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Fernando Palacios, el cineasta aragonés que inspiró a Santiago Segura

Sobrino y ayudante de Florián Rey, el realizador zaragozano dirigió ‘La gran familia’ y ‘La familia… y uno más’, y trabajó con Alida Valli, Marisol y las zaragozanas Pili y Mili, y cosechó grandes éxitos de público

Fernando Palacios Martínez.
Un fotograma de la película 'La gran familia', que inspiró a Santiago Segura.
Archivo Heraldo.

Santiago Segura convierte en oro cuanto toca. O al menos en objeto de curiosidad, comentario, análisis o pura risa. La semana que viene, el jueves 1 de agosto, llega a todas las pantallas españolas su nueva película: ‘Padre no hay más que uno’, una comedia que ha tenido su punto de partida en ‘La gran familia’ (1962) de Fernando Palacios (Zaragoza, 1916-Madrid, 1965), a la que define “como una gran película”, y seguramente en su continuación: ‘La familia.. y uno más’ (1965), que fue la última obra del cineasta zaragozano con ‘Whisky y vodka’. Palacio murió de paro cardíaco a los 49 años.

¿Quién es Fernando Palacios, qué le debe el cine español? Palacios es, en realidad, un cineasta más bien desconocido y no suele aparecer ni siquiera en esas nóminas generales que se hacen del cine aragonés: Segundo de Chomón, Luis Buñuel, Adolfo Aznar, José María Forqué, Carlos Saura, José Luis Borau, Antonio Artero, Santiago Lorén, José Antonio Maenza, Paula Ortiz, entre otros muchos.

Sin embargo Palacios, que no redactaba los guiones de sus películas y que trabajó con productores como Rafael J. Salvia y Pedro Masó, que le dieron alas, fue un director popular, que cosechó grandes éxitos: pensemos en ‘El día de los enamorados’ (1959), una cinta con Tony Leblanc y Concha Velasco, ‘Siempre es domingo’ (1961) o sus dos grandes éxitos, ya citados: ‘La gran familia’, que marcó un hito de popularidad en la cinematografía nacional, y ‘La familia… y uno más’, que no llegó a ver estrenada.

Fernando Palacios Martínez.
El fotograma más divulgado de 'La gran familia' (1962).
Archivo Heraldo.

Él, como han recordado críticos como Diego Galán o Javier Hernández y Pablo Ruiz, realizó un cine popular, “de comedias juveniles, costumbristas y rosas”. A los mitómanos les apetecerá recordar que dirigió a la bella y enigmática Alida Valli, la mujer de ‘El tercer hombre’, en ‘El tirano de Toledo’, que codirigió en 1958 Henri Decoin, o que siguió la estela de su amigo y maestro Ladislao Vajda con ‘Marisol rumbo a Río’ y ‘Búsqueme a esa chica’, donde contó con el quizá sea el rostro más fotogénico de un ángel en la televisión.

Fernando Palacios nació en Zaragoza el 4 de septiembre de 1916. Pertenecía a una familia burguesa de Zaragoza que tenía su casa en el Paseo de Sagasta, una de las calles principales y más sugerentes de la ciudad. Fue un joven inteligente y curioso, apasionado por las artes y en particular por el cine. El 9 de octubre de 1963 le decía, en HERALDO, a José María Doñate: “Mi padre me dijo: ‘Primero acabas la carrera y luego, ya verás tú lo que haces’. Y lo que hice fue dedicarme de lleno al cine, mi vocación, al lado de mi tío, Florián Rey”. Inclinado hacia las Ciencias Exactas, participó en la Guerra Civil como alférez provisional de artillería en el bando nacional, en varios de los frentes de Aragón.

Concluida la contienda, se trasladó a Madrid. Se licenció en Matemáticas en 1941, pero la relación con su tío Antonio Martínez Rey, Florián Rey, como él recordaría años después. le cambió la vida. Le sugirió que fuera su ayudante, y colaboró con él en varias películas: la versión sonora de ‘La aldea maldita’ (1942), ‘Orosia’ (1944), otro título imprescindible, ‘Brindis a Manolete’ (19489 o ‘Cuentos de la Alhambra’ (1950).

