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Chema González: "En el fútbol o en el boxeo, las trampas son siempre odiosas"

El periodista y escritor Chema González Rodríguez publica 'Cuentos esféricos' (Pregunta), una colección de siete relatos sobre el mundo del deporte

Chema González Rodríguez.
El periodista de CARTV Chema González publica un nuevo libro de ficciones deportivas.
Archivo C. González.

 Perdone la perogrullada, pero a la luz de su libro, le preguntaría, ¿qué quiere decir para usted “fútbol es fútbol”?

Resulta curioso cómo una certeza simplona, que parece no decir nada, diga tanto. El de Vujadin Boskov es un buen ejemplo de que en muchas ocasiones bastan tres palabras, manifestadas con el matiz adecuado, para resumir el fútbol. O la vida.

¿En qué medida cree que el fútbol representa para mucha gente la metáfora de la vida y la espiral de los sueños?

Se trata de una pasión que nos iguala. Como juego es sencillo porque bastan unos amigos y un balón. Y como espectáculo, una de las fotografías más detalladas de la sociedad la podemos encontrar en una grada. Todas las ideologías y clases sociales se unen durante noventa minutos en pos de un objetivo, la victoria de su equipo. Fuera del estadio, como dice Serrat, vuelve el pobre a su pobreza, vuelve el rico a su riqueza y el señor cura a sus misas.

¿Cuál ha sido su idea de partida, había una concepción unitaria o se ha dejado ir tal como le salían los cuentos?

Mi idea era, desde el principio, escribir unos relatos utilizando el fútbol y el boxeo como decorado para hablar de la vida. Del amor, la lealtad, la redención, el dolor o el miedo.

¿Por qué se ha fijado tanto en las historias y en los equipos menudos, de categorías inferiores y ciudades que parecen lejanas: Rota, Avilés, lugares de Argentina, Italia?

Ha habido algunos en los que la elección del lugar era obligada porque el contexto que envuelve a la historia así lo requería. Es el caso de 'Orgullo de Avellaneda', situado en la Argentina de los militares, donde cuento la vida de un tipo que entre gloria y dignidad elige dignidad. En otros, como 'Séptimo asalto', la trama se desarrolla en el extrarradio de Madrid, pero podría suceder en cualquier otro lugar. En cuanto a la elección de equipos del montón, creo que responde al hecho de que me gustan las historias pequeñas, los héroes sin reconocimiento.

¿Se propone, mediante el fútbol, trazar psicologías o acotar períodos históricos?

Los personajes están, de alguna manera, ligados al fútbol, pero me interesa, sobre todo, cómo se comportan más allá del césped o la grada. Los seis primeros relatos comparten forma geométrica, el rectángulo de un campo, y el último recorta dos de sus lados hasta convertirse en un cuadrado, en un ring. Creo que hay pocas rectas más y que lo demás son curvas.

¿Qué importa más en el fútbol, la obsesión o la superstición? Pienso en el primer cuento con esa urna de cenizas al campo o en ese entrenador modesto al que se le aparece Cruyff…

En 'El secreto de sus ojos', el cineasta Juan José Campanella se inventa un diálogo en el que uno pregunta: “- ¿Qué es Racing de Avellaneda para usted? -Una pasión. –Aunque hace nueve años que no sale campeón. -Bueno, una pasión es una pasión. -¿Te das cuenta? El tipo puede cambiar de todo, de cara, de casa, de familia, de novia, de religión, de Dios, pero hay una cosa que no puede cambiar. No puede cambiar de pasión”. Ni obsesión ni superstición, simplemente pasión.

En el libro, dentro de ese tono realista, hay fenómenos más o menos mágicos o inverosímiles. ¿Es el fútbol un lugar de sorpresas, de pequeños prodigios o milagros?

Cada vez hay menos espacio para la sorpresa porque las diferencias han aumentado e incluso hay grandes que no quieren jugar en los campos de los pequeños. Sin embargo, todavía hay un resquicio para la épica. Rafael Nadal ganaría todos los partidos que jugara frente a un rival menor; los Toronto Raptors nunca perderían ante un equipo de una categoría inferior; y lo mismo sucedería con los mejores nadadores, equipos de balonmano o atletas de primer nivel. Sin embargo, el Liverpool puede caer eliminado en la Copa por un equipo de la cuarta división inglesa. Eso solo ocurre en el fútbol.

En el libro da la sensación de que la trampa está en todas las categorías… ¿Tan claro lo tiene?

Desde que el mundo es mundo. El engaño es literario y puedes blanquear a un personaje a pesar de que sea un tramposo. En la vida real, ojalá castiguen de verdad a los que amañan un partido, aunque sean de mi equipo.

¿Qué domina más en 'Cuentos esféricos': su condición de periodista o la de escritor de ficciones?

Soy un periodista que escribe y creo que el estilo directo y conciso viene de los años delante de un ordenador o un micrófono. El paso a la ficción es para mí un salto sin red. Espero caer de pie.

 

Detalle de la portada de 'Cuentos esféricos'
Detalle de la portada de 'Cuentos esféricos'
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¿Cuál ha sido la relación entre fútbol y ETA?

El relato 'Cocochas de merluza' lo escribí después de leer 'Patria'. Tomé como referencia el enfoque de Fernando Aramburu, idear una historia dentro de un contexto real, que en este caso es San Sebastián en el invierno y la primavera de 1981. La Real Sociedad pelea por ganar la Liga y dos personas, un empresario amenazado por ETA y un joven terrorista, se ven obligadas a mantener una relación. Les separan muchas cosas y les une solo una, su afición por el equipo blanquiazul. Al empresario le dan la espalda sus amigos más cercanos, con los que puede hablar de todo, menos de ETA. Esa creo que ha sido la relación entre el fútbol y el terrorismo. La del miedo, el silencio cómplice y la falta de principios.

¿Qué son más terribles los amaños del fútbol o los del boxeo?

Los del boxeo son más literarios y cinematográficos. Por ello, posiblemente sean más atractivos, con esa mezcla de sordidez y nostalgia, que nos llevan a un cuadrilátero en una película en blanco y negro. En el fútbol, por su actualidad, resultan más repugnantes, pero en cualquier caso, fuera de un libro o de una película con Bogart de protagonista, las trampas son siempre odiosas.

 

Llama la atención la dignidad que tienen todas tus criaturas. Hay como un heroísmo sigiloso, un tanto inadvertido. ¿Ha sido deliberado?

Los relatos son diferentes, pero creo que están cosidos por un hilo invisible, por un personaje con un comportamiento heroico, digno, pero que no le luce. Me gusta que sobrevuele la idea del antihéroe, las aristas, los perdedores, la dignidad.

¿Cuáles son sus libros favoritos de fútbol?

Los cuentos de Roberto Fontanarrosa; 'The Damned United', de David Peace; y 'Papeles en el viento', de Eduardo Sacheri.

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