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Ocio y Cultura

ARTE

El Museo Goya recrea el regreso de Fernando VII a España

La muestra 'El viaje del rey' incluye un retrato del pintor de Fuendetodos que pertenece al Museo Thyssen

El retrato procedente del Museo Thyssen, junto a varios 'desastres'
El retrato procedente del Museo Thyssen, junto a varios 'desastres de la guerra'
Oliver Duch

El Museo Goya de Zaragoza, de la Fundación Ibercaja, ofrece desde hoy al público ‘El viaje del Rey’, exposición que explica el regreso a España de Fernando VII en claves históricas, políticas, sociales e incluso artísticas. La muestra gira en torno a un retrato que el pintor de Fuendetodos realizó a Fernando VII el año de su regreso, 1814, cedido ahora temporalmente por el Museo Thyssen, y el recorrido está salpicado de sorpresas. Por ejemplo: apenas separados por un par de metros conviven ese retrato, pieza estelar de la exposición, con los últimos ‘Desastres de la guerra’ del artista aragonés. Difícil encontrar nada que defina mejor a Goya, pintor de cámara de la monarquía española, impelido en ese momento a crear una iconografía del rey; pero también un adelantado a su tiempo, en lo humano y en lo artístico, como puede comprobarse en sus ‘desastres’.

La exposición, que puede visitarse a partir de este viernes, es ese cuadro y mucho más. La pintura es un buen reclamo (gracias al catálogo se puede comparar con otros retratos que hizo Goya al rey) pero, en torno a ella, además, el historiador Pedro Rújula ha cosido varias líneas argumentales para explicar un momento clave en la historia de España; los dos meses comprendidos entre el 13 de marzo de 1814, cuando Fernando VII inició su regreso a España para sentarse en el trono bajo el manto constitucional, y el 13 de mayo de 1814, cuando entró triunfalmente en Madrid, decidido a iniciar cuanto antes la restauración absolutista. «Eso, mirando ahora la historia de España, supuso para nuestro país un retraso de 20 años –subraya Pedro Rújula, historiador y comisario de la muestra–. Pero el viaje hay que medirlo en términos espaciales y temporales. No todo es tan sencillo como parece. A mí, salvando las distancias, me recuerda lo que vivimos semanas antes de las elecciones de 1977, cuando prácticamente ninguno de los actores políticos del momento sabía realmente qué poder tenía».

En ese momento indefinido, Fernando VII «encontró en el viaje la oportunidad de descubrir que la monarquía seguía siendo muy popular, que los liberales no tenían demasiados apoyos y que la cabeza de la monarquía constitucional seguía siendo el Rey».

Así que maniobró con astucia maquiavélica para acabar convirtiéndose en lo que verdaderamente quería. «Fernando VII nunca dejó de tener una concepción absoluta del poder real», subraya Rújula.

No era tan tosco como se le ha querido pintar pero, es cierto, a su alrededor había asesores muy inteligentes y urdidores, como el canónigo Juan Escóiquiz o el duque de San Carlos, que contribuyeron notablemente a su causa.

En este contexto, la exposición, ubicada en el espacio que el museo tiene para muestras temporales, dedica una de sus salas a mostrar cómo era la vida en Valençay (se presenta incluso el libro de cuentas), los efectos de la Guerra de Independencia en España y el inicio del viaje. Y, tras contemplar un audiovisual, el visitante se adentra en la segunda sala, con piezas que explican el recorrido por tierras españolas. Hay más óleos de Goya y 14 de sus grabados; tres lienzos de Miguel Parra (uno de ellos la ‘Entrada triunfal de Fernando VII en Zaragoza’; pinturas de Vicente López y Marcelino Unceta, estampas, objetos y diversa documentación.

Han aportado piezas a la muestra instituciones como Patrimonio Nacional, Museo Lázaro Galdiano, Museo de la Historia de Madrid, Museo Cerralbo o la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País.

La muestra llega acompañada de un libro-catálogo diseñado por Fernando Lasheras y con textos de Pedro Rújula, Carlos Franco de Espés, Pierre Geal, Jordi Roca, Luis Sorando y Emilio Laparra, entre otros. Fue presentada ayer, en un acto en el que participaron José Luis Rodrigo, director general de la Fundación Ibercaja; Inés González, jefe del Área de Cultura; Pedro Rújula; y Rosario Añaños, directora del museo. Asistió además Evelio Acevedo, director gerente de la colección Thyssen.   

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