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Ocio y Cultura

zaragoza

József Zsebe convierte el Museo de Origami en un zoo de papel

Inaugura este sábado una exposición con más de medio centenar de modelos escultóricos

El papiroflecta húngaro József Zsebe protagoniza la última gran exposición de la Escuela Museo de Origami de Zaragoza, una muestra, 'Papel y forma', que se abre al público este sábado y que podrá visitarse hasta el 1 de septiembre. Y una exposición que, como viene siendo habitual, sirve de punto de partida y de apoyo para la renovación del discurso expositivo del centro.

Una de las salas resume dos de las retrospectivas que el centro ha dedicado a Alexander Kurtz y a los origamistas de Vietnam; en otra se presenta al público una selección del trabajo de plegadoras femeninas; otra más está dedicada a exponer motivos florales y vegetales; y la sala de proyecciones se ha destinado a mostrar al visitante cómo se pliega una pieza famosa y nacida en Aragón, el 'Arbol de la vida' Jorge Pardo. Finalmente, las dos últimas salas se han consagrado a la obra de József Zsebe. 

El artista húngaro aseguraba este viernes que fue su profesión -es profesor de matemáticas-, la que le llevó a interesarse por el arte de la papiroflexia a finales de 1994. Curiosamente, pese a su formación, no se ha decantado por el origami geométrico, una de las disciplinas más seguidas en todo el mundo, sino que ha cultivado un arte más poético y representativo. "El origami geométrico, la verdad, apenas me interesa. Me parece falto de vida", confesaba.

Veinticinco años después de iniciarse en este arte, Zsebe se ha convertido en uno de los origamistas más aclamados del mundo (en 1999 ya fue invitado a participar en la Exposición Mundial de Origami). La mayor parte de sus creaciones son representaciones de animales (y, dentro de ellas, tiene predilección por el oso), y busca hacerlas con un solo papel cuadrado, sin cortar ni pegar, desperdiciando el menor papel posible, empleando pocos pliegues y buscando la mayor expresividad de la figura.

"Cuando yo empecé, en Hungría apenas había libros de papiroflexa, así que gracias a ellos solo pude aprender los pliegues básicos. Todo lo demás lo he tenido que ir perfeccionando yo. Me gusta que mis figuras parezcan mucho más sencillas de lo que son".

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