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Siri Hustvedt: mi vida y otras historias

La escritora norteamericana, galardonada con el Premio Princesa de Asturias de las Letras, viaja a los años 70 en clave de autoficción en su libro 'Recuerdos del futuro' (Seix Barral)

Siri Hustvedt
La escritora Siri Hustvedt reconstruye su vida en los años 70
Elena Blanco Benito

Que Siri Hustvedt (Minnesota, 1955) es una de las narradoras más sólidas y con más talento del panorama literario actual no es una sorpresa. Lo que sí sorprende, para bien, es que un premio que solo ha distinguido a ocho mujeres en sus casi 40 ediciones la reconozca. Si esto formara parte de una de sus novelas, la autora se detendría aquí para explicar cómo la escritora premiada había tenido que demostrar mucho más que cualquier escritor (hombre) para ganar un premio como este, para dejar de ser nombrada como la mujer de un famosísimo autor y ser considerada por sí misma. Pero esto no es una de sus novelas, sino la vida real: Hustvedt se acaba de alzar con toda justicia con el Premio Princesa de Asturias de las Letras por una carrera «preocupada por las cuestiones fundamentales de la ética contemporánea», implicada con el arte, la ciencia y el feminismo.

Estoy segura que las palabras del jurado, que califican su obra como «ambiciosa», habrán gustado a la autora: es uno de tantos adjetivos a los que ella alude en sus textos, elogioso cuando se refiere a un hombre pero despectivo cuando se aplica a una mujer. Y aquí, de nuevo con toda justicia, la acepción más noble del adjetivo surge y describe una carrera sobresaliente.

‘Todo cuanto amé’ (2003) deslumbró a sus lectores y estableció las bases de lo que iba a ser su literatura, de sus temas centrales, sus obsesiones. Le siguieron libros tan destacables como ‘Elegía para un americano’, ‘El verano sin hombres’, ‘El mundo deslumbrante’ o los ensayos ‘La mujer temblorosa’ y ‘La mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres’.

Memorias de juventud

‘Recuerdos del futuro’ es su última novela, un ‘Retrato de la artista adolescente’ donde la autora ficciona sus memorias de juventud. Una joven SH llega a Nueva York para estudiar con una beca en Columbia, pero antes quiere escribir un libro. Sentada en un improvisado escritorio en su apartamento, trata de crear un mundo de ficción donde los protagonistas, Ian e Isadora, una suerte de Sherlock Holmes (también SH) y Watson adolescentes, tratan de resolver algunos misterios. Pero como sucede a menudo, la vida se impone y SH empieza a escuchar a su vecina, la enigmática Lucy Brite, hablar sola al otro lado de la pared.

Sus monólogos son angustiosos, inconexos; sus lamentos son salmos recitados una y otra vez («Estoy triste. Estoy triste. Estoy triste.») en los que la mujer habla de una hija muerta y un marido que la ha abandonado, y se mezclan con conversaciones telefónicas en los que traza planes de venganza. Consciente de que ahí tiene su verdadera historia, SH anota las palabras de su vecina.

Lucy, desequilibrada y obsesiva, la salva una noche de una agresión sexual y las dos mujeres traban una relación peculiar. Ya en el presente, la escritora en la que se ha convertido SH recupera el diario que su yo joven escribió durante ese año y se establece un diálogo entre ellas donde se mira con ternura pero sin condescendencia.

Siri Hustvedt
Motivo de portada de la novela 'Recuerdos del futuro'.
Archivo Seix Barral.

‘Recuerdos del futuro’ es un artefacto literario que parece una navaja suiza: dentro lo tiene todo. Los grandes temas presentes siempre en su obra (arte, feminismo y neurociencia) son solo la puerta de entrada a un mundo rico y complejo, lleno de ideas y de tesis sobre distintos aspectos de la vida, de frases que subrayar y de referencias a escritores, artistas y obras que no hay que perderse. Charles Dickens, Laurence Sterne, Djuna Barnes o John Ashbery salpican la novela junto a otros autores mucho menos conocidos y que Hustvedt nos regala para que descubramos.

Una poética de creación

Como en toda autoficción, para encontrar a la verdadera autora tendremos que escarbar entre las muchas tramas inventadas pero al final hallaremos a la escritora preocupada por la identidad y el paso del tiempo; a la escritora apasionada por la neurociencia que reflexiona sobre la fragilidad de la memoria, que se pregunta cómo construimos los recuerdos y la forma en que elegimos recordar. A la escritora enfadada con Trump y con quienes han hecho posible que dirija su país; a la escritora que se reconoce feminista y reivindica un trato justo, que pone de manifiesto las desigualdades que una mujer sufre sólo por el hecho de serlo, la falta de oportunidades, el doble rasero con el que siempre se miden (y aquí, el personaje de la baronesa Elsa von Freytag-Loringhoven que recorre el libro tiene un simbolismo poderoso: poeta y artista Dadá, es la verdadera autora de la famosa Fuente, el urinario que llevaría a Duchamp a ser reconocido como padre del arte conceptual y que aún hoy, con pruebas incontestables, sigue siendo invisibilizada y no se reconoce su autoría). Reconocemos a la escritora que llena sus libros de pequeños juegos que hacen que el lector se interrogue por todas estas cuestiones.

‘Recuerdos del futuro’ es más que una novela: es una poética de la obra de Siri Hustvedt y una aguda reflexión sobre la escritura y la construcción de historias. Un libro deslumbrante que se añade a la trayectoria de una espléndida escritora.

LITERATURA NORTEAMERICANA

'Recuerdos del futuro'. Siri Hustvedt. Traducción de Aurora Echevarría. Editorial Seix Barral. Barcelona, 2019. 414 páginas.

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