Despliega el menú
Ocio y Cultura

LA CRÓNICA

El relato del pasado 'borrando' a sus protagonistas, "más leña al fuego de la memoria histórica"

La supresión de un nombre en un texto sobre la condena a Miguel Hernández por parte de la Universidad de Alicante será revisada

OLYMPUS DIGITAL CAMERA
Universidad de Alicante.
Archivo

La Universidad de Alicante, tras el revuelo causado por su decisión de suprimir de un estudio histórico el nombre del secretario judicial del juicio a Miguel Hernández, a petición de un descendiente, apuntó ayer hacia una posible reversión de la medida, que había justificado por la aplicación de la ley de protección de datos. El rector de la institución, Manuel Palomar, anunció que el consejo de gobierno de la misma estudió el caso con la intención de dar marcha atrás.

Si hasta esta semana pocos sabían quién fue Antonio Luis Baena, ahora, paradójicamente, su nombre se ha divulgado ampliamente en los medios de comunicación. El diario ‘El País’ informó de que, debido a una petición de un familiar, el nombre de Baena fue sustituido por sus iniciales en unos textos de Juan Antonio Ríos Carratalá, catedrático de Literatura Española en la Universidad de Alicante, en los que se mencionaba su papel como secretario judicial en el proceso militar que condenó al poeta a muerte. Y comenzó el revuelo.

La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica, ayer, solicitó a la Agencia Española de Protección de Datos que emita un dictamen en el que señale "si el derecho a conocer la verdad y a que se conozca la verdad que tienen las víctimas de la dictadura franquista choca con el derecho al olvido". La asociación acusó a la Universidad de Alicante de "censura". En la propia institución académica, los profesores de Historia Contemporánea expresaron su "rechazo", según contaba ayer la prensa local.

Agustín Sánchez Vidal, catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza y experto en Miguel Hernández, cree que "se han juntado varios factores" para que la Universidad tome esta decisión. "Entiendo que busquen prevenirse ante una posible demanda, pero me parece inadmisible que se haya planteado en estos términos", afirma para recordar que "la memoria histórica es uno de los puntos que están en carne viva. Este asunto añade leña al fuego".

Ignacio Peiró, catedrático de Historia Contemporánea, considera que la decisión es "el triunfo del pensamiento débil, del relativismo más absoluto y del ‘todo vale’". Para Carmen Agustín, profesora de Ciencias de la Documentación, "todas las investigaciones que se desarrollan en instituciones públicas se tienen que poder comunicar, porque la ciencia no es algo que se haga en beneficio propio, sino global".

Etiquetas
Comentarios