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Esos ‘kilos’ ganados en vacaciones

Los loteros venden ya el Gordo de Navidad, especialmente en los destinos estivales. La denominada "envidia preventiva" funciona también entre los turistas.

Cartel que anuncia el sorteo de Lotería de Navidad expuesto en una marquesina de autobús en pleno verano.
Cartel que anuncia el sorteo de Lotería de Navidad expuesto en una marquesina de autobús en pleno verano.
Vocento

No lo parece, pero es tiempo para adquirir Lotería de Navidad. Desde el pasado 10 de julio se pueden comprar números del sorteo del Gordo, como promociona el organismo Loterías y Apuestas del Estado, que procura que los ciudadanos se animen a aflojar el bolsillo con la esperanza de que la suerte les acompañe comprando décimos en el lugar donde veranean.

Las ventas ahora suponen entre el 12% y el 15% del total. La temporada comienza de verdad a partir de septiembre, a la vuelta del éxodo playero. Pero la entidad pública ha puesto en marcha una campaña para incentivar el gasto en verano. De momento, la iniciativa ha impulsado un repunte de las ventas y las adquisiciones de boletos han subido en algunos lugares hasta un 20%.

El negocio lotero está sumido en un proceso de transición, por las nuevas tecnologías y el márquetin digital, así como por la competencia cada vez más acusada del juego ‘online’. "No somos unos privilegiados, la gente piensa en la facturación de las cuatro o cinco administraciones de referencia y no todas están en una situación tan boyante", dice Josep Manuel Iborra, presidente de la Agrupación Nacional de Administradores de Lotería.

Mimo en la venta presencial

Javier Meroño solo lleva cinco años regentando la administración murciana de Mazarrón El Dólar, sobrenombre de su abuelo, quien la abrió. Luego su madre se hizo cargo del negocio y él ha tomado gustoso el testigo. Ha mamado el oficio desde pequeño, cuando ayudaba a su madre durante las vacaciones escolares. Observa desde primera línea cómo va cambiando el sector. Pese a la pujanza de las transacciones digitales, Meroño cuida con mimo la venta presencial. Ha dado algunos premios de relumbrón, como el Gordo de Navidad de 2014, año en que distribuyó 20 millones de euros. "Nunca decimos quiénes son los ganadores, por norma y porque la gente te lo pide; incluso si se trata de un premio pequeño de 3.000 euros, la gente reclama el anonimato".

Meroño es consciente de que su negocio se está transformando, de que, aunque apenas vende un 5% de los décimos por internet, el futuro del sector reside en su digitalización.

Juan Carlos Couceiro tampoco es un veterano;lleva apenas un lustro detrás de la ventanilla de la administración número 4 de Orense y aún está pagando la amortización del traspaso. "No gano millonadas, pero estoy contento", dice Couceiro, cuyo negocio está bien ubicado, a solo diez minutos del centro paseando. Si acaso, le inquieta el poco apego de la gente joven a la lotería. "Si juegan, apuestan cantidades modestas, más al Euromillón y a la Primitiva que a otra cosas. Se empieza a gastar cuando se tiene un trabajo estable".

Rafael Sanchís, que dirige la administración número 3 de Manises (Valencia), ha repartido hasta cinco veces el Gordo de Navidad, lo que convierte el municipio huertano en el que más veces ha dado este premio. Esa prodigalidad les ha granjeado fama y, consecuentemente, visitas. "Cuantas más ventas, más probabilidades tienes de repartir un premio, eso es un hecho. En los últimos diez años hemos dado el primer premio de Navidad en tres ocasiones, más que las administraciones de Sort y Doña Manolita", subraya Sanchís, quien destaca que estos despachos se mueven en otra liga, a una distancia "estratosférica" del suyo.

Las motivaciones

Sea en verano, aprovechando los viajes vacacionales, o ya de vuelta al lugar de residencia, la denominada "envidia preventiva" mueve a la mayoría de los compradores. Casi todos los que se gastan el dinero en adquirir un décimo lo hacen por ser una tradición arraigada, y cerca del 60% lo hacen para evitar ver cómo la suerte pasa de largo pero se detiene con amigos y compañeros. Así lo acredita el último Anuario del Juego en España, de Codere y la Universidad Carlos III.

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