Poco a poco su tío caería en el olvido, como ha demostrado en su biografía Agustín Sánchez Vidal, y Fernando Palacios iniciaría su ascenso. Otra persona clave en su trayectoria fue el realizador húngaro Ladislao Vajda, autor de una perturbadora obra maestra, ‘El cebo’ (1958), pero también de películas como ‘Marcelino, pan y vino’ (1955), ‘Mi tío Jacinto’ (1956) o ‘Un ángel pasó por Brooklyn’ (1957). Fernando Palacios fue fue su traductor, su asesor y su ayudante de dirección.

Dicen que el director aragonés poseía don de gentes y una particular y afectuosa cercanía con los actores, y que eso alivió muchas tensiones y que fue capital en la relación del director húngaro, al que le costó hacerse entender el castelano, con el reparto.

Después de su debut con ‘El tirano de Toledo’, daría un salto cuantitativo y cualitativo. Y realmente ya no pararía de dirigir hasta su repentina muerte. En 1959 estrenaría ‘El día de los enamorados’, donde ya marcaba un camino. La película se proyectó en el cine Coso y Pérez Gállego, en su crítica del 13 de noviembre de ese año, anotó: “Los principales méritos del novel director son el eficaz ritmo que ha acertado a imprimir al relato y la habilidad con que ha resuelto las siempre engorrosas tomas en plenas calles de Madrid”.

Posteriormente dirigiría ‘Tres de la Cruz roja’ (1961), ‘Vuelve San Valentín’ (1962) y ‘La gran familia’ (1962), la película que enamoró a Santiago Segura y que interpretaron Alberto Closa, José Luis López Vázquez, Amparo Soler Leal y Pepe Isbert. Javier Hernández y Pablo Pérez escribieron que la película era “una abierta apología de los valores éticos que imperaban en el Régimen”, y que el habilidoso Palacios le administraba “una frescura, un ritmo,un sugestivo uso de la cámara y una atinada dirección de actores que logran hacer delicioso un material tan endeble como, ciertamente, irritante”.

Segunda en los Premios Nacionales de Cinematografía de 1963 tras ‘Teresa de Jesús’ de Juan de Orduña y ‘Dulcinea’ de Vicente Escribá, la película se estrenó en el cine Goya en febrero de 1963. Pérez Gállego, de nuevo, dijo: “Un argumento elemental, cifrado en clave optimista y aderezado con un chorrito de sentimentalismo (el episodio del benjamín perdido y hallado), es traducido por Palacios a unas imágenes de sencilla técnica, que tratan de adaptar a nuestra idiosincrasia la espontaneidad y el color humano del cine neorrealista de quince años atrás”.

Fernando Palacios Martínez.
Retrato de Fernando Palacios Martínez (1916-1965), curioso e hiperactivo.
Archivo Familiar Palacios Martínez.

Rodó con Marisol en dos ocasiones: ‘Marisol rumbo a Río’ (1963) y ‘Búsquenme a esa chica’ (1964). En octubre de 1963 se proyectó la primera de las dos en Zaragoza y Palacios dijo de la joven actriz: “Es una actriz encantadora, muy manejable y fácil para cualquier director. Y eso que yo la he cogido en un momento difícil. El de la transición de niña a muchachita”.

En 1965, que sería el año de su muerte: falleció el 17 de septiembre de infarto, dirigió la continuación de ‘La gran familia’ con ‘La familia… y uno más’, en la que intervenían Alberto Closas, José Luis López Vázquez, Julia Gutiérrez Caba y María José Alfonso, y otra película para lucimiento de las gemelas zaragozanas Pilar y Aurora Bayona (Pili y Mili) y el actor también aragonés Roberto Camardiel, ‘Whisky y vodka’.

Fernando Palacios era perfeccionista, meticuloso, tenía sentido del humor y desplegaba una enorme curiosidad en el set de la vida. Le preguntó Doñate acerca de su concepto de su película perfecta; le dijo: “Es aquella que estando saturada de técnica, no se note en la pantalla. Es decir, hay que presentarlo todo con una realidad viva, sin que se vea que la cámara ha captado las imágenes”.

Fernando Palacios Martínez.
Santiago Segura dirige 'Padre no hay más que uno' y la presentó el jueves en la sala ocho de los cines Palafox.
Guillermo Mestre.
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