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Sotheby’s de París vende en subasta una carta inédita de Francisco de Goya

El documento, que el pintor remitió a su ama de llaves Leocadia Zorrilla meses antes de morir, se adjudicó el jueves por 56.250 euros.

La imagen y la transcripción de la carta inédita de Goya subastada en París.
La imagen y la transcripción de la carta inédita de Goya subastada en París.
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Desde Madrid, adonde había acudido para obtener una pensión como pintor del Rey, Goya le escribió una carta a Leocadia Zorrilla, con quien compartía sus días en Burdeos. Faltaban pocos meses para que falleciera, se sentía achacoso y triste, y le llegó la noticia de un suceso que le atravesó el alma: "Este amigo se llamaba Rodenas –le decía–, se encerró en su cuarto, hizo salir a un hijo de cinco años y se abrió las venas de las dos muñecas con una navaja de afeitar, y después se degolló al mismo tiempo que su mujer entraba...".

La carta, una hoja de papel de 24 por 19 centímetros que en lo literario parece entroncar con el Goya tremendo de las 'Pinturas negras', se vendió en subasta en la sala Sotheby’s de París el pasado jueves.

Tenía un precio estimado quizá muy bajo para lo escasas que son las misivas de este tipo aún en circulación (entre 12.000 y 15.000 euros), y más si se tiene en cuenta que era inédita. Así que se acabó adjudicando por 56.250 euros más comisiones e impuestos. En 2013, Sotheby’s de Londres vendió otra carta de Goya, más breve, por 36.400 euros.

Sin interés en España

Algunas fuentes señalan (la casa de subastas guarda siempre máxima discreción al respecto) que, por desgracia, la carta no se ha comprado para que regrese a España. El Ministerio de Cultura lo confirmaba parcialmente a HERALDO DE ARAGÓN, por boca de un portavoz, al asegurar que "que el Ministerio no asistió a la subasta en París". No ha ocurrido como a mediados de diciembre pasado, cuando adquirió otra, dirigida a su amigo del alma Martín Zapater, con fondos de la pinacoteca, la Fundación Botín y la Fundación Amigos del Prado. Pagó por ella 85.000 euros.

La carta subastada el jueves está autentificada por una de las máximas especialistas en Goya, Juliet Wilson-Bareau. Según cree, podría provenir de la colección personal de Charles Yriarte (1832-1898), uno de los primeros biógrafos del pintor, al que le dedicó un libro en 1867.

Para el historiador del arte Arturo Ansón, especialista también en la vida y obra de Goya, "se trata de una carta breve pero muy interesante, sobre todo porque hasta ahora era inédita y no se conocía".

A su juicio, se trata de una carta que el pintor envió a Leocadia Zorrilla en Burdeos, al poco de llegar a Madrid, en el que sería su último viaje a la capital de España. La misiva, que Goya no llegó a fechar, lleva matasellos del 30 de julio de 1827.

"Fue su último viaje a Madrid. Goya tenía entonces 81 años, estaba mayor y sordo, sufría de la vesícula y ya padecía de su tumor en el perineo –relata–. En mi opinión, es muy probable que viajara a España acompañado por Juan Bautista Muguiro, comerciante, político y banquero al que pintó ese mismo año de 1827. Estaba también exiliado en Burdeos y sabemos que el 2 de julio solicitó pasaporte para viajar a España. Hay que tener en cuenta que en la época el viaje Burdeos-Madrid tendría que durar siete u ocho días". Y Goya ya debía andar escaso de fuerzas. Ansón subraya que fue en ese viaje a Madrid cuando el pintor realizó el último retrato a su nieto Mariano, hijo único de Javier Goya y Gumersinda Goicoechea, nacido en 1806.

En Madrid le recibirían su hijo Javier, su nuera Gumersinda y Marianito. Y debió estar en la capital de España menos de dos meses, porque en esta carta de finales de julio dice que acaba de llegar a la ciudad, y sabemos que estaba ya de vuelta en Burdeos el 20 de septiembre.

¿Amiga o amante?

Para Arturo Ansón, la carta tiene un detalle que puede resultar significativo: el trato muy respetuoso que Goya dispensa a la mujer. A la hora de dirigirse a Leocadia Zorrilla, su ama de llaves, el pintor empleó un saludo cortés: "Querida amiga". El pintor vivía con Leocadia desde que quedó viudo en 1812, y hay especialistas que defienden que ambos fueron amantes, e incluso que Rosario Weiss, hija de Leocadia, pudiera serlo también de Goya. "Es una visión romántica que puede no ser real –subraya Ansón–. De hecho, hay que pensar que el testamento que dictó Goya solo les dejó en herencia a Leocadia y a su hija un cuadro, la famosa ‘Lechera de Burdeos’, lo que parece muy poco si hubiera habido relación sentimental. Algunos especialistas ya han apuntado que la ‘Lechera’ podría ser en realidad un retrato de Rosario, y podría ser así. Ello explicaría que el pintor se lo dejara en herencia".

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