está elaborado con fibra de vidrio, mide más de siete metros y pesa 200 kilos. 

El tenedor
3

El tenedor 

En medio del conocido lago Leman, en Suiza, se encuentra esta escultura de Jean-Pierre Zaugg y Georges Favre. Se trata del tenedor más grande del mundo: mide unos ocho metros de alto por 1,5 de ancho y pesa 450 kilos. Se instaló en 1995 por el décimo aniversario de Alimentarium, un museo dedicado a la alimentación. 

L.O.V.E.
4

L.O.V.E

Libertà, Odio, Vendetta y Eternità. Esas son las palabras que representa esta obra del artista Maurizio Cattelan que puede verse en Italia, justo 
enfrente del Palacio de la bolsa de Milán. Sus 11 metros de altura y el sobresaliente dedo corazón lo convierten en un proyecto polémico en el que algunos ven una denuncia del capitalismo y otros un insulto al sistema financiero. 

Mano del desierto
5

Mano del desierto

El desierto de Atacama, en Chile, es el lugar escogido para instalar la escultura de Mario Irarrázabal, de 11 metros de altura. Su autor deja a los viajeros la libre interpretación del significado. Por ello, algunos la consideran como una despedida a los visitantes que pasan por allí, mientras que otros lo ven como un homenaje a las víctimas de la dictadura militar.

Parque de esculturas de Vigeland
6

Parque de esculturas de Vigeland

Para aquellos que visiten Oslo, la capital noruega, este parque creado por Gustav Vigeland es una visita obligada. Allí se pueden encontrar más de 200 esculturas distribuidas en un terreno de 32 hectáreas. Las más conocidas son Monolitten (un bloque único de 17 metros con 121 figuras humanas desnudas y entrelazadas) y Sinnataggen, que muestra a un niño enfadado.

El devorador de niños
7

El devorador de niños

En la ciudad suiza de Berna se encuentra esta escultura de Hans Gieng que lleva asustando a los más pequeños desde hace siglos. Aunque se desconoce su representación exacta, hay quienes lo interpretan como la imagen de Cronos, el ser mitológico que se comía a sus hijos. 

Etiquetas
Comentarios