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Ángel Pascual celebra las ilusiones de la pintura en la galería A del Arte

El artista conmemora su primer medio siglo de creación con ‘Sueños crepusculares’, su visión del paisaje, de la penumbra y del misterio de los bosques

Ángel Pascual Rodrigo.
Ángel Pascual Rodrigo ante el cuadro de mayor formato de la muestra, 'El azul de los sueños'.
Patricio Julve

«Ahora se cumplen 50 años del inicio de mi carrera como artista. Fue en 1969. Al principio, antes de que se sumase mi hermano Vicente y formásemos la Hermandad Pictórica, empecé a dibujar pósters y los imprimía en heliograbado; los vendía cómo podía: en la Universidad de Zaragoza o en diversos comercios. Recuerdo que en Almacenes Gay les dejé varios, en la última planta, donde se imitaba una calle con comercios de París», dice Ángel Pascual Rodrigo (Zaragoza, 1951), que ayer inauguraba en A del Arte su exposición ‘Sueños crepusculares’. Poco después abrazaba el arte pop e hizo muchos originales de Los Beatles, de Serrat, de Joan Báez de Charlot, The Sitting Bull (‘Toro Sentado’) o de Janis Joplin.

Aquellas obras las vendió también en el pub Santabárbara y el café Oliver de Madrid, donde se encontraba con el escritor Michi Panero, el pintor Darío Villalba o con Terenci Moix, que «que hizo de embajador de mis obras». En aquellos días de tanta agitación creativa, conoció al fotógrafo Luis Pérez Mínguez y a otros artistas que integrarían la movida.

«Aún no habíamos empezado a vender pintura. Nuestras referencias eran Tom Wesselman, Roy Lichtenstein y el Equipo Crónica». Luego se sumarían otros ecos, entre ellos Caspar David Friedrich. Luis Racionero publicó ‘Ensayos del Apocalipsis’ y allí descubrieron a Joan Mascaró i Fornés, un políglota que tradujo el ‘Bhagavad Gita’ y los ‘Upanishads’ hindúes.

Bosques, colores, técnicas

«Mi pintura ha ido evolucionando con sosiego. Hubo un momento en que abracé el paisaje y los sueños. Esta exposición bebe de muchas referencias personales a lo largo del tiempo», dice Ángel Pascual, que exhibe una treintena de piezas, realizadas en el último lustro. Son naturalezas, y entre ellas, por su dimensión y por su ambición, destaca una pieza de gran formato como ‘Las aguas del sueño’, resuelta con un poderoso cromatismo azul.

Explica Ángel Pascual que ‘Sueños crepusculares’ alude a la idea del crepúsculo de la edad, «esa fase de la vida en la que estoy; alude a la contemplación de un largo crepúsculo, ya sea matinal o vespertino, y también a esas conversaciones que se producen en la penumbra, inscritas en una atmósfera onírica. Y también al misterio de los bosques».

Matiza el pintor, instalado desde hace años en Campanet (Mallorca), que Alfred Hitchcock repetía, con leves variaciones, hasta tres imágenes, algo que se repite aquí en algunas piezas. Un ejemplo perfecto sería el ‘Cavall Bernat’ de la cala de San Vicente, «un lugar que ha sido pintado por muchos artistas: pienso en Joaquin Mir, en Anglada Camarasa, en Sorolla. Yo soy muy tradicionalista en el arte y me gusta pintar mirando la obra de otros, aunque luego cada uno tiene su visión, su composición, su estado de ánimo y su perspectiva».

La obra de Ángel Pascual ha pasado por diversas fases. Hubo una época, revela, en que dominaba el óleo casi como un automatismo. Decidió cambiar hacia colores más contenidos y sobre todo hacia el uso del acrílico, «que va más a su aire y es más indomable». Dice que sueña en colores, más bien apagados, y que empieza sus cuadros como si fueran obras abstractas. «Para mí una pintura figurativa es buena por la abstracción que hay detrás más que por lo que te puede contar, por sus contenidos meramente narrativos», señala.

Ángel Pascual Rodrigo cree en la poesía y en la magia de su oficio. «Los artistas somos ilusionistas que crean ilusiones que ilusionan a la gente. A mí me sucede que el sueño crea la memoria de tu vida, y eso va creciendo a través de la fragmentación. Nuestra vida es un sueño», concluye.

La muestra permanecerá abierta hasta el 28 de junio.

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