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Un cuento con final feliz

La familia de Chuma Sahún, de Torres de Berrellén, que soltó globos hace cuatro años se reúne, por fin, con el pescador marroquí que los halló en el mar.

Chuma Sahún y Abdelati Hayari se reunieron con sus respectivas familias en el Retiro de Madrid.
Chuma Sahún y Abdelati Hayari se reunieron con sus respectivas familias en el Retiro de Madrid.
Heraldo

No fue un encuentro con lágrimas, pero sí con mucha emoción. Y la historia, nuestra historia, sigue escribiéndose". Así resume el aragonés Chuma Sahún el encuentro que tuvo junto a su familia el pasado 14 de mayo en Madrid con Abdelati Hayari, un pescador marroquí con el que tiene una relación fluida, vía whatsapp, desde hace cuatro años. Y la historia de esa relación aún sorprende. Se remonta al 3 de marzo de 2015, cuando el matrimonio fundado por el consultor Chuma Sahún y Lorena Lianes tuvieron a su primera hija, Sofía. Entre los regalos que recibió la pareja hubo uno modesto, pero con una gran carga sentimental, un puñado de globos hinchados con helio. Tras tenerlos varios días rondando por casa, decidieron soltarlos desde su vivienda de Torres de Berrellén, con un mensaje en inglés y español en el que se incluía la noticia del nacimiento, el teléfono y la dirección de correo electrónico familiar.

Cinco días más tarde sonó el teléfono y un marroquí aseguró que lo había encontrado en el mar, frente a las costas de Casablanca, a más de 1.400 kilómetros de distancia. Muy pronto intercambiaron fotos por whatsapp y quedaron en viajar y conocerse. Pero el ansiado encuentro se ha ido dilatando en el tiempo. Mucho. Hasta ahora.

"El pescador marroquí, Abdelati, sabe español porque estuvo muchos años trabajando en el sector del reparto de hidrocarburos –relata Chuma Sahún–. Tuvo un accidente laboral, que le dejó con problemas de visión, es pensionista en España y puede recibir tratamiento en nuestro país. Le tenían que tratar en el Hospital Clínico de Madrid, y este ha sido el momento de encontrarnos".

La cita fue en el Retiro

"Elegir el lugar no fue fácil porque ellos estaban en pleno Ramadán y, por lo tanto, no podían comer ni tomar nada. Le llevé unas frutas de Aragón para la noche y él trajo un regalito para Sofía, mi hija". Hablaron mucho (Abdelati, que tiene familia en Madrid, acudió al encuentro con su esposa, Mina), con la familiaridad que da el haber ‘conversado’ ya en los últimos años. "Pertenecemos a culturas muy diferentes y hablar con él me ha servido para conocer la realidad que se vive en Marruecos y cómo es la vida de una familia normal allí. En realidad, tienen las mismas preocupaciones que nosotros". Habrá nuevos encuentros en el futuro, quién sabe si en Casablanca o en Torres de Berrellén.

"Esta historia es tan especial porque es casi de cuento y porque responde a una suma inverosímil de casualidades: que tuviéramos la idea peregrina de soltar los globos con un mensaje, que cayeran en el mar frente a la costa y que un pescador los viera. Que le interesaran y los recuperara, que hallara una nota en español y supiera leerla, que nos llamara... El encuentro en el parque madrileño del Retiro es un paso más en esta historia, queAbdelati achaca a los azares del destino. Él nos quiere llevar en su barco al sitio donde encontró los globos, frente a la playa de La Corniche. Y tendremos que ir".

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