Ocio y Cultura

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Un paseo al calor del talento inagotable de Sender

Más de 300 estudiantes han visitado en lo que va de año el espacio del Instituto de Estudios Altoaragoneses dedicado al inmortal escritor de Chalamera.

Un grupo de alumnos atiende una de las explicaciones en torno a la obra de Sender.
Un grupo de alumnos atiende una de las explicaciones en torno a la obra de Sender.
DPH

Diferentes grupos del colegio Santa Ana de Huesca, el instituto Ramón y Cajal y el Lucas Mallada se han sumado en lo que va de año a las visitas guiadas que desde el Espacio Sender del Instituto de Estudios Altoaragoneses (IEA) se ofrece al entorno educativo de la provincia para difundir entre los más jóvenes la figura del célebre escritor de Chalamera, emplazados en el lugar donde se custodia el mayor fondo documental y material del autor.

Este Centro de Estudios Senderianos centra su labor desde hace más de 15 años en conservar el legado del periodista y escritor Ramón J. Sender para la publicación de trabajos sobre el autor, la recuperación de algunos de sus escritos menos conocidos, la aparición de ediciones críticas de sus publicaciones más señeras o la celebración de encuentros y congresos.

En torno a dos salas contiguas con más de un centenar de objetos, se organiza el recorrido didáctico al Espacio Sender cargado de anécdotas y valor sentimental durante el que el coordinador y experto senderiano, Luis Gómez Caldú, da cuenta de la convulsa vida e importante contribución literaria del escritor altoaragonés más universal. Más de 300 estudiantes oscenses han visitado en lo que va de año al mayor fondo documental que custodia el Instituto de Estudios Altoaragoneses y al que llegan nuevas donaciones.

Caldo de la amalgama de lugares e historias que se dan cita en la biografía de Ramón J. Sender, los más jóvenes han podido ver desde la mesa en la que escribía, libros de consulta traídos de su apartamento en California, su reloj y su tarjeta de inmigración en México, fotografías del autor en diferentes momentos de su vida, retratos de la primera y tercera mujer, Amparo Barayón y Florence Hall, primeras ediciones de sus obras entre las que se encuentra el original de Monte Odina, además de cuadros originales donados por familiares y amigos de los últimos años del autor en los que se volcó en la pintura.

Una colección que a su paso no deja indiferente a alumnas como Natalia, que cursa 4º de la ESO en el Instituto Lucas Mallada de Huesca, que se muestra sorprendida por “la vida personal, sus peripecias y todos los sitios en los que llegó a vivir”. Habla de lo “interesante” que le ha parecido y explica, por ejemplo, como hasta ahora desconocía que sus libros hubieran sido tan importantes a nivel mundial y traducidos a tantos idiomas.

La curiosidad es mayor cuando se narra el capítulo de su infancia en Aragón, cuando Sender jugaba a tirarse piedras con amigos en el río Cinca, incluso con preguntas para saber en qué lugares jugaba, entre los que se cuentan Chalamera, Alcolea, Tauste, Zaragoza, Alcañiz o la ciudad de Huesca, “donde con tan solo 17 años ya dirigía el periódico La Tierra”, destaca Gómez Caldú. Aunque muchos de los jóvenes visitantes han leído su novela corta por excelencia, ‘Réquiem por un campesino español’, tras ver sus retratos, fotografías y la proyección del audiovisual realizado por Eugenio Monesma para uno de los congresos celebrados sobre el escritor salen con ganas de conocer más a fondo su obra.

Lejos de su faceta de solitario escritor, Sender mantenía una fluida correspondencia con amigos e intelectuales de la época donde sale a la luz el registro más espontáneo. Una parte importante de su trabajo epistolar ya está depositado en el IEA, con más de 1.789 cartas con el nombre de Sender como remitente o destinatario.

Las siete últimas en sumarse a esta colección han sido las donadas por el periodista Juan Domínguez Lasierra dirigidas a su esposa, la poetisa zaragozana Ana María Navales entre los años 1976 y 1978. En ellas el escritor altoaragonés comenta desde San Diego de forma distendida diferentes experiencias e impresiones divertidas y deja para dos o tres las valoraciones de las publicaciones de la autora que la propia Navales remitía.

Además, fruto de su pasión por el periodismo, el legado de Domínguez Lasierra, abarca tanto su biblioteca personal sobre el autor como decenas de recortes periodísticos de los artículos con los que Sender colaboró HERALDO DE ARAGÓN desde 1975 hasta su fallecimiento en 1982. Textos de vivencias cercanas que hablan, a su vez, de un autor próximo y prolífico que gestó más de 2.000 artículos periodísticos, 75 novelas, 23 ensayos, cinco libros de relatos y dos de poesía.

Al final de cada una de las visitas por las que ya han pasado diferentes grupos del colegio Santa Ana de Huesca, el Instituto Ramón y Cajal y el Lucas Mallada, el coordinador del Espacio Sender les señala que “no se trata de un oscense cualquiera sino de uno que consiguió hacerse un hueco en la historia de la literatura universal al lado de otros grandes autores españoles como Cervantes, Baroja o Galdós”.

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